El saldo del caso Adorni es mayor a la erosión que provocó al asociar al Gobierno nacional con corrupción y liquidar su relato “anti-casta”. Entre febrero y marzo pasados, cuando el exfuncionario comenzó a ganar centralidad en la agenda mediática por su nivel de vida, el Gobierno se quedó sin vocero y sin jefe de Gabinete, figura que es necesaria en cualquier gestión. Su ausencia hizo escalar la percepción de un país sin rumbo hasta el 25%, desplomó la percepción de que la dirección es la correcta del 40% al 31% y llevó la percepción adversa del 31% al 41%.

La serie evolutiva del último informe nacional de Consultora Delfos arroja que el registro desfavorable se estabilizó en un promedio en torno al 45% en el trimestre abril-mayo-junio, lo que se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Unión por la Patria (UP) en el ballotage de noviembre de 2023. Mientras, el acompañamiento al rumbo rondó el 28,3%, retrocediendo hacia el núcleo duro oficialista, dado que se corresponde con el 30% que eligió a Javier Milei como presidente en las primarias de agosto y la primera vuelta de 2023. Quienes responden que el país no tiene dirección llegaron a un pico de 26% en junio, antes de la salida de Adorni.