Por Esneyder Negrete |

Pueblo Nuevo (Colombia) (EFE).- La hacienda La Palmira, un predio de casi 2.000 hectáreas en el sur del departamento colombiano de Córdoba que durante años estuvo ligado al paramilitarismo, volvió a manos del Estado para ser entregado a organizaciones campesinas, un proceso que resume una de las principales apuestas de la reforma agraria impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro.

En un viaje de más de dos horas desde el casco urbano del municipio de Pueblo Nuevo, policías, funcionarios y campesinos avanzan por un camino de tierra hasta llegar a la vieja casa principal del predio donde el techo de zinc se ve oxidado, la pintura blanca apenas resiste el paso del tiempo y la maleza cubre los jardines de una hacienda donde el silencio parece haberse instalado hace años.

Sobre una mesa de madera reposa un mapa satelital de la finca, que tiene una extensión similar a la de la isla caribeña de San Andrés y, a su lado, el director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), Felipe Harman, lee la resolución que oficializa la recuperación del predio.

El director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), Felipe Harman (d), hablando con un grupo de personas en la hacienda La Palmira, en Pueblo Nuevo (Colombia). EFE/ Carlos Ortega