Por Henry Chirinos |

Maracaibo (Venezuela) (EFE).- El devastador terremoto del pasado 24 de junio dejó un trauma psicológico tan profundo en la esposa de Urumán Urdaneta que la familia entera terminó por empacar su vida en Caracas para mudarse a 700 kilómetros del que hasta entonces era su hogar e instalarse en la ciudad petrolera de Maracaibo.

Desmayos diarios, insomnio y sensación de asfixia. Así se traducía el trastorno postraumático de Liliana Machado, la esposa de Urdaneta, que vio cómo una de las paredes de su casa se derribaba durante los sismos de magnitud 7,2 y 7,5.

La pareja, con raíces en la etnia wayú natural del estado Zulia (noroeste), vivía junto a sus tres hijos, todos mayores de edad y uno de ellos -el menor- con discapacidad, en la parroquia El Junquito de Caracas y la madre de Machado se encontraba de visita. Veían juntos la televisión en la sala cuando comenzó el doble terremoto, cuenta a EFE Urdaneta, de 63 años.

A este estado, el de Zulia, fronterizo con Colombia, han llegado varias familias procedentes de los estados afectados por los terremotos. Muchas personas han expresado su negación a volver a zonas como La Guaira, el estado más devastado por los sismos.