Entre las rocas de los bosques secos del sur de Ecuador habita uno de los mamíferos más desconocidos del país.La vizcacha ecuatoriana, un roedor endémico cuyo pelaje le permite camuflarse casi por completo entre las paredes de piedra, no solo permanece “invisible” para sus depredadores, sino que también consume sus propias heces para aprovechar al máximo los nutrientes de su alimento. Ahora, la especie lucha por sobrevivir a los incendios forestales que devastan Loja.Para protegerla, Jimmy Japón, estudiante de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y brigadista comunitario, lidera un proyecto internacional que busca resguardar su hábitat mediante la construcción de cortafuegos en las zonas donde vive este animal.Publicidad“La situación es alarmante”, explicó el investigador. La especie ocupa apenas 16 peñones identificados y sus poblaciones son muy pequeñas, con grupos de entre cinco y diez individuos.Un roedor que pasa desapercibidoAunque las comunidades locales conocían a la vizcacha desde hacía décadas, la ciencia la describió oficialmente en 2009 en el cerro Ahuaca, en Loja.Se trata de un roedor más cercano a las ardillas que a los conejos. Vive exclusivamente entre afloramientos rocosos con numerosas grietas, donde encuentra refugio.PublicidadPublicidadSu pelaje gris y moteado le permite mezclarse con el color de las rocas, una característica que dificulta su observación en estado silvestre.Es completamente herbívoro y se alimenta de pastos y arbustos nativos. Sin embargo, una de sus características más llamativas es que practica la coprofagia, es decir, consume sus propias heces para absorber nuevamente los nutrientes, ya que posee un estómago simple.Además, tiene hábitos principalmente nocturnos, vive en pequeños grupos familiares y presenta una reproducción muy lenta, con apenas una cría al año.Según Jimmy Japón, los incendios forestales se han intensificado desde 2016 y han reducido considerablemente las poblaciones de la especie.En uno de los sitios monitoreados, antes del incendio de 2019 se registraban cinco ejemplares; después solo quedaron tres. La situación empeoró tras los incendios de 2024, que destruyeron seis poblaciones completas.Ante este escenario, el investigador presentó el proyecto “Contingency plan to mitigate the risk of forest fires in 8 habitats of the Ecuadorian viscacha during the dry seasons of 2025 and 2026”, una iniciativa respaldada por la organización internacional Re:wild.PublicidadEl objetivo es proteger las llamadas “vizcacheras” mediante líneas cortafuegos que reduzcan el riesgo de que el fuego alcance los refugios naturales de la especie.Conservación con apoyo de las comunidadesEl proyecto también involucra a brigadistas y pobladores de Quilanga, quienes participan en la prevención de incendios y en la protección del ecosistema.Jimmy Japón, quien combatió los incendios de 2024 como voluntario, explicó que la iniciativa busca reconocer el trabajo de quienes arriesgan su vida para detener las llamas y fortalecer la colaboración entre comunidades, autoridades, organizaciones ambientales y la academia.El investigador también advirtió que la introducción de especies exóticas, como el pino, ha transformado el paisaje de Loja en un ecosistema más propenso al fuego, agravando la pérdida de suelo y poniendo en mayor riesgo a la vizcacha ecuatoriana y a otras especies endémicas. (I)