Su escape fue digno de un guion de película de acción. Acechada por el régimen chavista, con un riesgo inminente sobre su vida, María Corina Machado, la lideresa de la oposición venezolana, huyó de su país clandestinamente para evitar ser detectada y detenida. Se subió a una lancha artesanal y llegó a la isla de Curazao, después de surcar olas de hasta tres metros. Su objetivo era llegar a Noruega, donde recibiría el Premio Nobel de la Paz. Era diciembre del 2025 y Nicolás Maduro aún estaba en el poder. Pero no por mucho tiempo. El 3 de enero de este año, Estados Unidos intervino militarmente, lo ‘extrajo’ y lo llevó a Nueva York, donde sigue detenido.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.
En la sala de espera: el complejo camino de regreso de María Corina Machado
María Corina Machado no puede regresar a Venezuela. No solo porque el régimen chavista se lo impide, sino sobre todo porque no cuenta con el visto bueno de Estados Unidos, que tutela el país caribeño y prefiere coordinar con la presidenta Delcy Rodríguez. ¿Por qué no le conviene a Washington la presencia de Machado en Venezuela?








