OpiniónEl nuevo gobierno propone la figura de los bloques como una coalición de actores que contribuyan para hacerles frente a los bandidos.Abelardo de la Espriella durante la ceremonia que oficializa su elección como presidente. Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPO Foto: Mauricio Moreno - CEETEDITOR GENERAL11.07.2026 23:30 Actualizado: 11.07.2026 23:30

Sé de varios casos en los que, cuando el presidente electo Abelardo de la Espriella, en una de sus intervenciones como candidato, dijo, palabras más, palabras menos: “La seguridad volverá a los barrios para que las madres no sigan preocupándose porque sus hijos llegan tarde”, más de uno pensó: yo voy a votar por este tipo.Buena parte de la magia de De la Espriella fue esa: saber leer a la audiencia que se expresaba en las redes. Sabía que la seguridad era el dolor de comerciantes, empresarios, taxistas, tenderos, mujeres, hombres y, sí, mamás preocupadas cada vez que sus hijos llegan tarde a casa. LEA TAMBIÉN Por eso no es de extrañar que uno de sus primeros anuncios haya sido los bloques de defensa para la seguridad urbana. Y que en este grado de polarización, los opositores aprovecharían para insinuar que se regresaba a las Convivir de los 90: cooperativas de vigilancia privada que surgieron para alertar sobre la presencia de grupos armados ilegales y pasar información a las Fuerzas Militares. Luego terminaron infiltradas por grupos paramilitares, lo que llevó a la Corte Constitucional a limitar su accionar. Hoy prácticamente no existen y quedaron rotuladas como violadoras de derechos humanos por el nexo de algunas de ellas con grupos de autodefensas.Abelardo De La Espriella. Foto:CRISTIAN ACOSTA/KRONOSEl nuevo ministro de Defensa, general Mora, aclara que no tienen nada que ver. Y prefiere comparar estos bloques de seguridad con lo que en su momento fue el bloque de búsqueda contra Pablo Escobar. Lo que se quiere hoy es un trabajo articulado entre autoridades y sociedad civil para hacerles frente a los principales azotes de las ciudades: extorsión, atraco, homicidio, reincidencia y falta de justicia.Atina el gobierno entrante en coger el toro por los cuernos: antes que la salud y el empleo, la principal preocupación de los bogotanos, los barranquilleros o los caleños es la seguridad en sus barrios. En Barranquilla, el comercio cerró por temor a los extorsionistas, en Bogotá se disparó el hurto a residencias, el multicrimen campea y pululan delincuentes que son capturados una y otra vez, mientras que en Cali la amenaza de ataques terroristas es permanente, como lo ha reiterado el alcalde Eder. LEA TAMBIÉN El nuevo gobierno propone la figura de los bloques como una coalición de actores que contribuyan en la prevención, detección y articulación de estrategias para hacerles frente a los bandidos. De esa coalición harían parte reservistas, Policía, Fiscalía, empresas de seguridad privada y la ciudadanía. La misión es hacer uso de la tecnología, la inteligencia, la comunicación y la creación de un nuevo perfil de policías para hacer efectivas capturas y judicializaciones, lo cual requiere de la colaboración del aparato judicial y la misma Alcaldía.Y hay una vainazo del nuevo ministro de Defensa: todo esto lo deben liderar los alcaldes, que a su juicio, se han dedicado a comprar motos, radios y cámaras, cuando lo esencial es la integración de organismos de inteligencia para ser contundentes. Vainazo que sobra. Si no fuera porque los alcaldes echan mano del erario para garantizar unos elementos mínimos de trabajo a la policía, la inseguridad en los centros urbanos sería calamitosa.Abelardo de la Espriella Foto:Abelardo de la EspriellaLlama la atención que el nuevo titular de la cartera de Defensa ha señalado en sus primeras declaraciones que así como el Gobierno se la jugará por la seguridad en las ciudades, se exigirán resultados. Y eso es importante. Pero depende también de una justifica eficaz y efectiva, para lo cual es deseable que se dé trámite al proyecto de ley que busca endurecer las penas para criminales reincidentes.Todo está por verse. Y quedan preguntas en el tintero: ¿cuánto componente civil tendrá la estrategia? ¿Qué pasará con el uso de armas de fuego? ¿Habrá excepciones para su uso? ¿Esta estrategia incluye una depuración de miembros de la Fuerza Pública comprometidos en actos de corrupción? ¿Cuál será la línea de base para medir la efectividad de esta política? ¿Qué acciones hay para eliminar la violencia intrafamiliar que se salió de control?Las grandes máquinas del crimen han cogido ventaja y es hora de frenarlas en seco. Hay que confiar en que esta estrategia y el involucramiento de más actores sean parte del remedio que tanto se ha buscado. Porque por ahora, la enfermedad nada que cede.ERNESTO CORTÉS FIERROEditor GeneralEL TIEMPO@ernestocortes28erncor@eltiempo.com Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.