El seleccionador, que continúa con las pruebas en el centro del campo para acompañar a Rodri, dio salida al sevillano, autor del primer gol, en detrimento del azulgrana

Mikel Merino es mucho más que un revulsivo para Luis de la Fuente. Y lo sabía el seleccionador: sin ritmo competitivo después de haber superado en mayo una lesión que lo había tenido 115 días en la enfermería, el técnico apostó por el jugador del Arsenal. Incluso cuando sabía que llegaba sin ritmo a Estados Unidos, México y Canadá.

Merino le dio la razón al seleccionador. Saltó desde el banquillo para firmar el 1-0 ante Portugal en el descuento. Repitió la fórmula del gol contra Bélgica. También cuando el reloj agonizaba: en el minuto 88, dos después de haber saltado al campo, el jugador del Arsenal estuvo atento para pescar el rebote de Lammens (había reemplazado a Courtois) y firmar el 2-1. Un nuevo acierto de De la Fuente. Otro más después de haber apostado por el doble enroque entre Fabián Ruiz y Pedri.

Cuando parecía que había encontrado un once ideal, ese al que los entrenadores se acostumbran a aferrarse para fortalecer automatismos, sobre todo en torneos a cara o cruz como un Mundial, De la Fuente tocó el equipo. No movió mucho, en cualquier caso: un solo cambio, Fabián Ruiz por Pedri.