Un zumbido molesto envuelve el ambiente de la sala de exposiciones. De entrada parece una interferencia en una emisión de radio, o quizás el bramido de un aparato de aire acondicionado mal regulado. Al rato se descubre que se trata de una grabación de un dron de vigilancia de los que constantemente sobrevuelan las cabezas de los palestinos en los territorios ocupados por Israel en Gaza y Cisjordania. Se trata de poner al visitante en situación.
No hay escapatoria del dron, como tampoco la hay de otro símbolo recurrente de la ocupación como son las torres de vigilancia. La fotógrafa Rehab Nazzal (Yenín, 1961) las compara con el panóptico de Jeremy Bentham, aquel ideal de prisión en los albores de la política penitenciaria moderna en el que nada escapaba del ojo del carcelero.






