El memorando de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz en Oriente Medio ya tiene sus primeros efectos, al menos en la navegación por el estrecho de Ormuz. Este jueves, varios superpetroleros y mercantes saudíes y de otros países, con cerca de seis millones de barriles de petróleo, cruzaron ese paso hasta hace muy pocos días cerrado por Irán para el trasiego de mercancías. También, la Armada estadounidense ha permitido la llegada de barcos a algunos de los puertos iraníes que hasta ahora permanecían inaccesibles por el bloqueo impuesto a Teherán.PublicidadSin embargo, y pese a estas señales esperanzadoras, el pacto entre Washington y Teherán, que debe ser ratificado en un acuerdo dentro de dos meses y asegurado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sigue sobre el filo de la navaja por el empeño de Israel en su ofensiva libanesa, que sigue dejando nuevas víctimas, a pesar de que el memorando subraya ya en su primer párrafo que el cese de hostilidades es "en todos los frentes, incluido el Líbano", cuya "integridad territorial y soberanía" han de ser garantizadas.Todos los pasos de Israel, sin embargo, van encaminados en una dirección: que el Líbano quede fuera de un acuerdo que considera desastroso. También como un desafío abierto hacia Irán, que ha amenazado con retomar la guerra si no se cumple esa condición. La ira en Israel crece por momentos, tras conocerse el contenido del acuerdo firmado virtualmente este miércoles por el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, cada uno por su cuenta y a distancia.En Israel, el rechazo al memorando es generalizado, desde la oposición a los acólitos del primer ministro Benjamín Netanyahu en el Gobierno. El líder judío se ha visto beneficiado políticamente por la guerra, pero ahora una paz mal cerrada para Israel podría volvérsele en contra como un bumerán. Por eso, ha intentado calmar los ánimos dentro del país subrayando que en realidad el Ejército israelí sigue teniendo las manos libres en el Líbano y que, pese a lo que diga el acuerdo de EEUU e Irán, seguirá con su ofensiva y que incluso podría atacar al régimen de los ayatolás si Israel se sintiera amenazado.PublicidadNetanyahu reitera que Israel no saldrá del LíbanoEste jueves, Netanyahu volvió a reiterar que el Ejército israelí mantendrá una "zona de seguridad" en los territorios ocupados del sur del Líbano y no se retirará de ellos "mientras las necesidades de seguridad (de Israel) así lo exijan". Aunque esa zona tiene una profundidad media de diez kilómetros, las fuerzas israelíes han penetrado mucho más hacia el interior del Líbano, devastando y destruyendo aldeas y pueblos, y expulsando a cientos de miles de personas.El memorando de entendimiento establece ese fin "inmediato y permanente" de las operaciones en todos los frentes. Y el Ejército israelí sigue sin darse por aludido: este jueves uno de sus drones atacó en el sur del Líbano a un vehículo y mató a uno de sus ocupantes. También hubo más heridos en otros ataques con drones contra viviendas en la zona de Nabatieh.No cesa el goteo de asesinatos de gazatíes y la destrucción de asentamientos por parte de las fuerzas armadas de IsraelDe nuevo, Israel repite en el sur del Líbano y Beirut la misma estrategia que ha dejado sin efecto una paz real en la Franja palestina de Gaza. A pesar de que en este territorio debería imperar el acuerdo de paz auspiciado en octubre pasado (por Trump precisamente), no cesa el goteo de asesinatos de gazatíes y la destrucción de asentamientos por parte de las fuerzas armadas de Israel, prosigue (y se amplía) la ocupación y no se permite el avance hacia nuevas fases del armisticio.PublicidadONU denuncia el repunte de la actividad militar israelí en LíbanoLa ofensiva a gran escala lanzada por Israel en el Líbano el 2 de marzo, dos días después de que Washington y Tel Aviv desencadenaran la guerra contra Irán, ha causado hasta el momento más de 3.900 muertos y en torno a 12.000 heridos. El secretario general de la ONU, António Guterres, denunció tras la firma del memorando de entendimiento el "repunte de la actividad militar" israelí en el sur del Líbano y reclamó a las partes en conflicto contención para "evitar acciones que pongan en peligro" el acuerdo.Según la Fuerza Provisional de la ONU en el Líbano, no ha cesado la "intensa actividad militar israelí" en la zona que ocupa el Ejército judío en este país a pesar de lo contemplado por el memorando. Solo el miércoles, las fuerzas israelíes dispararon 291 proyectiles, frente a los 21 lanzados por las milicias proiraníes de Hizbulá, con un notable incremento por parte de los ataques de Israel respecto al lunes y martes, antes de la firma virtual del acuerdo entre EEUU e Irán.El desdén de Israel hacia la diplomacia internacional es de nuevo su manera de subrayar que es el país "elegido" y no tiene por qué escuchar a nadie. Y ese desafío se dirige ahora directamente contra la Casa Blanca, sabedor Netanyahu de que los lobbies sionistas en el Congreso y los amigos oligarcas de Trump (quienes más se han beneficiado de esta guerra con sus operaciones bursátiles) evitarán cualquier acción o condena contra Israel.Irán, vencedor en su resistenciaEste miércoles, Trump anunció desde el Palacio de Versalles, Francia, con el presidente francés, Emmanuel Macron de testigo, esa firma virtual. El presidente estadounidense estaba dando el pistoletazo para comenzar la negociación de los 14 puntos que contempla el acuerdo, que se concretará en los próximos dos meses. Pero también estaba poniendo un punto y final formal a la guerra.Irán está obligado a garantizar la navegación libre por el estrecho de OrmuzY sin embargo, Israel, el mayor aliado militar de Washington y principal responsable de esta guerra, al arrastrar a EEUU a la misma en defensa de los intereses israelíes en Oriente Medio, no se da por aludido y reniega de buena parte de los suscrito. Por ejemplo, Israel no se cree que se pueda llegar a ninguna parte con la negociación de 60 días abierta por el memorándum para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones que pesan sobre Teherán y que afectan a la venta libre de su petróleo desde 2018, cuando Trump, en su primer mandato, rompió las negociaciones con el régimen islámico y suspendió el acuerdo nuclear firmado por Barack Obama en 2015. Durante estos dos meses, Irán está obligado a garantizar la navegación libre por el estrecho de Ormuz y EEUU levantará en el curso de los primeros 30 días el bloqueo naval que pesa sobre puertos iraníes y que ya está siendo suavizado, como se pudo comprobar en la primera jornada de la nueva y definitiva tregua.PublicidadEl memorando establece también la liberación de los activos financieros iraníes congelados y la creación de un fondo de inversiones de 300.000 millones de dólares (posiblemente pagado en parte por los aliados de EEUU en el Golfo Pérsico y en parte por Washington, aunque Trump se niegue a admitirlo) para la reconstrucción de Irán, que se irá negociando a la vez que se examina el destino del programa nuclear iraní y lo que se hará con los 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% en manos del régimen islámico y que EEUU quiere evitar que pueda ser utilizado para fabricar armas atómicas.Israel reniega de la claudicación estadounidense ante IránEstos dos puntos son los que enervan más a los israelíes. La concesión de 300.000 millones de dólares a Irán, cuando la cúpula dirigente de Tel Aviv propugnaba la destrucción de su archienemigo, aparece como una compensación de guerra para los iraníes, que, pese a cualquier pacto con EEUU, siguen siendo para Israel el enemigo a abatir.PublicidadAsimismo, los israelíes consideran que nadie ahora podrá garantizar al cien por cien que Irán destruya todo su programa nuclear. Los bombardeos de hace un año contra las principales sedes de ese programa y los nuevos ataques en marzo, en esta nueva guerra, no han podido acabar con esos recursos y tanto iraníes como estadounidenses saben que solo podrían hacerlo con una invasión masiva terrestre. Eso es lo que quería Israel, pero dejando que fueran los estadounidenses quienes pusieran los soldados y los muertos sobre el terreno y el Ejército judío limitándose a bombardear y a señalar los objetivos.Otra de las concesiones que ha hecho EEUU a Irán en este principio de acuerdo es el respeto al programa misilístico del país persa, especialmente en lo que se refiere a los misiles balísticos, los más poderosos de Oriente Medio. Además de la cancelación del programa nuclear y la eliminación de su cúpula de poder (que tampoco consiguieron; solo reforzaron y radicalizaron a los nuevos dirigentes tras el asesinato del líder supremo iraní Alí Jameneí), el plan de EEUU e Israel era destruir el arsenal de misiles iraníes y su programa de fabricación.Netanyahu confiaba en el desmantelamiento del régimen iraníEliminaron muchos misiles, pero también descubrieron que los iraníes tienen muchos más a buen recaudo y que pueden fabricaros con relativa facilidad. Puede que más rápido ahora, gracias a esos 300.000 millones de dólares y a los nuevos ingresos por el petróleo y a la nueva situación geopolítica en el Golfo Pérsico. Sobre todo, si se establece finalmente algún tipo de tasa en el estrecho de Ormuz, como esperan hacer los ayatolás tras estos 60 días de negociaciones. Como señaló el presidente del Parlamento iraní y negociador jefe, Mohamed Baqer Qalibaf, "todo lo que pretendíamos conseguir mediante la acción militar, lo hemos obtenido con creces a través de la negociación; ni siquiera es comparable".No es extraño, pues, el malestar israelí, pues si EEUU aparece como el perdedor número uno desde el punto de vista estratégico de la guerra (antes pedía la rendición incondicional de Irán, y ahora le pagará 300.000 millones de dólares), Israel sería el número dos. Netanyahu confiaba en el desmantelamiento del régimen iraní, la desaparición de las alianzas regionales entre Irán y las milicias chiíes del llamado Eje de Resistencia en Oriente Medio, la toma del control del petróleo persa por EEUU, la aniquilación de Hizbulá, así como la expansión hegemónica de Israel en el sur del Líbano sin que nadie le chistara.PublicidadEn realidad, Netanyahu solo ha logrado esto último, la ocupación de una buena porción del Líbano, y no quiere renunciar a ello, porque entonces no podría justificar esta guerra y tendría muy poco que ofrecer ante las elecciones de octubre, que el líder del Likud quiere volver a ganar esperando que los éxitos militares puedan hacer olvidar a los israelíes las causas criminales por corrupción que penden sobre él.Irán avisaLos iraníes siguen con mucha atención los pasos de Netanyahu y no se fían de nadie, tampoco del ruego a Israel del vicepresidente estadounidense, JD Vance, para que el Estado judío se abstenga de dañar el proceso de paz y perjudicar al "único aliado poderoso que le queda en todo el mundo".Irán afirma que si Israel se niega a retirarse completamente del sur del Líbano, se violaría el memorando de entendimientoEn esta situación, este jueves, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, subrayó en una entrevista que si Israel se niega a retirarse completamente del sur del Líbano, se violaría el memorando de entendimiento y dejaría de tener efecto."Mientras la ocupación continúe, se puede decir que la guerra sigue en curso y no ha terminado en esencia", dijo Bagaei. El portavoz iraní advirtió, además, de que si Israel insiste en mantener una "zona de seguridad" dentro del Líbano, tal situación vulneraría los compromisos adquiridos y, de facto, "el memorando de entendimiento se consideraría nulo", remarcó.