Con un peronismo empantanado en la reconstrucción, Martín Llaryora no apura definiciones. El gobernador de Córdoba hace gala de su versatilidad: hace equilibrio entre las nuevas variantes del PJ, gobernadores de otros partidos e, inclusive, el Gobierno libertario.

La última semana fue uno de los mandatarios que presenció la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete y mostró su nueva buena sintonía con Casa Rosada. Pero antes había dejado evidencia de que está atento a los candidatos que puedan surgir: envió delegados a los encuentros del nuevo peronismo federal y hasta se reunió con el pastor Dante Gebel. Decidido a defender su pago chico en el 2027, el cordobés tendrá contactos con los candidatos a presidente, sean quienes sean.

Oficialismo. El ascenso de Santilli en Casa Rosada fue un bálsamo para la relación entre el gobernador cordobés y Javier Milei. Por eso Llaryora aceptó la invitación del Presidente para formar parte del acto de jura del nuevo ministro coordinador.

Para el mandatario cordobés también es una oportunidad: uno de sus asesores suele decir que el Gobierno central terminará por ofrecerle un acuerdo a las provincias para asegurarse mutuamente la continuidad el 2027. Y ese escenario lo seduce. Más vale estar cerca de los libertarios.