Hay dirigentes que llegan al poder ganando elecciones. Otros construyen su influencia a partir de un liderazgo propio. Diego Santilli parece haber encontrado otro camino: estar disponible cada vez que el gobierno de Javier Milei necesita reemplazar a alguien. Así desembarcó al frente de la campaña bonaerense del año pasado, cuando la salida de José Luis Espert obligó a rediseñar sobre la marcha la estrategia electoral del oficialismo. Así fue acumulando poder dentro del gabinete. Y así terminó convirtiéndose este fin de semana en el cuarto jefe de Gabinete del Presidente, después de una crisis que volvió a alterar el equilibrio interno de la Casa Rosada.
La decisión comenzó a tomar forma el viernes por la noche, en los despachos de Balcarce 50. Mientras Milei todavía sostenía públicamente desde España que solo removería a Adorni si la Justicia demostraba que había cometido un delito, puertas adentro la conversación ya había cambiado de eje. La continuidad del jefe de Gabinete empezaba a darse por descartada y la discusión giraba alrededor de quién debía reemplazarlo. Fue allí donde terminó imponiéndose el nombre de Santilli.
La designación del “Colo” no sorprendió puertas adentro del oficialismo, aunque durante las semanas previas su nombre no estuvo entre los que sonaban. Quienes conocen el funcionamiento interno del Gobierno sostienen que el desenlace era la consecuencia lógica del recorrido que Santilli venía construyendo desde hacía más de un año. No llegó por integrar el núcleo fundador de La Libertad Avanza ni por compartir la historia política de Milei. Santilli entendió antes que muchos dónde empezaba a concentrarse el poder y logró convertirse, con el correr de los meses, en uno de los dirigentes de mayor confianza de Karina Milei.










