¿Qué falló en la emergencia del incendio de Los Gallardos, en Almería? ¿Qué explica el costoso peaje de vidas humanas que se produjo en la fatídica jornada del 9 de julio? La ausencia de un plan de emergencia local actualizado, la ineficaz evacuación y la existencia de un territorio lleno de casas dispersas y de difícil acceso y defensa frente al fuego entre barrancos y plagado de “caminos ciegos”, proclives a convertirse en ratoneras, son algunas de las claves que rodean la tercera mayor tragedia causada por el fuego en España. Los municipios de esta zona de Almería diseminados por el territorio tampoco cuentan con planes de autoprotección, como exige la ley andaluza.Los Gallardos es uno de los municipios que figura en el listado oficial de localidades andaluzas que tienen un territorio total y parcialmente catalogado como ‘zona de peligro de incendios’, por lo que, a tenor de la legislación andaluza, está obligado legalmente a tener aprobado, actualizado o revisado un plan local de emergencia por incendio forestal (Pleif).Este plan debe incluir estrategias de prevención locales, planes de evacuación claros y sistemas de aviso a la población integrados en el Plan Infoca.Zona de peligro de incendios forestalesDe hecho, este lugar aparece explícitamente en el apéndice normativo del Plan Infoca (“zonas de peligro”) del gobierno andaluz, en el listado oficial de la provincia de Almería:Casi todo el término municipal de Los Gallardos está clasificado normativamente como zona de peligro de incendios forestales.Restos de vehiculos calcinados en el municipio almeriense de Bédar en el incendio forestal originado en Los Gallardos (Almería)Carlos Barba /EfeSin embargo, los Gallardos tiene actualmente solo en fase de redacción y renovación su Plan Territorial de Emergencia Local (PTEL), el documento que organiza la respuesta municipal ante situaciones de grave riesgo, como incendios forestales, inundaciones o fenómenos meteorológicos extremos. Es decir, el municipio no tenía completamente al día ese instrumento obligatorio en el momento del incendio. La existencia de estos planes facilita la coordinación entre administraciones, la movilización de recursos y la adopción de medidas de protección para la población en caso de emergencia.El 25 de febrero, la Diputación Provincial de Almería presentó el proceso de redacción del Plan Territorial de Emergencia Local (PTEL) en un acto celebrado en Los Gallardos y al que han asistido alcaldes, concejales y técnicos de los 49 municipios. La Diputación informó que la redacción para la actualización, renovación y homologación a la nueva normativa de este plan se llevaría a cabo sin costos para los municipios.Sin plan de autoprotección para las zonas aisladasEcologistas en Acción abunda en este argumento señalando que pese a la obligación de disponer de un Pleif, hay ayuntamientos de esta zona “que a estas alturas carecen de estos planes, muchos no los tienen actualizados y la inmensa mayoría son desconocidos por la sociedad, que ignora qué hacer ante un incendio que puede afectar a sus viviendas”.Por otra parte “nunca se realizan simulacros en los municipios forestales para que la población sepa que tiene qué hacer para colaborar en la prevención y extinción de los incendios forestales, cuándo tiene que confinarse y cuándo y cómo proceder a su evacuación”, añade. “Esta dejación de funciones y el hecho de delegar todo el trabajo a los efectivos del Plan Infoca, ignorando a la población local, tiene estas consecuencias trágicas”, añaden.Además, los municipios diseminados urbanísticos deberían contar también con un Plan de Autoprotección frente a Incendios Forestales (PAIF), que es un instrumento técnico obligatorio para núcleos de población aislada, urbanizaciones y campings situados en zonas de peligro. Su objetivo es evaluar los riesgos, definir medidas preventivas, organizar la evacuación y facilitar la intervención de emergencia. Nada de estos existía en las zonas incendiadas.Los caminos ciegos, las segundas residencias y el fracaso de las políticas de prevención en zonas casi sin árbolesLas autoridades andaluzas han relacionado las muertes con el hecho de que las personas fallecidas no atendieron debidamente las instrucciones de evacuación, erraron el camino de la escapada y se vieron atrapadas, por este error, en un callejón sin salida.Otras fuentes creen sin embargo que sería conveniente aclarar qué órdenes recibieron exactamente las personas evacuadas. La inseguridad se relaciona así con una ocupación del suelo con construcciones aisladas, muy dispersas y diseminadas en el territorio, en praderas de espartales y barrancos, con casas nuevas y viejos cortijos semiabandonados, una red de caminos estrechos que “a veces acaban en una casa”, en bucles sin salida, como “caminos ciegos”, que complican la evacuación, explica Rubén Vives, miembro de Ecologistas en Acción en Murcia y buen conocedor de esta zona.Los grupos conservacionistas culpan de lo sucedido a la tendencia de la Junta de Andalucía a promover “las segundas residencias sin ligación con las ficas rústicas”.“Estos incendios forestales demuestran también el fracaso de las políticas de prevención, no solo en las actuaciones sobre las masas forestales para hacerlas más resistentes a la propagación de los incendios, sino incluso en terrenos forestales con escasa vegetación arbórea, como es este caso, sobre todo por la inoperancia demostrada de los planes de emergencia locales”, señalan.Una orografía compleja, que favorece el 'efecto chimenea'La orografía del Levante almeriense supone uno de los principales desafíos para la extinción del incendio. La sucesión de barrancos, laderas escarpadas y ramblas favorece el llamado efecto chimenea, un fenómeno por el que el aire caliente asciende con rapidez por las pendientes, impulsa las llamas cuesta arriba y acelera su propagación. A ello se suma un clima mediterráneo muy seco, con escasas precipitaciones, altas temperaturas estivales y baja humedad, condiciones que resecan la vegetación y aumentan el riesgo de incendios.Vives cuestiona la legalidad de muchas de estas nuevas construcciones, pues buena parte se sitúan en el espacio protegido de la Red Natura 'Sierra de Cabrera-Bédar'. “La Administración debería demostrar la legalidad de la construcción, los permisos de construcción. El monte no mata, sino los errores humanas y había construcciones ilegales en zonas protegidas”, denuncia Vives.Bomberos del Infoca (Servicio Andaluz de Incendios Forestales) trabajan para extinguir el fuego en la zona afectad en Los GallardosJosé Jordán AFPLee tambiénEl esparto ya no se aprovecha, solo sirve para que ardaTodo este territorio que arde y sus inmediaciones no es un bosque convencional sino una zona forestal, desarbolada, un área llena de barrancos, algunos pinos, arbustos y vegetación baja, en la que predominan los espartales, que han colonizado el suelo de manera desaforadas al haberse abandonado el antiguo aprovechamiento de las actividades rurales tradicionales.El esparto es una gramínea, una hierba de hoja muy resistente que antiguamente se empleaba para fabricar sillas, cestos y otros elementos de la cultura rural, pero que hoy y en día alcanza el metro de altura y cuando se seca se convierte en un combustible que puede ser letal.En toda la zona apenas hay árboles, llueve unos 200 o 300 litros al año, lo que imposibilita el crecimiento de un bosque, lo cual hace que los pinos queden enclaustrados en barrancos que acumulan más humedad; hay pequeñas áreas replantadas pero no de manera sistemática o estandarizada.¿Por qué no se envió el mensaje Ex-AlertEl ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha reivindicado este sábado la “cooperación institucional” como dinámica a seguir frente al incendio forestal declarado este pasado jueves en Los Gallardos (Almería), y no ha entrado a “cuestionar” que desde la administración autonómica se optara por no enviar mensajes de la aplicación 'Es-Alert' para avisar a población afectada por este fuego.Un par de horas antes, el vicepresidente primero de la Junta, Antonio Sanz, había defendido que no se usara en este caso la aplicación 'Es-Alert' siguiendo “criterios técnicos” al entender que su uso podría haber perjudicado más que beneficiado a la población afectada por este incendio, ya que no a toda la ciudadanía había que trasladarle el mismo mensaje sobre cómo actuar ante las llamas.La situación de la cobertura de los repetidores de la telefonía sobre el territorio no permite discriminar con precisión el mensaje que se envía a cada lugar, de manera que se podrían haber dado mensajes inadecuados o erróneos (sobre confinamiento o evacuación), vino a decir.Elevado riesgo de incendiosLas altas temperaturas y condiciones atmosféricas elevan el riesgo de que se produzcan nuevos incendios forestales en amplias zonas de la España Peninsular.La Aemet prevé “niveles muy altos o extremos de peligro meteorológico”. La combinación de calor intenso, baja humedad relativa y viento favorece tanto el inicio como la rápida propagación de los fuegos.Aemet actualiza diariamente sus mapas de peligro meteorológico de incendios forestales, una herramienta que evalúa las condiciones favorables para la ignición y propagación del fuego a partir de variables como la temperatura, la humedad del aire y el viento. Los niveles de riesgo se clasifican desde bajo hasta extremo.La Dirección General de Protección Civil y Emergencias recordó que “los niveles muy altos y extremos implican no solo una mayor probabilidad de que se origine un incendio, sino también de que este pueda alcanzar una gran extensión e intensidad, dificultando las labores de control y extinción”.La situación coincide con un episodio de calor que afecta a gran parte de la Península y se produce mientras numerosos dispositivos autonómicos y estatales de prevención y extinción permanecen en máxima vigilancia y ampliamente activados tras los grandes incendios registrados en los últimos días.Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de 'Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España'. (Librosdevanguardia) acerrillo@lavanguardia.es