Segunda potencia del mundo por dimensi�n de su PIB.Es un gran error clasificar a los pa�ses en ricos y pobres -o avanzados y en v�as de desarrollo- pensando que cada uno se sit�a de forma permanente en uno de los dos grupos. Lo cierto es, por el contrario, que algunas naciones han pasado por etapas muy diversas a lo largo de su historia. China es un buen ejemplo. Durante largo tiempo, esta naci�n fue vista en Occidente como un pa�s de tecnolog�a avanzada del que los europeos ten�an mucho que aprender. Pero, con la revoluci�n industrial, qued� rezagada y fue incluso objeto de ambiciones colonialistas por parte de las nuevas grandes potencias. Las cosas, sin embargo, volver�an a cambiar.En 1949, Mao Tse-Tung proclam� en Pek�n la Rep�blica Popular China. A lo largo de la primera mitad del siglo XX, la historia de esta naci�n hab�a sido muy dura y convulsa. Desde la ca�da del imperio en 1912, el pa�s hab�a sufrido todo tipo de guerras y conflictos internos, que se vieron agravados por la ocupaci�n japonesa y una larga lucha contra los invasores, que dur� hasta la derrota definitiva del Jap�n en 1945. Pero esto no signific�, en absoluto, la paz. Entre 1945 y 1949, China fue devastada por una guerra civil entre los republicanos del Kuomingtang de Chiang Kai Shek y los comunistas de Mao. Tras su victoria, �stos introdujeron cambios radicales en la pol�tica y en la econom�a, dirigiendo el pa�s hacia un modelo de tipo sovi�tico, aunque siempre manteniendo caracter�sticas propias relevantes.En esta l�nea, el gobierno aprob� en 1953 su primer plan quinquenal. Y, en los a�os siguientes, se intent� conseguir lo que, en el lenguaje de la propaganda oficial, se denomin� "el gran salto adelante". Se trataba, en esencia, de desarrollar el pa�s mediante una industrializaci�n acelerada y una colectivizaci�n de la agricultura; pero la experiencia, como en tantos casos similares, fracas�. Los resultados de la planificaci�n fueron muy negativos. Hubo hambres terribles, que ocasionaron millones de muertos; y, m�s tarde, el pa�s cay� en un caos total como consecuencia de la denominada revoluci�n cultural, dirigida a reforzar el poder del propio Mao, apoyado por las fuerzas m�s radicales del partido comunista.Unos a�os despu�s, sin embargo, las cosas cambiaron dr�sticamente. Tras la muerte de Mao, lleg� al poder Den Xiao-Ping, que hab�a sido v�ctima de la revoluci�n cultural. Era 1978; y, a partir de aquel momento, la econom�a china fue reformada por completo. Se abandon� la colectivizaci�n de la agricultura; se foment� el desarrollo de la empresa privada; el pa�s acept� grandes inversiones provenientes del exterior; se cerraron numerosas empresas p�blicas ineficientes y se privatizaron otras. Rasgo clave de las reformas fue la apertura al comercio internacional. China se convirti� en la principal naci�n exportadora del mundo. Y todo ello se hizo sin introducir grandes modificaciones en la organizaci�n pol�tica de la naci�n. Al asentarse las reformas, se comprob� que, por extra�o que pudiera parecer, la econom�a capitalista era compatible con el sistema de partido �nico. Y la oferta que, desde el Partido Comunista Chino, se hizo a los empresarios del pa�s para que se integraran en sus filas es una buena muestra de la peculiaridad del modelo.IntervencionismoEsto no significa que China respete todas las instituciones y usos que consideramos caracter�sticos de una econom�a de libre mercado. De hecho, el intervencionismo del estado sigue siendo muy importante y el papel del Partido Comunista decisivo en muchos casos. Pero ha conseguido crear una estructura que incentiva la b�squeda del beneficio privado y la actividad empresarial. Esto, en una econom�a con grandes recursos humanos, ha sido un motor de gran potencia para el crecimiento econ�mico. Reformas tan b�sicas como garantizar a los agricultores el derecho a producir lo que consideren oportuno y guardar para s� el valor de sus cosechas; o la posibilidad de poseer tierras y viviendas y obtener de ellas ingresos han cambiado la mentalidad de la gente. China fue siempre una naci�n de comerciantes, que durante mucho tiempo estuvo reprimida por el Estado. Y la simple decisi�n de dar libertad a sus agentes econ�micos ha cambiado al pa�s.El resultado de estas reformas en el nivel de vida de sus habitantes ha sido espectacular. Y hoy China es la segunda econom�a del mundo por la dimensi�n de su PIB, s�lo superada por los Estados Unidos. Pero la pregunta que mucha gente se plantea en la actualidad es: �d�nde estar� el l�mite de este crecimiento extraordinario? La respuesta a esta cuesti�n no es f�cil. Las estructuras y los organismos administrativos y reguladores caracter�sticos de un pa�s en v�as de desarrollo -y en algunos aspectos China aun lo es- no son los mismos que su econom�a necesita cuando se aproxima a la madurez. Por ello, de la modernizaci�n de sus instituciones y sus finanzas va a depender, en buena medida, el futuro econ�mico de esta gran naci�n. Confiemos en que China siga creciendo a buen ritmo a lo largo de los pr�ximos a�os. A todos nos conviene.Francisco Cabrillo, catedr�tico Em�rito de Econom�a de la Universidad ComplutenseFundaci�n Civismo