La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete de la Nación no sólo oxigenó al gobierno de Javier Milei, sino que disparó un efecto dominó que en Córdoba se sintió con fuerza.
En el Centro Cívico no ocultaron su satisfacción por la designación. La sintonía fina entre Santilli y el gobernador Martín Llaryora no es nueva; arrastra el componente generacional de los tiempos compartidos de militancia en la Juventud Peronista durante la década de 1990. Incluso, el mandatario cordobés viajó especialmente a la asunción y se fotografió en Balcarce 50 junto a los gobernadores más cercanos al Gobierno.
Fue el propio ministro de Gobierno provincial, Manuel Calvo, quien le puso voz oficial al beneplácito desde el Panal: “Es un paso hacia adelante. El Gobierno ha salido de una dificultad que tenía y la presencia de los gobernadores habla claramente del diálogo que se está construyendo”, aseguró en diálogo con Punto a Punto Radio.
Sin embargo, las alarmas se encendieron con las palabras del jefe de Bloque en Diputados de LLA, Gabriel Bornoroni, quien no solo ratificó que trabajarán por la reelección de Milei, sino que aseguró que La Libertad Avanza tendrá su propio candidato a gobernador.
Ante este escenario de reordenamiento, la reacción más contundente y vehemente provino del líder del Frente Cívico, Luis Juez. El senador nacional, fiel a su estilo, volvió a remarcar su preocupación por la idea de un pacto subterráneo, algo que ya venía sugiriendo. Incluso, tal vez, su escenario más temido, algo que para Juez se repite cada cuatro años, principalmente, porque los intereses de los gobiernos nacionales pueden encontrar puntos en común con las Provincias, no sólo con Córdoba.












