11/07/2026 00:22 Actualizado a 11/07/2026 02:26 Es posible que Pau Cubarsí no hubiera probado el chut desde fuera del área si el portero hubiera sido Courtois, lesionado y sustituido, y no Lammens, elemento secundario a quien le cayó de repente un marrón encima con forma y peso de piano de cola. Es probable que Courtois en cualquier caso hubiese blocado el balón. Sea como fuera, detectar las debilidades sobrevenidas del adversario es parte esencial del fútbol y el central catalán, cuyo Mundial se corresponde más con el de un perro viejo que con el de un cachorro de 19 años, decidió avanzar unos metros y soltar su pierna derecha a 20 metros de portería. Hemos venido a jugar.Lee tambiénLa intrepidez de Cubarsí le describe individualmente pero sirve para hacer extensivo su retrato a toda la selección española. Siendo este deporte extremadamente caprichoso, en Los Ángeles hubo un equipo mucho más insistente e inconformista que otro, en este caso Bélgica, incluido el entrenador, un Luis de la Fuente cuyos mensajes desde el banquillo suelen ser siempre audaces en contextos complejos, sin caer en la tentación de preservar lo que se tiene por miedo a perderlo sino todo lo contrario. Fútbol atrevido recompensado.La entrada de Merino en la zona Cesarini como un cuchillo ardiente en mantequilla ya es un clásico, pero la introducción de Nico Williams al campo con empate a uno va mucho más allá. Como si ya estuviera pensando en la semifinal del martes ante Francia, España recuperó en los minutos finales la coincidencia de Lamine Yamal y el vasco en el campo ocupando los dos extremos. En una entrevista de Dani Martínez con los dos chavales, el actor y cómico se aliaba con Williams en el elogio de los franceses y Lamine, de forma natural, les respondía: “Pero Nico, ¿y nosotros qué?”. La posibilidad de que estos dos futbolistas, principales responsables del título de la Eurocopa del 2024, se reencuentren en el momento de la verdad, aumenta las posibilidades de igualar las fuerzas con Francia. Están Mbappé, Olise, Dembélé, Doué... pero España tiene a Nico y Lamine, secundados por un Dani Olmo en una versión deliciosa y un centro del campo superior al de los de Deschamps. Es favorita Francia, pero quizás no tanto.El mérito de ganar a BélgicaCubarsí decide disparar a puerta desde fuera del área en el origen del 2-1ETIENNE LAURENT / AFPBélgica es una selección más molesta que modesta. No te puedes fiar de ella. Carece del pedigrí de las grandes pero reúne de vez en cuando generaciones de muy buenos futbolistas. La última ha sido la mejor, tercera en Rusia 2018, liderada por los hoy crepusculares Lukaku y De Bruyne, un centrocampista que en plenitud era un espectáculo como galvanizador del juego tanto de su país como del City campeón. Poseen un gen competitivo que les hace especiales en las grandes competiciones. No son Croacia, pero casi.En un salto de 40 años, el gol de De Ketelaere, el del 1-1, pudo haberlo firmado el mítico Ceulemans, uno de los nombres destacados de aquella Bélgica que echó a España del Mundial en el 86 junto al elegante Enzo Scifo, el barbudo Gerets o el mítico portero Jean-Marie Pfaff. La grandeza del Mundial radica en su valor como fábrica de recuerdos. Es probable que dentro de 40 años los jóvenes de hoy se sienten en un bar para hablar de Lamine y Nico. Y, apuesten por ello, también de Cubarsí, aquel central joven e intrépido.Redactor Jefe de Deportes de La Vanguardia. Antes subdirector de Mundo Deportivo. Colaborador habitual en medios como RAC1, Esport3 (TV3) y Catalunya Ràdio. Autor del libro 'Jugada personal'.