La pregunta no es si hay que innovar e invertir en sostenibilidad, sino cómo hacerlo. Foto: Cortesía CAEMResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Es equivocado pensar que las apuestas empresariales encaminadas hacia la sostenibilidad son una pérdida de recursos o una moda pasajera. Un análisis elaborado por la financiera Morgan Stanley señala que casi nueve de cada 10 empresas consideran este tema como un potencial de valor a largo plazo. A esto se suma que más del 80 % afirma que puede medir el retorno de su inversión en este tipo de proyectos. Parte importante de esto se debe a que los impactos del cambio climático ya se están evidenciando. La mencionada financiera estima que más de la mitad de las empresas ha sufrido daños relacionados con el clima en el último año. De estas, un 80 % señala que está preparada para aumentar las medidas de resiliencia. En Colombia este no es un mal ajeno. Fenómenos como El Niño y La Niña han golpeado con fuerza a la industria agrícola, así como la logística. El resultado han sido importantes inversiones estatales para atender a los más vulnerables, cuantiosas cantidades de dinero en pérdidas y presiones inflacionarias que tocan el bolsillo de todos. La pregunta no es si hay que innovar e invertir en sostenibilidad, sino cómo hacerlo. En entrevista con El Espectador, Eduardo Gotuzzo, quien es el presidente de L’Oréal Groupe para Centroamérica y la Región Andina, asegura que es necesario romper el mito del sacrificio, cuando de sostenibilidad se habla. “La sostenibilidad no es un centro de costos; al contrario, es un motor de innovación y eficiencia”, señala. En estos temas, L’Oréal es una compañía que habla con autoridad. Muestra de ello es que en 2025 lograron un crecimiento de ventas de más del 4 %, así como un margen operativo del 20,2 %, al tiempo en que redujeron drásticamente sus emisiones de CO2. Es decir, se puede ser rentable al tiempo en que se invierte en sostenibilidad. Esta premisa la refuerza un artículo publicado por investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes resaltan que el 72 % de los estudios identifican una relación positiva entre estas apuestas y la rentabilidad, es más enfatizan que esta no solo refuerza la legitimidad corporativa, sino que puede ser un verdadero impulsor de la creación de valor financiero sostenible a largo plazo.Gotuzzo resalta que la clave está en basarse en la ciencia, y no en promesas vacías. “Nuestro programa L’Oréal por el Futuro está basado en los límites planetarios y validado por la iniciativa Science Based Targets (SBTi). Creemos en la transparencia radical, y por eso desarrollamos la herramienta SPOT (Sustainable Product Optimization Tool), que nos permite medir el impacto de cada producto desde su diseño. Los resultados hablan por sí solos: somos la única empresa en el mundo que ha recibido la calificación triple ‘A’ del Carbon Disclosure Project por 10 años consecutivos, reconociendo nuestra lucha contra el cambio climático, la deforestación y la seguridad hídrica”, explica. Los mencionados académicos también subrayan que los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) no solo se han convertido en un marco clave para que las empresas evalúen su sostenibilidad, sino que también ha atraído inversiones responsables en el último año. En este contexto, destacan los esfuerzos del sector bancario, donde crece el interés por financiar proyectos vinculados a la sostenibilidad. El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), por ejemplo, busca consolidarse como un “banco verde”. Como parte de esta estrategia, la entidad ha anunciado una ambiciosa meta de movilizar USD 40.000 millones entre 2025 y 2030 para impulsar iniciativas alineadas con la transición sostenible en la región.En esto es clave la innovación, es decir, pensar, diseñar y ejecutar soluciones y herramientas que permitan medir el impacto ambiental de las empresas y su correspondiente mitigación. De este ejercicio muchas compañías han encontrado valor. Por ejemplo, al detectar procesos que pueden hacerse de forma más eficiente, ahorrando así costos en facturación de energía, o al implementar programas de economía circular que les permite reciclar y reusar parte de sus productos, ahorrando así dinero en materias primas. En la experiencia de L’Oréal, Gotuzzo explica que controlar lo que pasa dentro de sus fábricas es, hasta cierto punto, la parte fácil. “El verdadero reto es transformar toda la cadena de valor, desde los proveedores agrícolas hasta el uso de los productos por parte de los consumidores. Cerca del 70% de nuestra huella de carbono e hídrica proviene de la fase de uso, es decir, cuando el consumidor se enjuaga el shampoo. Para enfrentar esto, pasamos a la acción creando tecnologías como L’Oréal Water Saver, un cabezal de ducha para salones que reduce el uso de agua hasta en un 69%, y lideramos el consorcio EcoBeautyScore para educar al consumidor sobre el impacto medioambiental de los productos que utiliza”, detalla. Finalmente, este líder empresarial le deja tres consejos a las compañías que desean sumarse al camino emprender acciones de sostenibilidad.La medición científica: no se puede mejorar lo que no se mide. Hay que establecer metas basadas en la ciencia, no en aspiraciones de marketing.La integración en los resultados financieros: la sostenibilidad no puede quedarse aislada en un solo departamento, sino que debe ser un indicador clave para los líderes del negocio. En L’Oréal, por ejemplo, el bono de los empleados está ligado al cumplimiento de metas de sostenibilidad.La transparencia: hay que ser honestos sobre los retos. El consumidor perdona la imperfección, pero solo si hay un progreso que sea transparente y medible. 💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.Conoce másTemas recomendados: