Hace casi cuatro décadas, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) y la NASA comenzaron a impulsar proyectos que hiciesen posible realizar cirugías a distancia, en el campo de batalla o en el espacio. De aquellos esfuerzos iniciales surgieron sistemas robóticos quirúrgicos como Da Vinci, que funcionan como una extensión del cirujano y le permiten realizar intervenciones poco invasivas con controles remotos y visión en tres dimensiones. Pero eso sigue siendo un humano utilizando una sofisticada herramienta. Ahora, la incorporación de la inteligencia artificial generativa y el aprendizaje automático al control de sistemas como Da Vinci comienzan a hacer imaginable la aparición de robots cirujanos autónomos.
Este miércoles la revista Science Robotics publica los resultados de un estudio realizado por investigadores de las universidades Johns Hopkins y Stanford en el que presentan un sistema capaz de realizar de forma autónoma varios de los pasos de una cirugía, aprendiendo de vídeos de humanos operando y recibiendo órdenes con lenguaje natural, como lo haría un médico en prácticas.
Como en el aprendizaje de un humano, el grupo de científicos ha ido incorporando a su formación pasos necesarios para completar una cirugía. El año pasado, el equipo de la Johns Hopkins, liderado por Axel Krieger, entrenó al robot para hacer tres tareas quirúrgicas básicas: manejar una aguja, elevar tejido corporal y suturar. Este entrenamiento se realizó a través de la imitación y de un sistema de aprendizaje automático parecido al que utiliza ChatGPT, pero sustituyendo las palabras y el texto por un lenguaje robótico que traduce a matemáticas los ángulos del movimiento de la máquina.






