María Corina Machado estaba (casi) de vuelta. Después del doble terremoto que azotó el país, la líder opositora venezolana se subió a un avión para regresar a su país por primera vez desde que huyó en diciembre. Pero, de manera repentina, su avión tuvo que dar la vuelta. La versión oficial, que explicó ella misma en redes sociales, es que el Gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez cerró el espacio aéreo para intentar impedir que volviera a Venezuela. "Quiero volver para acompañarnos. El régimen quiere bloquear mi regreso y el de miles de compatriotas que queremos ir a ayudar", dijo Machado el lunes en un video dirigido a los venezolanos desde la ciudad de Panamá". La versión extraoficial es que el Gobierno de Donald Trump, que en principio habría coordinado el viaje al país caribeño, habría dado marcha atrás y ordenado que se cancelara. Según afirmaron varias fuentes a The Wall Street Journal, el Departamento de Estado estaba preocupado de que las disputas políticas internas pudieran complicar todavía más las misiones de ayuda después de los terremotos, en los que han muerto cerca de 4.000 personas, según las cifras oficiales más recientes. La opositora venezolana no hizo referencia a estas informaciones en el vídeo que publicó en redes sociales y el presidente Trump negó haberle pedido a Machado que no regresara a Venezuela después de la tragedia que ha azotado el país. "Ella es una persona fantástica, maravillosa", dijo el republicano. Pero el último intento de Machado para volver a su país ha puesto de manifiesto los mensajes contradictorios que se transmiten desde Estados Unidos. La líder opositora se ha alineado con los intereses de Trump y llegó a entregarle la medalla del Nobel de la Paz con la que fue galardonada. Desde la caída de Nicolás Maduro en enero tras la intervención militar de Washington, varios altos cargos venezolanos, como el secretario de Estado, Marco Rubio, pidieron a Machado que tuviera paciencia antes de volver a Venezuela porque un regreso anticipado podría poner en riesgo su seguridad. TE PUEDE INTERESAR Sin embargo, la Casa Blanca ha acabado respaldando a Delcy Rodríguez y Donald Trump la ha elogiado por su trabajo de estabilización política en el país y de atraer a inversores extranjeros. Analistas como Phil Gunson, del International Crisis Group, sostienen que el mandatario estadounidense ha demostrado de distintas formas sentirse muy cómodo con Rodríguez. "Si bien hay quienes en la administración reconocen, o parecen reconocer, que sin María Corina no puede haber una solución duradera, la prioridad para Trump no es una elección libre sino tener un gobierno en Venezuela que haga lo que él quiera. El arreglo actual le parece perfecto, y lo que pretende hacer María Corina es un estorbo", detalla. Después del terremoto, Washington alabó la gestión de la catástrofe por parte del Gobierno de Rodríguez, a pesar de las críticas de algunos organismos locales por la mala gestión y lentitud de los recursos. EEUU anunció además un apoyo "masivo y sin precedentes" después de la catástrofe, como el alivio temporal de sanciones, 300 millones de dólares en ayuda humanitaria, el envío de 900 militares, 2000 funcionarios, entre ellos rescatistas, y de personal encargado de ayudar en labores de distribución de insumos básicos. En un contexto de cooperación, la insistencia de Machado en regresar a Venezuela no habría sido bien recibida por varios funcionarios de la Casa Blanca, según las mismas fuentes del Wall Street Journal. En primer lugar, porque su llegada podría provocar una crisis política que podría afectar a la gestión de las ayudas del terremoto. Machado habría recibido incluso un mensaje en el que fue advertida de que si seguía adelante con sus planes, corría el riesgo de perder el apoyo del presidente estadounidense y, con ello, de poner en peligro la estrategia para su regreso político. TE PUEDE INTERESAR En segundo lugar, Washington quiere evitar una crisis en Venezuela en un momento especialmente delicado en la guerra contra Irán, con quien EEUU ha retomado las hostilidades semanas después de la firma de un "memorando de entendimiento" entre los dos países. La Casa Blanca ha presentado su estrategia en Caracas como un éxito después de la captura de Maduro, y quiere alejarse de cualquier polémica que pueda poner en riesgo esa concepción de triunfo político y económico en el país caribeño. Para Washington, María Corina Machado es motivo de división interna. Algunos funcionarios apoyan el deseo de la opositora de regresar a su país y encaminar a Venezuela hacia unas elecciones. Otro grupo dentro de la Casa Blanca tiene un mensaje mucho más duro y la ha acusado de "oportunista" y de querer utilizar el terremoto como una baza política. Paralelamente, el entorno de la opositora ha estado marcado por la polémica después de que el periodista Javier Negre afirmara que el equipo de Machado ha organizado una campaña contra él en redes sociales. Negre ha anunciado acciones legales contra varios colaboradores de la opositora, y también ha apuntado a una red de corrupción en su entorno. Machado había concedido al periodista una entrevista, pero su publicación se retrasó después del doble terremoto que azotó al país. Una lección para Machado Mientras tanto, Estados Unidos continúa con su plan de tres fases para Venezuela: estabilización, recuperación económica y transición. Después de esta última fase, se iniciaría el proceso para unas elecciones libres. El encargado de negocios al frente de la Embajada estadounidense en Venezuela, John Barrett, afirmaba recientemente en una entrevista que el plan seguía adelante a pesar de los terremotos y que, después de gestionar las ayudas, continuarían con el proceso de recuperación económica. Por su parte, Félix Seijas, analista político venezolano, afirmó que el terremoto podría ajustar las técnicas para llevar a cabo el plan estadounidense en Venezuela. "Quizás esos ajustes impacten los tiempos, pero mientras más se aleje la concreción de los pasos, hay más incertidumbre porque aumenta la dependencia de factores tales como el balance de poder en los EEUU", subraya. Para los analistas consultados por este periódico, la suspensión del vuelo en el que viajaba María Corina Machado hacia Venezuela debería ser una lección para la opositora. "Su error básico ha sido no comprender la motivación verdadera de Trump. De hecho, creo que Rodríguez tiene mayor claridad sobre eso (...) Y en segundo lugar, su insistencia en que todo tiene que girar en torno a ella, su candidatura, su plan de negociación, su visión política, cuando debería ser más que evidente que la lucha por la democracia es una lucha plural”, sostiene. Seijas, en cambio, pone el foco en el apoyo que todavía mantiene entre el pueblo venezolano: "La gente sigue percibiendo que ella representa la posibilidad de cambio político", concluye. María Corina Machado estaba (casi) de vuelta. Después del doble terremoto que azotó el país, la líder opositora venezolana se subió a un avión para regresar a su país por primera vez desde que huyó en diciembre. Pero, de manera repentina, su avión tuvo que dar la vuelta. La versión oficial, que explicó ella misma en redes sociales, es que el Gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez cerró el espacio aéreo para intentar impedir que volviera a Venezuela. "Quiero volver para acompañarnos. El régimen quiere bloquear mi regreso y el de miles de compatriotas que queremos ir a ayudar", dijo Machado el lunes en un video dirigido a los venezolanos desde la ciudad de Panamá".