“Más allá de toda duda razonable”. Es uno de los pilares del Derecho penal moderno. Significa que solo se puede condenar a una persona cuando la valoración conjunta de pruebas alcanza un grado de convicción tal, que ninguna otra explicación alternativa pueda subsistir. Del caso Isak Andic van saliendo detalles, declaraciones y suposiciones. Aunque ninguna prueba directa. De momento.En los procedimientos penales no siempre se dispone de pruebas directas, entonces la decisión del juez se debe basar en pruebas indiciarias. Una prueba directa puede ser, por ejemplo, una grabación del momento del crimen. Las indiciarias, en cambio, son aquellas que acreditan otros hechos (los indicios) a partir de los cuales el juez infiere, mediante la lógica, el hecho principal. Pero para valorar la culpabilidad en un caso penal hacen falta varias pruebas indirectas, de cierta consistencia y bajo determinados criterios. De momento, alrededor de la figura de Jonathan Andic hay más contradicciones, suposiciones y presuntos indicios que pruebas sólidas en su contra.Hasta ahora han declarado los testigos que se cruzaron con Jonathan Andik cerca del sendero donde murió su padre, los familiares, la terapeuta, un psiquiatra, los Mossos y la pareja de Isak. Estas son las claves hasta ahora.La pareja de AndicEstefanía Knuth, pareja de Isak Andic, mencionó un cambio de testamento que “lo cambiaría todo”. Se refería a la voluntad de Isak de crear una fundación como legado con parte de las herencias destinadas a sus hijos. También habló de las complejas relaciones entre padre e hijo, salpicadas por momentos de crisis. Contó que en 2014 Jonathan había tomado el liderazgo de la empresa, pero su padre tuvo que retomar las riendas ante los malos resultados.A partir de ese momento se habría generado una fricción entre ambos. Según Estefanía, Isak prefería que Jonathan saliera de la empresa, pero otros testigos afirman que esa misma decisión la habría tomado paralelamente el hijo. También mencionó que ella animó a padre e hijo a acudir a terapia y que, desde entonces, sus dinámicas habrían mejorado.Las hermanasSarah y Judith Andic insistieron en la inocencia de su hermano Jonathan. “Absoluta convicción”. Confirmaron que conocían los planes de su padre relativos al cambio de testamento, que esas variaciones eran habituales, prácticamente anuales, y que todos los hermanos estaban de acuerdo en mantener la voluntad de Isak de crear la fundación. Sobre Jonathan, explicaron que deseaba dejar la empresa familiar para emprender otros proyectos, y que bajo ningún concepto es culpable o podría haberle movido un móvil económico.La terapeutaLa psicoterapeuta aportó detalles sobre las dinámicas familiares. Corroboró que Isak y Jonathan habían vivido conflictos a lo largo de la última década, pero tras la terapia las relaciones habrían empezado a mejorar. Llegó a mediar incluso en el ámbito económico. Habría sido ella, presuntamente, quien impulsó y facilitó a Jonathan la consecución de un dinero, una especie de herencia en vida, la donación de 40 millones de euros del padre, para emprender sus proyectos personales fuera de la empresa familiar como método para mejorar las relaciones con su padre. Ahora, la terapeuta está siendo investigada por mala praxis e intrusismo.El psiquiatraAtendió a Jonathan en una sola ocasión por indicación de la terapeuta familiar, pero decidió no continuar con las sesiones. Según habría contado a la jueza, no estaba de acuerdo con la petición del donativo como punto de resolución de los conflictos entre padre e hijo. Discrepaba, dijo, del planteamiento de la terapeuta.Los excursionistasFueron los primeros en ver a Jonathan nada más morir su padre. Se lo encontraron en la montaña de Montserrat en “estado de shock”. Dijeron que el hijo se mostró visiblemente afectado, desconcertado, bloqueado. Uno de los montañeros llegó incluso a intervenir en las llamadas al 112 para pedir ayuda en vista del estado de Jonathan.Las pruebas y los indiciosLos testigos han aportado su punto de vista, pero ninguna prueba ni declaración contundente. De momento, los indicios de culpabilidad recaen en las contradicciones de Jonathan, su comportamiento previo a la muerte del padre, la desaparición de su dispositivo móvil, la escena del crimen y las disputas familiares y económicas.Recordemos que Jonathan incurrió en contradicciones a lo largo de sus declaraciones. La primera vez que declaró, el mismo día que murió el padre, aseguró no haberlo visto caer porque habría estado caminando a unos cinco metros de distancia, por delante del padre que, presuntamente, estaba haciendo fotos con su móvil. Sin embargo, en la segunda declaración, obvió el uso del dispositivo y, de hecho, la autopsia confirmó que el teléfono estaba en el bolsillo del fallecido en el momento de la caída, por tanto, no pudo haber estado haciendo fotos y podría haberlo visto caer.También afirmó haber acudido a ese paraje únicamente unos quince días antes de los hechos, pero la localización de su coche confirma que visitó la zona al menos tres veces, los días 7, 8 y 10 de diciembre, y la caída de Isak fue el 14, motivo por el cual se sospecha de una posible premeditación.Los informes técnicos de los Mossos indican la presencia de una huella, el presunto resbalón, pero según su inspección, habría sido formada de forma deliberada. Se trataría de una huella con previa acción de “refregado” con la suela, al menos cuatro veces en ambos sentidos, delante y detrás. Como si se la hubiese querido formar a propósito. No coincidiría con un resbalón al uso, ni con una acción fortuita. Se realizaron hasta 10 simulacros de la presunta caída y esa huella sigue sin parecer “natural”.Las ciencias forenses son capaces de determinar si una persona se ha resbalado, se ha lanzado voluntariamente o si ha sido empujada. La autopsia muestra que Isak no presenta lesiones en las palmas de las manos, descartarían, en un primer momento, un resbalón con una piedra o una caída hacia delante porque, en esos supuestos, lo habitual es intentar protegerse ante el impacto. Como contrapartida, la defensa de Jonathan aportó un vídeo en el que aparece su padre tropezándose en un portal, con la intención de demostrar que el hombre, por torpeza, pudo haber caído solo de la montaña.Por otro lado, el tramo concreto donde murió Isak es de poco más de cinco kilómetros, sin protección, en el Camí de les Feixades, hacia Montserrat. Se trata de una ruta común, sencilla, donde no ocurren accidentes e incluso acuden colegios de excursión. Pero, aunque no conlleve dificultad, hay zonas más peligrosas, que no están valladas, en las que, técnicamente, sí es posible caer.El 25 de marzo Jonathan cambió de teléfono y, presuntamente, borró el contenido del antiguo dispositivo. El hijo explicó que se lo habían robado en un viaje relámpago a Quito, en Ecuador. La desaparición del móvil coincidiría con la información mediática de la reapertura del expediente judicial. Ahora, los investigadores han pedido el clonado del teléfono, también el de otros testigos, por si pudieran sacar información relevante.La jueza considera que hay indicios suficientes para una posible participación activa e incluso premeditada del hijo en la muerte del padre. Se han encargado más pruebas forenses sobre el terreno, una reconstrucción de los hechos y el volcado de información de varios dispositivos. De momento el caso está en fase de instrucción. Solo existen indicios, y no son lo suficientemente sólidos para llegar al concepto de “más allá de toda duda razonable”. Aún falta un largo camino para dilucidar si es inocente o culpable.
El caso Andic: las declaraciones, las contradicciones y las pruebas que hay hasta ahora
Primera ronda de declaraciones del caso Andic: testigos, Mossos, familiares, psiquiatra y terapeuta familiar








