Cosecha de soja en Estación Islas, partido de 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires

REUTERS/Enrique MarcarianEl reciente quiebre de la tregua entre Estados Unidos e Irán reactivó la volatilidad en los mercados internacionales y provocó un repunte tanto en los precios del petróleo como en los de la soja. El cierre temporal del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos para el comercio global de crudo, volvió a instalar una prima de riesgo, impulsando las cotizaciones en las principales plazas de futuros.La soja no tardó en reflejar este impacto. En Chicago, el aceite de soja encontró un nuevo piso y empezó a aumentar, hasta alcanzar valores cercanos a USD 1.600 por tonelada, una suba de más del 5% en la semana. El aumento contagió al poroto, cuyo precio se fortaleció en un contexto del que el conflicto geopolítico no es el único motor alcista: el “climático norteamericano” con pronósticos de olas de calor en las zonas sojeras de EEUU sumó incertidumbre sobre la oferta de la próxima campaña.PUBLICIDADAdemás, al inicio de julio la demanda china reapareció con fuerza en el mercado norteamericano y reforzó la idea de que el país asiático comprará unas 25 millones de toneladas anuales de soja de EEUU. Este escenario fue terreno fértil para la vuelta de los fondos especulativos, que duplicaron sus posiciones compradas en soja, sumando 10 millones de toneladas entre futuros y opciones en apenas una semana.Un informe de Ana Rubicondi, Franco Pennino, Matías Contardi y Bruno Ferrari, de la Bolsa de Comercio de Rosario, destaca que el futuro más cercano de la soja llegó a cotizar a USD 441 la tonelada, el valor más alto desde mayo. Aunque luego hubo una corrección y el precio cerró la semana en 334 dólares por tonelada, justo antes de la publicación del informe mensual del USDA.PUBLICIDAD