El péndulo político de Colombia se prepara para un cambio drástico. Abelardo de la Espriella, elegido presidente el pasado junio tras alcanzar 12,9 millones de votos en el reñido balotaje, ha decidido imprimir un sello de estricta militarización y seguridad nacional desde el primer minuto de su administración. A través de una misiva formal enviada a las directivas del Congreso de la República, el mandatario electo solicitó evaluar la viabilidad jurídica para trasladar la tradicional ceremonia de toma de posesión, fechada para el próximo 7 de agosto, fuera de la histórica Plaza de Bolívar de Bogotá. Su ambicioso objetivo: juramentar su cargo en el interior de una guarnición militar ubicada en Popayán, capital del convulso departamento del Cauca. La propuesta produjo polémica en el país, que históricamente ha congregado a los tres poderes del Estado en el centro de la capital para blindar el carácter civil de la transición de mando. Sin embargo, el equipo de De la Espriella defiende que la medida posee plenas facultades legales.

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