Estados Unidos e Irán recrudecieron este domingo su guerra en Oriente Medio, con bombardeos del Pentágono sobre territorio iraní y numerosos ataques del régimen islámico a bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, además del nuevo cierre del estrecho de Ormuz. Washington y sus aliados árabes alcanzados por los drones y misiles iraníes acusan a Irán de impedir con tales acciones y con los bombardeos a navíos en el paso de Ormuz la vigencia del alto el fuego alcanzado el mes pasado y roto esta semana. Ninguno de ellos alude, sin embargo, a que una de las cláusulas de aquel memorando de entendimiento era la retirada total de Israel de Líbano, segundo frente de la guerra de Irán. Pero Tel Aviv lo ha reiterado esta semana sin tapujo alguno: Israel no solo no se repliega, sino que subraya que no necesita el "permiso" de nadie para permanecer en Líbano. PublicidadDe poco parecen haber servido estas semanas transcurridas desde que en junio se firmara el memorando de entendimiento con Irán y se alcanzara un alto el fuego aparentemente más estable. El petróleo volvió a bajar con la reapertura entonces del estrecho de Ormuz y a fluir por este paso clave para el abastecimiento desde el Golfo Pérsico al resto del planeta, interrumpido con el comienzo de la guerra el 28 de febrero. Sin embargo, esa calma relativa de poco sirvió para sanar al mundo de la mayor crisis de suministro de crudo jamás vivida y que ha asestado un golpe devastador a la economía mundial.En ese paréntesis, roto esta semana, los propios EEUU no tuvieron tiempo para recuperar sus reservas estratégicas (un 23% más bajas que al comenzar esta crisis) y ahora el presidente Donald Trump toca de nuevo las trompetas de guerra y hace temblar la estabilidad económica global a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre.Todo ello con una única pieza de esta partida inamovible en su estrategia: Israel sigue estacionado en el sur de Líbano, librando su propia guerra existencial y cerrándole las salidas a un Trump incapaz de frenar una guerra que afecta ya a buena parte de Oriente Medio.La tensión se desbordó finalmente en OrmuzEl actual estado de alta tensión se desencadenó el lunes pasado, con una serie de ataques puntuales iraníes contra buques mercantes que navegaban en el estrecho de Ormuz, por zonas que Irán considera "ilegales", pues escapan a su monitoreo. EEUU lanzó su represalia con bombardeos durante dos noches seguidas e Irán respondió atacando instalaciones estadounidenses en los países árabes aliados del Golfo Pérsico.PublicidadEn la cumbre de la OTAN en Ankara del 7 y 8 de julio, Trump anunció que daba por concluida la tregua alcanzada el 17 de junio, cuando se firmó telemáticamente el citado memorando, y el Departamento de Estado de su país volvió a prohibir la venta de petróleo por parte de Irán, autorizada temporalmente tras ese acuerdo de junio.Desde entonces, se redoblaron los intercambios de fuego entre iraníes y estadounidenses, con todos los países del Golfo acusando a Irán de romper la tregua y alineándose con las propias provocaciones de EEUU en el estrecho de Ormuz. En la noche y madrugada del sábado al domingo, los ataques se intensificaron y alejaron, si cabe, más la reanudación de las negociaciones que a fines del mes pasado parecían haber encauzado ya la recuperación de una frágil estabilidad en Oriente Medio.El Comando Central de EEUU (el Centcom) anunció en la noche del sábado, hora de Washington y madrugada del domingo en España, que, en su tercera ofensiva de esta semana, había alcanzado cerca de 140 objetivos en respuesta al ataque por Irán a un barco con bandera chipriota, el enésimo objetivo civil de los iraníes en el estrecho de Ormuz por transitar por donde Teherán considera prohibido. PublicidadLa respuesta iraní a esta oleada de bombardeos estadounidenses derivó en una nueva escalada con misiles y drones contra Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán e incluso Jordania, donde están situadas algunas de las principales bases del Pentágono en Oriente Medio. Solo Arabia Saudí, la otra gran potencia regional con la que los iraníes están negociando detrás del telón y al margen de EEUU, se libró de ser atacada.Los guardianes de la revolución señalaron que habían lanzado misiles balísticos contra los sistemas antimisiles Patriot en Kuwait, contra los equipos sofisticados de radares de Baréin y la base aérea estadounidense Príncipe Hassan en Jordania y, especialmente, contra las instalaciones de Al Udeid, en Catar. En Al Udeid se encuentra la mayor agrupación de tropas de EEUU de Oriente Medio, así como buena parte de los equipamientos del Pentágono en la región, lo que indica el elevado grado de tensión actual, que excede las escaramuzas de principios de mes. Por su parte, los objetivos estadounidenses de esta última andanada de bombardeos incluyeron sistemas de misiles y drones, puertos como el de Bandar Abás, el mayor de Irán, arsenales, radares y sistemas de vigilancia costera en el sur del país persa, especialmente en el área del estrecho de Ormuz. También hubo ataques en Bushehr, donde se encuentra una de las mayores plantas nucleares iraníes, que funciona en coordinación con Rusia.El cierre del paso de Ormuz dispara la incertidumbre de nuevoLa Guardia Revolucionaria iraní también volvió a ordenar en las últimas horas el cierre del estrecho de Ormuz, por donde circulaba antes de que se desatara esta guerra una quinta parte del petróleo del mundo. El bloqueo de esta vía marítima, así como el asedio estadounidense a los puertos iraníes del Golfo Pérsico, desató la citada crisis económica internacional que, tras la firma de aquel pacto de entendimiento, parecía que podía ya encarrilarse hacia una solución.No es el caso. La conflagración vuelve a la casilla de salida sin solución a la vista. Los ayatolás saben que en Ormuz tienen el arma más poderosa para hacer prevalecer sus posiciones y magnificar la derrota estratégica que está sufriendo Trump en esta guerra que se le va de las manos.La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que cualquier injerencia extranjera para abrir rutas en el estrecho de Ormuz no sancionadas por Teherán, recibirá una respuesta militar. Y aunque, tras el anuncio iraní, Trump insistió en que Teherán no controla el estrecho de Ormuz y "el tráfico fluye", todo apunta a una nueva desinformación del presidente para que este lunes los mercados abran en calma en EEUU, tras el desastre bélico del fin de semana. Las palabras de Trump las contradijo, además, el mejor aliado de EEUU en el Golfo, Catar, que instó este domingo a suspender temporalmente la navegación y la realización de actividades marítimas hasta nuevo aviso.PublicidadEn el aire, el programa nuclear iraníEn el aire quedan las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, que deberían concluir a mediados de agosto, según el memorando, y que ahora quedan estancadas. No se puede descartar que la presión iraní sobre los buques que navegan por el estrecho de Ormuz respondan también a un intento de demorar esa negociación sobre sus reservas de uranio enriquecido, otro de los instrumentos claves en este proceso de tira y afloja con EEUU.Estos afirman que Irán pretende utilizar ese material para fabricar armas atómicas, mientras Teherán reclama su derecho a poseer una investigación nuclear civil. Lo cierto es que, una vez desmantelado ese programa nuclear y retirado el material fisible de territorio iraní, al régimen islámico se le habrá quitado una baza de negociación clave para garantizar que no recibirá futuros ataques de EEUU o Israel.De momento, el alto el fuego entre Irán y EEUU está finiquitado, según se deduce de los combates, así como de las palabras del propio Trump el miércoles pasado en Ankara y, este domingo, del negociador jefe en las conversaciones, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf. "La era de los acuerdos unilaterales ha terminado", afirmó. PublicidadLa celebración, esta semana, de los funerales de Alí Jameneí, quien fuera el líder supremo iraní hasta su asesinato por Israel y EEUU en el primer día de la guerra, ha enfervorecido los ánimos en Irán y ha dado un espaldarazo a la cúpula de poder en Teherán con la participación de decenas de millones de personas en las exequias y las consignas coreadas a favor de la venganza contra el sionismo y el hegemonismo estadounidense. Aunque el memorando de entendimiento era claramente favorable a Irán, algunos de sus puntos han quedado en suspenso y ayudado a desencadenar de nuevo las hostilidades, como aquel que supeditaba temporalmente al control iraní la circulación por Ormuz, el cobro del multimillonario paquete de reconstrucción, 300.000 millones de dólares prometidos por Trump aunque después insistió en que no sería EEUU quien los aportará, o el referente a la obligada retirada de Israel del sur de Líbano.En esta situación, la continuación de la guerra y de la presión iraní sobre Ormuz reformulan la estrategia de Teherán, para obtener más ventaja en las semanas que restan de negociaciones (dos meses era el plazo del memorando), además de demandar el cumplimiento de las cláusulas ya establecidas.Nadie recuerda que es Israel quien incumple la tregua desde un principioY de tales compromisos de Trump hay uno que tiene pocos visos de cumplirse. La retirada de Israel de sus posiciones del sur de Líbano, que la guerra desatada el 2 de marzo en esa zona ha ampliado y consolidado, es una posibilidad que no contemplan ni el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ni sus aliados extremistas en el Gobierno judío. Publicidad"No solicitamos permiso a nadie para entrar en Líbano, ni lo necesitamos ahora para permanecer en él", sentenció el jueves el número dos del ejecutivo israelí, el ministro de Defensa, Israel Katz. Resaltó que el ejército judío permanecerá en el sur de Líbano y que actuará desde allí "según sea necesario". Katz puso como pretexto el desarme y la salida de las milicias de Hezbolá del sur de Líbano, algo que parece poco probable también, pues este grupo pro iraní es la única resistencia armada libanesa ante la sucesión de invasiones israelíes desde la creación en los años ochenta del siglo pasado. De momento, en Líbano han muerto desde que comenzó la ofensiva de marzo 4.300 personas y más de 12.000 han sido heridas. Por parte israelí, han muerto 37 militares judíos. Como un paripé, el 26 de junio se firmó en Washington un alto el fuego para Líbano y al día siguiente ya se estaba violando de nuevo.Según esa tregua firmada con el proestadounidense Gobierno de Beirut, que no con Hezbolá, Israel debía retirarse de las llamadas "zonas piloto", unas áreas muy concretas que el Ejército hebreo no considera de prioridad militar. Ahora, las nuevas hostilidades entre EEUU e Irán le permiten a Israel desdecirse y continuar sus operaciones militares sin embarazo alguno, seguro, además, de que serán Netanyahu y los extremistas sionistas de su Gobierno quienes tengan la última palabra en la paz de Oriente Medio.