Los mercados agrícolas finalizaron la semana bajo una marcada presión bajista, con importantes pérdidas en los futuros de soja, maíz, trigo y derivados negociados en la Bolsa de Chicago. Las favorables condiciones climáticas en Estados Unidos, el rápido avance de la siembra y la expectativa de una amplia oferta global continúan dominando el escenario, mientras los operadores esperan nuevas definiciones del USDA.Dentro del complejo agrícola, la soja fue uno de los mercados más afectados. Los futuros acumularon pérdidas cercanas a los 44 centavos por bushel durante la semana, perforando momentáneamente la zona de los US$ 11,20 por bushel y reflejando un cambio de ánimo entre los inversores y los fondos.La principal causa de la caída estuvo vinculada al mercado energético. La reciente moderación de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán provocó una baja en las cotizaciones internacionales del petróleo, reduciendo parte de la prima de riesgo que había impulsado los precios de la energía en semanas anteriores. Como consecuencia, el aceite de soja perdió impulso y registró caídas superiores al 2% diario, arrastrando al resto del complejo oleaginoso.Actualmente, la relación entre el petróleo, los biocombustibles y el aceite de soja se ha convertido en uno de los factores más importantes para la formación de precios. Por ese motivo, cualquier movimiento en los mercados energéticos genera un impacto directo sobre las cotizaciones agrícolas.A pesar de la reciente corrección, algunos fundamentos continúan ofreciendo soporte al mercado. La industria procesadora estadounidense mantiene una sólida actividad de molienda de soja impulsada por la creciente demanda de biocombustibles y el fuerte consumo de aceite vegetal. Esta situación permite sostener márgenes atractivos para las fábricas y continúa siendo uno de los principales argumentos de quienes mantienen una visión constructiva para los precios en el mediano plazo.Sin embargo, la abundante oferta mundial sigue limitando cualquier recuperación significativa. La cosecha récord obtenida en Sudamérica continúa abasteciendo agresivamente al mercado internacional, aumentando la competencia exportadora y reduciendo las oportunidades para la soja estadounidense.Al mismo tiempo, los elevados precios observados durante buena parte del último año incentivaron una expansión de la superficie sembrada en varias regiones productoras del mundo. En Estados Unidos, incluso crece la expectativa de que el USDA pueda revisar al alza sus estimaciones de área sembrada a medida que avance el relevamiento de la campaña 2026.Desde el punto de vista técnico, el mercado atraviesa un momento delicado. El contrato julio perdió recientemente el soporte de su promedio móvil de 100 días, debilitando la estructura alcista que había acompañado a los precios durante mayo. No obstante, los futuros aún se mantienen por encima de la media móvil de 200 días, ubicada cerca de los US$ 11,37 por bushel, un nivel considerado clave por operadores y fondos de inversión.La batalla ahora se concentra en esa zona. Si los compradores logran recuperar rápidamente el promedio de 100 días, podrían reactivar el impulso alcista y volver a poner en la mira la barrera psicológica de los US$ 12 por bushel. Por el contrario, una ruptura sostenida de la media de 200 días podría abrir la puerta a una nueva fase bajista con objetivos próximos a los US$ 11 por bushel.Las próximas semanas serán determinantes para definir la dirección del mercado. La evolución de la demanda china, las negociaciones geopolíticas internacionales y las condiciones climáticas durante julio y agosto en el Medio Oeste estadounidense seguirán siendo los principales factores de seguimiento.Mientras tanto, toda la atención del mercado estará centrada en el próximo informe WASDE del USDA. Los operadores buscarán señales sobre posibles modificaciones en las estimaciones de producción, exportaciones y existencias finales tanto en Estados Unidos como a nivel mundial.Por ahora, las lluvias favorables sobre gran parte del cinturón agrícola estadounidense continúan fortaleciendo las perspectivas productivas y mantienen un sesgo bajista sobre los granos. Sin embargo, en un mercado extremadamente sensible al clima y a las decisiones del USDA, una sola sorpresa podría cambiar rápidamente el sentimiento de los inversores y redefinir la tendencia de los precios para el resto de la campaña.Por ahora, el mercado quitó las expectativas que habían impulsado los precios durante mayo. La incógnita es si los fundamentos terminarán justificando nuevas bajas o si el clima, la demanda y los biocombustibles volverán a darle vida a un nuevo rally en los próximos meses.Los fondos aceleran las ventas y encienden alertasEl deterioro del apetito por el riesgo en los mercados financieros durante la semana pasada impulsó nuevas ventas en las materias primas, consolidando un escenario que hoy favorece una mayor debilidad de los precios.La salida de los fondos de inversión continúa siendo uno de los principales factores de presión. En el caso del trigo, la semana pasada se registró una de las mayores liquidaciones de los fondos de la historia reciente, reflejando el cambio de percepción de los inversores y operadores respecto de las perspectivas de oferta mundial. La mejora climática en las principales regiones productoras y la ausencia de amenazas significativas para los cultivos estadounidenses han reducido considerablemente las primas de riesgo que habían sostenido las cotizaciones durante los meses anteriores.La atención de los operadores estará centrada esta semana en tres eventos clave que podrían generar volatilidad en los mercados. El primero será la publicación del índice de precios al consumidor (CPI) de Estados Unidos, donde se espera una inflación anual cercana al 4,2%. Un dato superior a lo previsto podría fortalecer al dólar y aumentar la presión sobre las materias primas.El segundo foco será la reunión del Banco Central Europeo (BCE), donde el mercado espera una nueva suba de tasas de interés. Una política monetaria más restrictiva podría seguir afectando el flujo de capitales hacia los activos de riesgo y limitar el interés especulativo en los commodities agrícolas.Sin embargo, el evento más importante para el sector será la publicación del informe mensual de Oferta y Demanda Mundial (WASDE) del USDA. Los operadores buscarán señales sobre posibles modificaciones en las estimaciones de producción, exportaciones y existencias finales tanto en Estados Unidos como a nivel global. Con una cosecha sudamericana récord y perspectivas favorables para la nueva campaña norteamericana, cualquier ajuste que confirme una oferta abundante podría reforzar el sentimiento bajista predominante.Desde el punto de vista climático, las previsiones continúan mostrando condiciones favorables para el desarrollo de los cultivos en gran parte del Medio Oeste estadounidense. La ausencia de amenazas meteorológicas relevantes reduce el potencial de subas impulsadas por factores climáticos, uno de los motores tradicionales del mercado durante esta época del año.Además, los factores estacionales tampoco juegan a favor de los compradores. Históricamente, junio y principios de julio suelen ser períodos de presión para los precios en Chicago cuando los cultivos presentan buenas condiciones en EE.UU. y el mercado comienza a descontar cosechas y producciones abundantes.En este contexto, numerosos analistas consideran que el camino de menor resistencia continúa siendo bajista. Mientras no aparezcan amenazas climáticas, una recuperación significativa de la demanda o sorpresas alcistas en los informes oficiales, los repuntes técnicos podrían transformarse en oportunidades de venta más que en el inicio de una recuperación sostenida.Por ahora, la combinación de una oferta creciente, clima favorable y liquidación de fondos mantiene el control en manos de los vendedores. La gran incógnita es si el USDA confirmará esta visión durante la semana o si alguna sorpresa inesperada logra cambiar el rumbo de un mercado que, por el momento, sigue mirando hacia abajo.Ahora toda la atención del mercado se concentra en los próximos informes del USDA y en la evolución climática durante junio y julio en EE.UU. Los operadores buscarán confirmar si las excelentes condiciones productivas actuales pueden mantenerse durante las etapas críticas del desarrollo de los cultivos.La fuerte liquidación observada esta semana refleja que el mercado decidió eliminar buena parte de las primas de riesgo. Sin embargo, la historia demuestra que en los granos el clima puede cambiar rápidamente el escenario. Por eso, mientras algunos consideran que la tendencia bajista está consolidada, otros comienzan a preguntarse si estas correcciones podrían transformarse en una oportunidad para quienes apuestan a una recuperación futura.Por ahora, el mercado quitó las expectativas que habían impulsado los precios durante mayo. La incógnita es si los fundamentos terminarán justificando nuevas bajas o si el clima, la demanda y los biocombustibles volverán a darle vida a un nuevo rally en los próximos meses.