OpiniónEl nuevo gobierno tiene la oportunidad de recuperar el control del territorio, derrotar al multicrimen y devolvernos el derecho a vivir sin miedo.28.06.2026 23:01 Actualizado: 28.06.2026 23:01 El jueves pasado tuvimos el privilegio de presentar, junto a Andrés Mompotes, director de EL TIEMPO, el libro ‘Seguridad en tiempos de inteligencia artificial’. La obra nació del foro que organizamos con 21 generales retirados, excomandantes de las Fuerzas Militares y de la Policía, académicos y expertos de la sociedad civil que durante décadas han estudiado los desafíos de la defensa nacional.El propósito del libro es abrir una conversación que Colombia ha postergado durante demasiado tiempo. La seguridad no es un asunto reservado a especialistas, ni un debate para épocas de crisis. Es el fundamento de la democracia, porque ningún ciudadano puede ejercer plenamente sus libertades cuando vive bajo la amenaza del crimen. Confiamos en que los aportes contribuyan al nuevo gobierno para una verdadera política de Estado en seguridad y defensa.El presidente electo, Abelardo de la Espriella, recibirá, como afirman los autores, un país enfrentado a amenazas híbridas que desbordan las respuestas tradicionales. Registramos cultivos de coca en niveles históricos, regresaron los desplazamientos masivos, el secuestro aumentó 108 %, las víctimas por minas antipersonal siguen creciendo, el reclutamiento de menores se multiplicó, aparecieron drones armados al servicio de organizaciones criminales y continúan las masacres y los homicidios. La ‘paz total’ facilitó la expansión de los grupos armados ilegales y evidenció la pérdida del control territorial del Estado.La segunda conclusión del libro es igualmente clara: durante estos años Colombia careció de una política estratégica de seguridad y defensa nacional. Hubo negociaciones, ceses del fuego, respuestas fragmentadas, debilitamiento de la inteligencia estratégica, inacción en las fronteras, mientras las organizaciones criminales aumentaban sus capacidades. Hoy no enfrentamos grupos insurgentes con objetivos políticos. Enfrentamos redes de multicrimen transnacional que buscan control territorial, financiadas por narcotráfico, minería ilegal, contrabando, trata de personas, tráfico de armas, lavado de activos y cibercriminalidad.La seguridad volvió al centro del debate nacional. El país necesita una Ley Estatutaria de Seguridad y Defensa Nacional que establezca un marco permanente para coordinar inteligencia, Fuerza Pública, justicia, cooperación internacional, gobiernos territoriales, protección de infraestructura crítica y respuesta frente a nuevas amenazas tecnológicas.El libro insiste en reconstruir las alianzas internacionales. Ninguna nación puede enfrentar sola organizaciones criminales que operan en varios continentes y utilizan criptomonedas, inteligencia artificial, campañas de desinformación y tecnologías cada vez más sofisticadas. La respuesta tampoco puede seguir siendo exclusivamente militar. El sector privado debe ser reconocido como víctima y aliado estratégico.Recuperar la seguridad exige un Estado presente, una Fuerza Pública respetada y respaldada por la ley, instituciones sólidas e inversión institucionalLa inteligencia artificial ya no pertenece al futuro; es una necesidad inmediata. Colombia debe desarrollar un Sistema Nacional de Alertas Tempranas que integre inteligencia militar y policial, información financiera y migratoria, imágenes satelitales, drones, sensores fronterizos y cooperación judicial internacional para anticipar riesgos, identificar patrones criminales y actuar antes de que ocurran los ataques. Igualmente, resulta indispensable crear un Comando Nacional de Inteligencia Artificial para la Seguridad.Sin embargo, la tecnología no sustituye el liderazgo presidencial. Recuperar la seguridad exige un Estado presente, una Fuerza Pública respetada y respaldada por la ley, instituciones sólidas e inversión institucional de un Estado virtuoso que lleve justicia, educación, salud, infraestructura y oportunidades a los territorios.La falsa dicotomía entre seguridad y democracia debe quedar atrás. La seguridad no limita la libertad: la hace posible. El nuevo gobierno tiene la oportunidad de recuperar el control del territorio, derrotar al multicrimen y devolver a los colombianos el derecho a vivir sin miedo. Ese será el punto de partida para reconstruir la confianza en el Estado.MARTA LUCÍA RAMÍREZ Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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Por una nueva estrategia de defensa y seguridad
El nuevo gobierno tiene la oportunidad de recuperar el control del territorio, derrotar al multicrimen y devolvernos el derecho a vivir sin miedo.










