OpiniónPreocupa que los adolescentes y jóvenes prefieran vivir en un universo virtual a quedarse en un mundo imperfecto donde no podemos controlarlo todo.PROFESORA DE ESCRITURA CREATIVA, COLUMNISTA Y ESCRITORA12.07.2026 23:15 Actualizado: 12.07.2026 23:15 Una amiga y su hija quinceañera andan de vacaciones por estos días. Ella me cuenta en una escala del paseo que su hija ha hecho un itinerario detallado de los lugares a los que quiere ir. Los ha elegido porque son tendencia en TikTok, porque decenas de miles de personas corroboran que es ahí a donde hay que ir y es así, de determinada manera, como hay que visitar los lugares elegidos.Está, por ejemplo, la práctica de poner el celular en el suelo a la salida del metro hacia la iglesia de la Sagrada Familia, en Barcelona, para grabarse en video mientras uno sube las escaleras buscando que el templo aparezca de fondo. La masificación de la práctica ha ocasionado accidentes y molestias a los vecinos, por lo que las autoridades han tenido que intervenir.Del mismo modo vemos cómo las hordas de turistas en las más diversas latitudes hacen colapsar establecimientos, museos y clubes nocturnos porque algún ‘influencer’ los hizo populares y los convirtió en tendencia. Por un momento recuerdo los tiempos en los que un virus era tan solo un germen, un microbio. Épocas doradas aquellas en las que el término se refería a una enfermedad, algo de lo que había que protegerse. No dejarse contagiar era la consigna. Hoy en día, algo viral es sinónimo de éxito, sinónimo de “mamá, estoy triunfando”.Caemos en plancha en esa sopa maniaca y expansiva para revolcarnos en el lodo de la multiplicación. Somos, pues, multiplicadores de una imagen que ya algún ‘influencer’ tuvo a bien postear en alguno de sus canales. Le pregunto a la hija de mi amiga por qué quiere ver eso que ya encontró en TikTok. “Porque quiero hacer parte de esa foto que estoy viendo”, me dice. Le digo si no es eso una repetición de algo que ya es conocido, si no prefiere dejarse sorprender por la novedad. Me contesta que no, pues prefiere estar segura de no perder el tiempo en algo que no vale la pena cuando ya hay quien ha decidido qué es lo que merece visitarse y cuál es la mejor forma de hacerlo.Supongo que es un argumento razonable, claro que sí. Pero noto un extrañamiento, la distancia generacional que nos separa. No puedo evitar sentir un poco de lástima por esta camada de jóvenes, como la de mi propia hija adolescente, que prefiere ir con la foto en la mano a corroborar lo que hay, en lugar de dejarse llevar por la experiencia y vivirla como algo nuevo, impredecible.Pienso en lo difícil que debe ser ir por la vida con un guion escrito por el que hay que avanzar como actores de reparto sin dejarnos sorprender. Más tarde me digo que las relaciones interpersonales pueden ser tensas, la comunicación uno a uno lleva a constantes malentendidos, y la experiencia pura, sin libreto previo ni manual de instrucciones, puede someternos a constantes decepciones. ¿Es entonces mejor la “realidad” que proyecta TikTok que la de verdad? Sin duda es más entretenida, ágil, dinámica y placentera, entre otras razones porque a veces llega acompañada de buena música y grandes instantáneas. Igual, si no nos gusta, con mover un dedo pasamos a la siguiente historia.No puedo evitar sentir un poco de lástima por esta camada de jóvenes, como la de mi propia hija adolescente, que prefiere ir con la foto en la mano a corroborar lo que hay, en lugar de dejarse llevar por la experiencia y vivirla como algo nuevo, impredecibleAl mismo tiempo, me preocupa que los adolescentes y los jóvenes prefieran vivir en un universo virtual a quedarse en un mundo imperfecto donde no podemos controlarlo todo, donde la recompensa emocional no está a un clic de distancia y donde la reafirmación constante no es un estímulo ilimitado. Y es que quizá el mundo de TikTok sea más brillante, más hermoso, tiene un potencial infinito porque no se acaba nunca, y nos hace sentir bien rodeados y cercanos de un montón de gente que no veremos, pero que admiramos. Al final, hago el esfuerzo de entender más a la hija de mi amiga, también a la mía, pero no dejo de inquietarme al pensar cuánto brillo artificial le han infundido las redes a lo real y qué ansiedad les produce a los más jóvenes enfrentarse con nuestro mundo sin filtros.MELBA ESCOBAREn X: @melbaes Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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