Rut Ballesteros aborda en su reciente libro, 'Sostenibilidad sin maquillaje', el modo en que este valor de la gestión empresarial debe pasar de las palabras a los hechos. Desde su experiencia, Ballesteros presta especial atención a la manera en que las pequeñas empresas pueden implmentar iniciativas sólidas en este ámbito.Su libro se titula 'Sostenibilidad sin maquillaje'. ¿Qué significa?
El título es una declaración de intenciones. Quitarle el maquillaje a la sostenibilidad significa pasar de las palabras a los hechos: trabajar con datos, rigor, medición y resultados reales. No se trata de parecer sostenible, sino de integrar la sostenibilidad en lo que de verdad importa para el negocio e impacta en su cuenta de resultados. Pero el libro también habla del profesional que hay detrás de cada organización. Las empresas son personas y no podemos construir compañías responsables si antes no revisamos nuestro propósito.
¿Por qué muchas empresas siguen confundiendo sostenibilidad con comunicación, reputación o cumplimiento?
Porque la sostenibilidad empresarial es una disciplina nueva. Durante años se gestionó desde la acción social, el patrocinio o la filantropía, áreas vinculadas a comunicación, marketing o relaciones institucionales. Eso hizo que se entendiera como un relato reputacional más que como una estrategia de gestión. A ello se suma la presión regulatoria, que ha llevado a muchas organizaciones a verla como un examen que hay que aprobar: informes, casillas y cumplimiento. El reto es cambiar esa mentalidad.








