En zonas de guerra, el hospital más cercano suele estar a cientos de kilómetros. Entonces, los equipos médicos tienen la difícil tarea de brindar atención con recursos limitados y bajo constante amenaza, por ejemplo, a soldados que sufrieron una herida grave.“El potencial para salvar vidas aumenta drásticamente cuando se pueden identificar las lesiones de forma rápida y precisa en cualquier entorno”, afirmó Bobby Armiger, jefe de la rama de ciencia exploratoria del Laboratorio de Física Aplicada (APL, por sus siglas en inglés) de la Universidad Johns Hopkins.Bajo ese concepto, investigadores del APL, en Laurel, Maryland, están aprovechando el poder de la realidad aumentada (RA), la visualización predictiva de la anatomía y la IA para proporcionar a los paramédicos una herramienta que les permita visualizar claramente dónde se encuentran los órganos internos afectados.Armiger agrega: “Esta herramienta podría ayudar a abordar un desafío importante en la medicina de campo, proporcionando a nuestros paramédicos un mapa visual de los órganos y orientación para los procedimientos de emergencias”.Combinación de tecnologíasEl sistema ha sido reconocido por la organización Fast Company en su publicación como una de las 191 Ideas que Cambian al Mundo 2026.La solución creada en el APL utiliza un atlas estadístico de formas (un mapa detallado de las variaciones de la anatomía humana) para predecir la ubicación probable de los órganos internos basándose en puntos de referencia externos.La realidad aumentada (RA) facilita el modelo y permite visualizar una superposición de la anatomía interna directamente sobre el cuerpo, lo que ayuda a realizar evaluaciones e intervenciones precisas.En otras palabras, según Anna Knight, ingeniera biomédica del APL que lidera la integración de imágenes médicas para el proyecto, "estos modelos permiten a los médicos 'ver' debajo de la piel y predecir dónde se encuentran los órganos".El equipo utilizó técnicas de aprendizaje profundo, propias de la IA, para mejorar el atlas con datos de cientos de tomografías computarizadas. En tanto, un casco de realidad aumentada muestra esta información en tiempo real.“Al comprender el tamaño y la forma externa del cuerpo de un individuo, podemos predecir cómo debería ser su anatomía interna”, explicó Knight. “Luego tocamos un par de puntos externos y eso nos permite usar los auriculares para proyectar dónde predecimos que se encuentran los órganos de ese individuo en particular”, agregó.Si bien la realidad aumentada aún no es común en el campo de batalla, aplicaciones como esta están orientadas a mejorar la formación de los médicos a corto plazo y, en el futuro, podrían convertirse en una herramienta que permita a cualquier miembro del servicio militar prestar servicios médicos en combate.Este proyecto forma parte de la iniciativa del APL para centrarse en la “atención garantizada”, cuyo objetivo es contrarrestar las amenazas para la salud, tanto naturales como deliberadas y accidentales, mediante ciencia e ingeniería innovadoras. Esto incluye el desarrollo e implementación de tecnologías que mejoran significativamente la supervivencia de los pacientes en escenarios militares y de desastre.“El trabajo futuro se centrará en caracterizar el rendimiento del sistema en escenarios más realistas, a medida que el equipo continúe perfeccionando la tecnología”, dijo Armiger.
Los médicos no dan crédito: en EE.UU. desarrollaron un sistema que combina IA y realidad aumentada que permitiría salvar vidas en combate
La combinación de tecnologías permite visualizar órganos internos.El proyecto ha sido reconocido como una de las “ideas que cambian al mundo”.











