Sonaba Superestrella, de Aitana. Y Despechá, de Rosalía; esta vez, sin ella. El ambiente era tan bueno que daba incluso algo de miedo ese nivel de optimismo. A casi 30 grados bajo el sol de California, cualquiera que pusiera un pie en el estadio Los Ángeles no tenía duda: no ganar a Bélgica no era parte del plan. No era cuestión de entrenador o jugadores: era de la fuerza, del poderío de la hinchada española. Antes incluso de que los futbolistas pisaran el campo, los tambores sonaban, los toros de Osborne ondeaban y las gargantas lucían roncas. ¿Sería el San Fermín de tapadillo de aquel palco, que estaba irradiando suerte? ¿Serían Brad Pitt y su novia,? ¿Los Bardem-Cruz? ¿Los montones de famosos del estadio? ¿O simplemente el ambientazo del lugar?Todo parecía confabularse para que España se alzara vencedora de los cuartos de final del mundial, como así fue, gracias a dos goles, de Fabián, al principio, el que dio la esperanza (aunque fuera por 10 minutillos), y de Merino, siempre Merino, al final, en el 87, sufriendo, al límite, cuando algunos ya temían la llegada de una prórroga. Pero la fe nunca decayó en el estadio angelino. Actores como Penélope Cruz, cocineros como José Andrés, cantantes como Noel Gallagher (bien cerca de Cruz), Tate McRae o Tyga, esquiadoras como Chloe Kim, jugadores de fútbol americano como Miles Garrett, youtubers como IShowSpeed... Todos parecían pasárselo bomba con el tiki taka que demostró el conjunto español, pero sobre todo con el dechado de pasión de su afición, dejándose entre cánticos e himnos la voz y las palmas de las manos en las gradas. Un lleno total, 70.492 aficionados acudieron a ver a España hasta el estadio Los Ángeles (ya no SoFi, porque la FIFA prohíbe los nombres comerciales, como el de dicho banco), que acogía su octavo y último partido del Mundial. Y si había uno que no se lo iba a perder, era Javier Bardem. Ya estuvo en Los Ángeles en dieciseisavos, en Dallas (Texas) en octavos, y no iba a faltar en los cuartos, en los que se la ha visto cerca de los banquillos y, después, en el palco, junto a Cruz (que además está rodando una película en la ciudad), familiares y varias celebridades.03:00Así ganó España a Bélgica en cuartos del Mundial de Fútbol 2026Fabián Ruiz celebrando el 1-0 que marcó para adelantar a España y dedicó a su futuro bebé.Foto: ANDRE PENNER (AP PHOTO) El día anterior, el jueves, Bardem acudió al entrenamiento en el estadio del L.A. Galaxy, donde charló y se fotografió con Borja Iglesias. El delantero le dedicó unas palabras en Instagram y le dio las gracias por “hacer de este lugar en el que vivimos un mundo mejor”. Y el viernes, Bardem lució su camiseta en el partido. Quizá más que ningún día, estuvo entregado en el campo con el 26 en el pecho, bailando, saltando, celebrando ese histórico paso de su selección a semifinales, contra Francia, a la que se enfrentará el próximo martes.El ganador del Oscar no tuvo, seguramente, problemas para conseguir sus entradas, pero fueron unos cuantos los españoles que se quedaron fuera del campo. “Si sabíamos que no íbamos a entrar, pero daba igual”, contaban Iago, Alejandro, Adrián y David, que habían dividido su verano en Vancouver, a más de 2.000 kilómetros, para darse el salto a L. A., intentar conseguir una entrada y ver a España. Estaban dispuestos a pagar “300 euros”: “Va, 350, si me aprietas”, afirmaban, envalentonados, contentos, los veinteañeros. Imposible, cuando —pese a una cierta caída de precios tras la eliminación de Estados Unidos, lo que hizo que bajara el precio de las entradas, al abandonar muchos de sus aficionados— en la reventa no había nada por menos de 800. Una familia de padre español y madre mexicana con dos adolescentes, venida de Madrid y aprovechando un viaje veraniego a Estados Unidos, afirmaba, desde la discreción y el anonimato, haber pagado “unos 2.000 euros por cabeza” por cada entrada. “Y no, no han sido fáciles de conseguir”. ¿Dallas? Se lo pensarán, quizá solo para los chavales. ¿La final en Nueva York? “Uf, eso ya imposible”. Otros iban aún más holgados: un grupo de cuatro amigos de Utah contaba que habían comprado el bono para ver los ocho partidos angelinos, y allí estaban, bebiendo margaritas en la zona VIP por 28.000 dólares por cabeza, unos 25.000 euros. Que Estados Unidos no hubiera pasado el corte no les suponía ninguna indigestión.Pero más allá de los mortales y sus cuitas estaban los famosos, divertidos, tomando felices el champán, las vieiras y las pizzas de setas de la zona VIP. Brad Pitt fue una de las sensaciones de la grada. Sí, él —que apareció en la pantalla a los cinco minutos de arrancar el partido entre gritos de todo el estadio— vestía la camiseta blanca de Estados Unidos, con gafas de aviador y gorra para atrás. Pero iba con España, no podía negarse: su novia, Inés de Ramón, con la que sale desde hace alrededor de cuatro años, vestía claramente la camiseta rojigualda, con el escudo en el centro del pecho. La diseñadora de joyas, de 33 años, nació en Nueva Jersey, pero sus orígenes, indicados en su nombre, son españoles. Y se dejaron notar en el estadio. Famosos, ambiente, banderas, alegría... pero no pañuelos rojos. Esta vez Mikel Merino no celebró su gol con el símbolo pamplonica de San Fermín, pero no hizo falta. Probablemente él no lo sabía, pero el patrón de su ciudad estaba presente en el estadio, físicamente. El día anterior, en el encuentro de Casa España —la zona para fans organizada por la Federación en Culver City, a una media hora al norte del estadio, y bastante llena el viernes, pese al intenso calor, con buen ambiente—, Teresa Barbarin, la esposa del cónsul general de España en Los Ángeles, Gerardo Fueyo, llevaba su pañuelo al cuello, como presagio de suerte. Pero no solo: en su diminuto bolso guardaba una figurita de San Fermín. Y anunciaba que la iba a llevar al día siguiente al estadio. 00:47El gol de Mikel Merino para la victoria de España ante BélgicaMikel Merino celebra su gol frente a Bélgica junto a varios jugadores de España, el 10 de julio de 2026, en Los Ángeles.
Un San Fermín en el bolso, un Brad Pitt de la suerte y el Bardem más bailongo: los amuletos de España para pasar a semifinales
El estadio de Los Ángeles, con una efusiva hinchada española, se llenó de ruido, color y famosos para llevar a La Roja hasta semifinales, en el octavo y último partido del Mundial en la ciudad californiana













