Después de haber sorteado la semifinal del viernes, a Alexander Zverev le planteaban qué hubiera sido de él si hoy no compitiese desde esta atalaya, desde ese 1,98 que multiplica el efecto de su poderosa palanca. Y él, que no parece hacer demasiado esfuerzo para despedir esos zambombazos y seguir sumando victorias, haciéndose cada vez más y mejor tenista, le daba la vuelta al asunto. Que por medir esos casi dos metros no todo van a ser ventajas: “Yo, por mi complexión, tengo que esforzarme mucho más que los jugadores que son más bajitos. Para los que somos más altos, el tenis es un deporte un poco más difícil porque físicamente se hace más exigente; yo peso 96 kilos y él [Arthur Ferry, derrotado ese día], pesará unos 20 menos, así que…”.Sea como sea, el caso es que ahí está de nuevo Zverev, el mismo que triunfó hace mes y medio en Roland Garros y que ahora intentará hacerlo de nuevo en Wimbledon, donde hoy (17.00, Movistar+) protagonizará un atractivo desenlace contra Jannik Sinner. A grandes rasgos, el número uno contra el dos mundial; es decir, el mejor cartel posible teniendo en cuenta que Novak Djokovic quedó fuera de plano en las semifinales y que Carlos Alcaraz, ausente desde abril, sigue recuperándose de la muñeca en El Palmar. Sin uno y otro, los dos más fuertes. Y, entre uno y otro, la fuerza diferencial del saque. A Sinner tampoco le faltan centímetros (1,91) ni mucho menos calidad. De mazo a mazo.A su salida del torneo, Nole atribuía buena parte de su eliminación a la poderosa herramienta que ha ido perfilando el italiano, quien a comienzos de su carrera tenía serios problemas con el servicio y ahora, habiéndolo renovado y pulido hasta la extenuación —rediseñado con varios matices técnicos—, lo ha convertido en el eje maestro de su éxito. “Es muy impredecible, muy difícil de leer”, comentaba el de Belgrado, que apenas pudo arañarle seis puntos restando los primeros; “tiene equilibrio, potencia y gran variedad. Y sus segundos son muy profundos, con mucho efecto. Es sencillamente muy sólido y lo respalda con un primer golpe gresivo; si se la devuelves un poco más corto, ya vas a tener que defenderte. Es muy, muy difícil jugar contra él”.EL SAQUE, FACTOR DETERMINANTESINNERZVEREVPorcentaje de primeros dentro66%74%Saques directos11387Dobles faltas1620Puntos ganados con primeros85%81%Puntos ganados con segundos54%61%Saque + 1 golpe (puntos)9586Porcentaje de juegos ganados94%95%Primeros no restados52%53%Segundos no restados26%32%Puntos de rotura salvados71%77%El líder del circuito avecina ahora un duelo “con menos ritmo” y “menos intercambios”, que se sostendrá esencialmente sobre el servicio y el primer tiro de uno y otro. Recuerda además el de San Cándido que la final estará envuelta por el calor —unos 28º que irán disminuyendo conforme avance la tarde— y que, por lo tanto, la bola adquirirá un extra de velocidad al salir despedida tras la amortiguación en la hierba. Será un factor determinante en una edición en la que ni uno ni otro han desprendido grandes brillos, a excepción del recital ofrecido por el transalpino contra Djokovic. A base de practicidad y buen hacer, de haber sabido sortear las trampas, ambos han edificado su candidatura a partir de su palanca, como así lo expresan los datos.Apagar fuegosSerá un pulso entre los dos mejores martillos. En el caso de Sinner, a su potencia ha ido incorporando un plus de colocación y de alternativas estratégicas que desconcierta a los adversarios. No son solo porcentaje y velocidad, sino direcciones y calidad. Incontestables sus registros: promedia más saques directos que nadie —un total de 113; es decir, casi 19 por encuentro—; ninguno ha retenido más puntos con los primeros (85%) ni tampoco con los segundos (54%); y, a falta de inspiración en el primer tramo del torneo, cuando todavía iba reencontrándose, la maniobra le ha permitido hacerse con cuatro de los cinco desempates que ha disputado hasta ahora. Solo Miomir Kecmanovic le arrebató uno.“El saque y el resto van a ser decisivos”, corrobora Zverev, que no le va a la zaga. Más allá de haber mejorado con el drive, tara que mermaba sobremanera su juego a la hora de construir el punto, estos días ha logrado una continuidad excelente con el saque. A pesar de que haya firmado una cifra significativamente inferior de aces —son 87, en el quinto puesto del listado—, su efectividad a la hora de meter primeros en el cuadro no tiene comparación (74%), y a ello le suma un demoledor promedio de juegos ganados bajo su servicio (95%). Por si fuera poco, el alemán apaga fuegos como nadie; en concreto, hasta aquí ha logrado anular el 77% de las opciones de rotura de los rivales.El efecto liberatorio del título de Roland Garros ha tenido continuidad en Londres, donde se contempla a un competidor mucho más firme, sin las angustias opresivas del pasado que le azotaban hasta hace no tanto. El éxito redentor de París propone un jugador que, por fin, cree de verdad en sus posibilidades. “Eso le ha dado mucha confianza. Basta con ver su nivel”, dice Sinner, que domina los precedentes entre ambos con holgura (10-4) y que a su vez se ha impuesto en los nueve últimos cruces, todos a partir de 2024. Sin embargo, desconfía. “Sigo concentrado. Sigo con ganas. Quiero más”, advierte Zverev, mientras el público de Londres aguarda con expectación y prepara los paraguas: lucirá el sol, pero a buen seguro lloverán trallazos.PRIMER PULSO EN HIERBA Y GUIÑO A BORGA. C. | LondresContaba Sinner que afronta esta final sin supersticiones, que vería el Inglaterra-Noruega del Mundial y que dormiría a pierna suelta porque, en realidad, el horario no es malo. “Trato de estar relajado y de disfrutar del momento”, precisaba, desligando lo que pueda suceder de los precedentes.El historial es claramente favorable para él, pero este es otro Zverev. “Juega muy agresivo”, indicó. “Trato de llevar la iniciativa. Y la derecha tiene mucho que ver en ello; si me funciona, siento que estoy jugando bien y si no, soy vulnerable. Estos meses me ha ido bien”, señaló el alemán.En términos de desgaste, la diferencia entre ambos es mínima. Sinner ha invertido 22 minutos más en el trazado (13h 16m) y considera que el choque será “muy diferente” a los que han disputado previamente. De hecho, será el primero en hierba.El número uno prevé un rival renovado, mientras este asegura que el éxito de París cambia las cosas. “Una cosa está clara: una vez que ganas un gran torneo, sabes cómo hacerlo y sientes que puedes volver a hacerlo. Tienes esa sensación dentro de ti”, apunta el número dos, de 29 años.Zverev nunca había superado los octavos en Wimbledon, y si vence se convertirá en el primer tenista desde el inicio de la Era Abierta (1968) que logra conquistar sus dos primeros grandes de manera sucesiva. Sinner, por su parte, aspira a defender el cetro de 2025, lo que equivaldría al quinto major de su carrera.El episodio coincide con el 50º aniversario del primer título de Björn Borg. El sueco, de 70 años, se coronó con 20 en la edición de 1976. Y lo hizo sin conceder una sola manga. Aquella tarde batió al rumano Ilie Nastase por 6-4, 6-2 y 9-7. Los cuatro años siguientes también alzó el trofeo.
Sinner y Zverev, una final a golpe de martillo
Ambos se juegan el título apoyados en unos registros excepcionales con el servicio: el número uno promedia 19 ‘aces’ por duelo y el alemán gana el 95% de los juegos













