El cocinero arranca las vacaciones en la costa este de EEUU, antes de escaparse a explorar Espa�a.Arranca sus vacaciones tras unos d�as en Venezuela, donde se uni� al trabajo de World Central Kitchen, su ONG con la que es capaz de responder de forma expr�s en cat�strofes, guerras o crisis humanitarias, haciendo lo que domina: dar de comer. Con unos cuarenta restaurantes, casi todos en Estados Unidos y bajo conceptos como Minibar, Jaleo o Mercado Little Spain, Jos� Andr�s es el chef espa�ol m�s internacional. Tambi�n es un amante de su pa�s, al que vuelve siempre que puede. "Hacemos varias cosas en veranito; las vacaciones son movimiento, aunque a la vez me gusta parar un poco, pero nos lo pasamos pipa conociendo sitios por Espa�a", resume el chef, que viaja con su mujer Patricia Fern�ndez de la Cruz y con sus tres hijas cuando ellas pueden.St. Michaels y CharlottesvillePara Jos� Andr�s, con quien EXPANSI�N arranca esta serie que publicar� los s�bados de julio y agosto, el verano comienza en la costa este de Estados Unidos. No suele faltar una escapada a St. Michaels, pueblecito marinero en Maryland, cerca de Washington D.C. "Es el t�pico pueblo de ostras, cangrejos y gente de mar, en la bah�a de Chesapeake, donde hubo una batalla famosa en la Guerra de Independencia". Suele ir a comer cangrejos a restaurantes especializados del �rea de San Michaels y a Bethesda Crab House, "un sitio que me gusta mucho cerca de mi casa". En su ruta, a�ade Charlottesville, en Virginia, para visitar bodegas en una zona con "mucha tradici�n vin�cola desde la �poca de Thomas Jefferson". Entre ellas, Blenheim, "una bodega muy divertida de mi amigo Dave Matthews, con vinos que est�n muy bien".Mientras admite que suele alquilar una casa o quedarse en un Airbnb "porque nos gusta cocinar", sus vacaciones siempre incluyen caminatas por el r�o Potomac -entre Virginia, Maryland y Washington D.C. y desemboca en Chesapeake-. "Tiene un canal inmenso y largu�simo paralelo al r�o que fue construido para mover las barcazas que hist�ricamente llevaban comida desde zonas rurales del interior. Nos encanta caminar alrededor entre el r�o y el canal".Arroz en Casa El�as, en Xinorlet (Alicante).EXPANSIONRegreso a Espa�aLa escapada de St. Michaels a Virginia "es lo que solemos hacer para comenzar el verano cerca de casa, antes de salir de Am�rica", cuenta el chef. Luego, toca Espa�a. "Aterrizamos en Madrid o Barcelona y desde all� siempre comienza una ruta de unos d�as; aprovechamos para visitar sitios que nos gustan, donde no hemos estado o por los que pasas y nunca tienes el tiempo de echar el freno; justo ah� es donde nos llevamos las sorpresas m�s chulas".Aunque a�n no tiene pensados los destinos exactos de 2026, tiene claro que aprovechar� "para ver el eclipse de sol, desde el interior". Aprovecha, eso s�, para rebuscar en sus escapadas veraniegas de los �ltimos a�os. "�Hemos hecho de todo!", confiesa. En 2025, conoci� Almer�a, de cabo de Gata -"un parque natural impresionante"- y La Isleta del Moro (N�jar), a Roquetas y El Ejido, donde comi� en La Costa, el estrella Michelin de Jos� �lvarez. "Nos gusta improvisar, perdernos en calas y playas, y comer donde surge; hay gente que defiende restaurantitos maravillosos. Igual estamos dos d�as en una zona, pero parece una semana porque los disfrutamos de verdad. Es como una invitaci�n a decir: aprovecha y para en otros lugares por los que muchas veces pasamos de largo", insiste.Tambi�n puede saltar a Riofr�o, localidad granadina conocida por la cr�a de esturiones, donde para en Paco Rama, "un mes�n donde si tienes suerte, puedes comerte unos huevos fritos con caviar".Y, rumbo a Levante, cree que tomar una paella en Casa El�as (Xinorlet, Alicante) "es un destino no ya gastron�mico, sino cultural"; al tiempo que suele pasar por Denia para comer en sitios tradicionales y "ver la �ltima locura que ha hecho Quique Dacosta [en sus tres estrellas Michelin]. Entre medias, te vas encontrando lugares m�gicos, como la Albufera, a donde tiene que ir todo el mundo alguna vez en la vida".Mercado de Algeciras, con bares de pesca�to frito, como Bar Antonio, La Para�ta; o Bar TrudisEXPANSIONSu iPhone es un chivato oficial, ya que funciona como archivo de recuerdos de viajes. "Acostumbramos a pasar por Extremadura y paramos en C�ceres para visitar a mis amigos To�o [P�rez] y Jos� [Polo] y cenar en Atrio, su restaurante", cuenta. La ciudad es monumental e impresionante, pero, adem�s, en Extremadura se pueden conocer un mont�n de lugares incre�bles, como Zafra o Trujillo, y de all� ir hacia Salamanca para conocer Ciudad Rodrigo, La Alberca, uno de los pueblos m�s bonitos de Espa�a, o Pe�a de Francia. Toda esa ruta de la Espa�a pegada a Portugal es muy desconocida y es maravillosa", prosigue.Bordeando la frontera con Portugal, Jos� Andr�s tambi�n pone, a veces, rumbo hacia el norte con el objetivo de parar en El Empalme, la casa de Gloria Luc�a Mart�n, en Rionegro del Puente (Zamora), conocida por su inmensa oferta de setas y, en temporada, caza. "Esa se�ora es incre�ble", afirma.Sin jam�s olvidar su Asturias natal -nos manda foto desde la Playa del Silencio, en Cudillero-, tambi�n aprovecha las vacaciones para hacer el Camino de Santiago por tramos. "El a�o pasado, hicimos el del Norte, que fue muy duro, pero me hizo mucha ilusi�n". Eso supuso sentarse en Mes�n do Campo (Villalba) y Parada das Bestas (Pidre) -donde tambi�n se aloj�-.En las vacaciones de Jos� Andr�s, nunca falta C�diz. "Es donde pongo la sombrilla en la playa, tras las rutas por Espa�a". Recomienda visitar el Mercado de Algeciras, con "varios barecitos dentro para comer pesca�to frito o tomar un vasito de Jerez", como Bar Antonio, La Para�ta o Bar Trudis. Muy cerca, suele visitar Antonio Mart�n, pescader�a subtitulada Boutique del Mar que a�ade una zona de degustaci�n; y La Esquina, en la Playa de El Rinconcillo. "Espa�a es peque�a y la he recorrido mucho, pero nunca se acaba; eso es maravilloso", concluye.Su amor por la cocina espa�ola queda plasmado, por cierto, en su �ltimo libro, Spain My Way.
Las rutas de Jos� Andr�s
Arranca sus vacaciones tras unos d�as en Venezuela, donde se uni� al trabajo de World Central Kitchen, su ONG con la que es capaz de responder de forma expr�s en cat�strofes,...








