OpiniónLa protección de los menores no se decreta, sino que se diseña, se verifica y se financia.12.07.2026 23:15 Actualizado: 12.07.2026 23:15 Confieso un error. Durante años he defendido con radicalismo la prohibición de las redes sociales para menores de edad. Me parecía evidente que un producto diseñado para capturar la atención de un cerebro en formación merecía el mismo trato que el alcohol o el cigarrillo. Australia puso a prueba esa convicción, y los primeros resultados me obligan a revisarla en público, que es donde uno debe corregirse cuando se ha equivocado con los lectores.Desde diciembre de 2025 rige allá la primera ley del mundo en su tipo. Acceso vetado a Facebook, Instagram y TikTok para menores de 16 años, con multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos para las plataformas que no hagan esfuerzos serios por excluirlos. Seis meses después llegó la primera evaluación rigurosa, publicada en el ‘British Medical Journal’. Investigadores de las universidades de Newcastle, Adelaida y Deakin siguieron a más de 400 adolescentes antes de la entrada en vigor y tres meses después. El uso diario se mantuvo estable entre los de 12 y 13 años. Bajó apenas del 78 al 69 por ciento entre los de 14 y 15. Y entre los de 16 aumentó del 80 al 89. Los muchachos evadieron la norma con cuentas falsas, perfiles prestados de adultos y navegadores privados.Otro ensayo independiente creó 50 cuentas de prueba declarando 16 años cumplidos. Nueve de cada 10 plataformas las dejaron entrar sin pedir una sola verificación. El regulador presume de haber eliminado 4,7 millones de cuentas de menores. El estudio sugiere que muchas ‘resucitaron’ con otro nombre. Las empresas dueñas de las redes son laxas e irresponsables.La lección no es que el diagnóstico fuera falso. El daño de estas plataformas sobre la salud mental adolescente está cada vez mejor documentado, y quienes lo negaban van perdiendo el debate. La lección es otra. Prohibir el acceso es atacar la puerta cuando el problema es el edificio. La ley australiana convirtió la edad en el enemigo, cuando el enemigo real es el diseño. El algoritmo que aprende qué te duele para mostrártelo de nuevo, el ‘scroll’ infinito, la notificación calculada, el ‘autoplay’. Nada de eso desaparece cuando el menor miente sobre su fecha de nacimiento. Simplemente lo recibe sin testigos.¿Entonces qué? Hay caminos menos gritados y más prometedores. Finlandia sacó los celulares de los colegios, y los resultados tempranos muestran más interacción entre estudiantes y mejor concentración en las aulas. Es una medida barata, verificable y sin dilemas de vigilancia. El Reino Unido y la Unión Europea ensayan otra vía, regular el diseño en lugar de la entrada, obligando a las plataformas a desactivar por defecto los mecanismos adictivos para cuentas de menores y respondiendo por ello ante la ley. Varios estados norteamericanos trasladan la verificación de edad a las tiendas de aplicaciones, un solo punto de control en lugar de mil puertas falsas. Y España anunció que atará su restricción a la cartera de identidad digital europea, que permite demostrar la edad sin entregarle la cédula a Silicon Valley.Prohibir el acceso es atacar la puerta cuando el problema es el edificio. La ley australiana convirtió la edad en el enemigo, cuando el enemigo real es el diseñoSeamos justos con Australia. Sus propios investigadores advierten que los beneficios podrían tardar una década en verse, y ser pionero implica equivocarse primero para que otros corrijan después. Colombia, que tarde o temprano dará este debate, haría mal en copiar el titular sin leer el estudio. Ojalá el gobierno entrante le ponga la lupa a este asunto.Me queda una espinita atravesada que no voy a esconder. Corregir mi radicalismo no me vuelve neutral. Sigo creyendo que dejarle la infancia al algoritmo es una rendición civilizatoria, solo que ya no creo que la solución quepa en un verbo tan categórico como prohibir. La protección de los menores no se decreta, sino que se diseña, se verifica y se financia. Abro la discusión, que falta nos hace darla, y en profundidad, antes de legislarla.DIEGO SANTOSAnalista digitalEn X: @DiegoASantos Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Prohibir no bastó
La protección de los menores no se decreta, sino que se diseña, se verifica y se financia.











