Donald Trump regresó a la Casa Blanca con el objetivo de aumentar el uso de la pena de muerte en Estados Unidos y uno de sus estados más fieles se esfuerza en cumplir su voluntad. Se trata de su querida Florida, que fue la que más ejecuciones llevó a cabo en 2025 y va camino de batir todos los registros históricos en 2026. El responsable es el gobernador, Ron DeSantis, que parece decidido a aplicar la mano dura contra el crimen prescrita por el presidente que le apartó del camino a la Casa Blanca en las últimas primarias republicanas, pese a las peticiones de los colectivos contrarios a la pena capital, entre ellos la Iglesia católica, cuyos obispos han llamado a DeSantis a reflexionar, por ahora sin éxito. DeSantis está en su último año de mandato como gobernador de un estado que en los últimos años se ha convertido en uno de los más derechistas de los Estados Unidos y ha dejado abierta la puerta a volver a intentar ser candidato a la Casa Blanca en las elecciones de 2028. Sea por esa aspiración o por su preocupación por su legado, ha convertido la apuesta por la pena de muerte para combatir el crimen en una de sus banderas. Así, Florida sumó el 40% del total de ejecuciones en 2025, con 19, una cifra solo superada por Texas en 2009. Las críticas que aseguran que la pena capital suele ser un castigo que recae sobre afroamericanos y personas de entornos sociales difíciles, y que recuerdan los 33 condenados que acabaron siendo exonerados en Florida tras constatarse que habían sido víctimas de errores judiciales, no han hecho cambiar de opinión al gobernador. TE PUEDE INTERESAR "Siempre que damos luz verde, estoy convencido no solo de que el veredicto fue correcto, sino de que este castigo es absolutamente adecuado a las circunstancias", dijo DeSantis en mayo. El pasado 26 de junio se negó a detener la ejecución de Dusty Spencer, un hombre de 74 años condenado por matar a su mujer en 1992 que se convirtió en el reo de más edad ejecutado en Florida desde que hay registros. La campaña para salvar la vida de Spencer, con los líderes católicos a la cabeza, no conmovió a DeSantis, que sabe que sus opciones de un día optar a suceder a Trump pasan por seguir sus pasos. TE PUEDE INTERESAR Y Trump es un entusiasta de la pena de muerte desde hace años. En su primera presidencia reactivó las ejecuciones federales después de 17 años sin ellas. Entre junio de 2020 y enero de 2021, trece presos federales fueron ejecutados, cuando en los 57 años anteriores solo lo habían sido tres, lo que convierte a Trump en el presidente bajo el que se ha matado a más presos de la historia reciente. La primera Administración Trump también aprobó la ejecución de Lisa Montgomery, la primera mujer ejecutada por el gobierno federal en 67 años. TE PUEDE INTERESAR Y en su segunda presidencia, Trump volvió a demostrar su apuesta por la pena de muerte desde el primer día. Nada más llegar al Despacho Oval, firmó una Orden Ejecutiva para "restaurar la pena de muerte". "Durante demasiado tiempo, las víctimas de crímenes odiosos han sido olvidadas mientras criminales monstruosos siguen sentados en el corredor de la muerte disfrutando de sus interminables apelaciones. Bajo este gobierno, la justicia será rápida, inexorable y fuerte", prometió el presidente, que desde entonces ha impulsado todo un abanico de medidas. El Departamento de Justicia levantó la moratoria en las ejecuciones federales aprobada durante la era Biden e introdujo cambios normativos que reducen las posibilidades de apelar o pedir clemencia de los condenados a muerte. TE PUEDE INTERESAR Trump también instruyó al Departamento de Justicia para que sus fiscales aumenten el número de delitos por los que solicitan como castigo la pena capital. Así lo harán en todos los homicidios en los que la víctima sea un agente de la ley o el acusado sea un inmigrante sin papeles. Pero la fiebre vengadora de Trump se ha encontrado esta vez con dificultades para aumentar el número de ejecuciones federales como hizo en su primer mandato. La principal, que pocos días antes de cederle la presidencia, Biden conmutó la condena a muerte por cadena perpetua a todos los presos federales sobre los que pendía la pena capital, excepto tres. Con un corredor de la muerte federal casi vacío, Trump no ha visto ejecutar a ningún reo federal en su segunda presidencia. Pero como gobernador de un estado que las lleva a cabo con asiduidad, DeSantis no se ha encontrado con esas limitaciones a las ejecuciones. TE PUEDE INTERESAR El gobernador impulsó cambios legales después de que el joven que asesinó a 17 personas en un instituto de Parkland en 2018 no fuera condenado a muerte, sino a prisión perpetua. Para evitar que algo así volviera a suceder, firmó en 2023 una ley que permite a los jurados populares recomendar la pena de muerte con los votos de solo ocho de sus doce integrantes, cuando antes se requería la unanimidad. Desde entonces, el número de ejecutados en el Estado del Sol Radiante no ha dejado de aumentar. En 2026 han sido 9 los muertos, entre ellos James Ernest Hitchcock, que llevaba cincuenta años en el corredor de la muerte y era uno de sus ocupantes más veteranos. Ninguno de los republicanos locales que se perfilan para suceder a DeSantis como gobernador —la ley le impide presentarse a una nueva reelección— se ha desmarcado de la línea marcada y todos prometen que Florida seguirá apostando por la pena de muerte. TE PUEDE INTERESAR Mientras tanto, voces como la del obispo de Miami, Thomas Wenski, siguen clamando en el desierto. En declaraciones al Miami Herald, Wenski abogó por la cárcel a perpetuidad como alternativa a la pena de muerte, ya que permitiría al criminal reflexionar sobre el mal causado. Para Wenski, el sistema actual solo lleva a "una mentalidad del ojo por ojo que acabará por dejarnos a todos ciegos".
El estado de la muerte: Florida se convierte en el estado con más ejecuciones al año de la historia de EEUU
Florida acelera las ejecuciones con cambios legales de DeSantis, pese a la presión de obispos y activistas, y apunta a récords mientras Trump impulsa endurecer la pena capital










