Luces para la Constituci�nPeriodista e historiador brit�nico, colabora con 'Financial Times', fue corresponsal de 'The Economist' y es autor de los influyentes ensayos 'Conservatism' y 'Liberalism'. Liberal convencido, dice no tener �ni idea� de hacia d�nde vamosActualizado Viernes,

julio

23:42Acaban de pasar los diez a�os del Brexit. Como historiador, �cu�l es su veredicto?Fue terriblemente perjudicial para Europa. Sin el Brexit, Europa a�n podr�a ser una voz geopol�tica relevante.�Y para el Reino Unido?Fue una formidable herida autoinflingida que fascinar� y confundir� a los historiadores durante d�cadas.El Brexit ha sido en la pol�tica brit�nica como un secreto de familia, algo de lo que no se hablaba, pero que todos conoc�an. Era, como ustedes los anglosajones dicen, muy gr�ficamente dicen, �el elefante en la habitaci�n�. Ahora, eso est� empezando a cambiar.La cuesti�n es que el Reino Unido nunca ha comprendido que la Uni�n Europea es un proyecto estrat�gico y geopol�tico m�s que algo meramente cremat�stico, que se puede medir en las libras y peniques que sacamos de ah�. Eso lleva a un callej�n sin salida, a un absurdo. No solo porque nadie tiene una respuesta precisa acerca de las consecuencias econ�micas del Brexit, sino porque el debate sobre la pertenencia a la UE no es, insisto, sobre econom�a.Esa reducci�n de la integraci�n europea a la econom�a, �no es algo muy brit�nico?S� y no. La vieja pulla de Napole�n de que �los ingleses son una naci�n de tenderos� es cierta y parte de la respuesta. Pero tambi�n lo es que esa oposici�n a la integraci�n europea es solo la variante brit�nica de la derecha dura nacionalista que se da en toda Europa y que, con diferentes acentos nacionales, repite la idea de la ausencia de una narrativa nacional que, en este mundo globalizado, les llegue al coraz�n, les d� un sentimiento nacional. Porque, aunque Marine Le Pen es m�s antieuropea que Giorgia Meloni, ambas son nacionalistas. Frente a eso, la integraci�n europea no tiene una narrativa coherente, capaz de generar un sentimiento de pertenencia.Eso sugiere que solo la �lite ve la integraci�n europea como un proyecto geopol�tico.S�, aunque yo desconf�o de la palabra ��lite�, porque invita a dividir la sociedad entre una minor�a que sabe c�mo son las cosas y una gran masa que no, pero que deber�a imitar a la minor�a y espabilar. Es una visi�n desesperanzada de la pol�tica. Yo no creo que sea tan dif�cil llegar a la conclusi�n de que las respuestas nacionalistas no funcionan en el mundo globalizado. Las respuestas nacionalistas son mitolog�as, neurosis.Usted ha planteado que ese populismo es consecuencia de la fractura del conservadurismo debido a sus contradicciones internas. Seg�n usted, los partidos conservadores constan de dos ramas principales. Una, la liberal, que defiende el libre mercado y la globalizaci�n, y en algunos casos llega a afirmar que no hay otro constructo social m�s all� del mercado. La otra, m�s conservadora en el sentido social, defiende la religi�n, la familia y los valores tradicionales. Esa segunda rama habr�a dado lugar a Trump en Estados Unidos, Farage en Reino Unido, o a los partidos del grupo Patriotas por Europa del Parlamento Europeo, entre los que est�n Le Pen en Francia, Fidesz en Hungr�a, la Liga en Italia, o Vox en Espa�a.Creo que s�. Margaret Thatcher, por ejemplo, suele ser presentada como un ejemplo de liberalismo cl�sico. Pero eso es un error, porque era buena a la hora de tener dentro de s� muchas de las corrientes de la derecha brit�nica. Thatcher pod�a sonar a europe�sta, nacionalista, favorable al libre mercado, y favorable a un Estado fuerte. Eso es lo que hace que un pol�tico tenga �xito.Y Thatcher lo tuvo.S�, al menos durante bastante tiempo, aunque a largo plazo su papel ha sido perjudicial.�Por qu�?Por lo mismo que Ronald Reagan. Primero, porque acab� con un periodo en el que se entend�a que el crecimiento econ�mico deb�a ayudar al conjunto de la sociedad. Segundo, porque con ellos el Estado empez� a sufrir una enorme escasez de recursos. Y tercero -y tal vez eso sea lo m�s da�ino-, porque con ellos la palabra �Estado� se convirti� en un enemigo, un problema. �se es un legado pol�tico e intelectual en el que a�n estamos viviendo.Fuera del Reino Unido �existe la dicotom�a entre esas dos derechas?Creo que s�, pero antes �me permite hacer una reflexi�n?Adelante.En este tipo de cosas, es �til distinguir tres niveles de la pol�tica. El primero es el nivel de los principios. El segundo, el del debate p�blico, o sea, partidos, programas, campa�as, esl�ganes, etc�tera. Y el tercero, la acci�n de gobierno.Y eso �qu� tiene que ver con la presunta divisi�n de los conservadores entre liberales y social-conservadores?Mucho. Desde el punto de vista de los principios, nadie ha tratado de alcanzar un libre mercado al estilo de Hayek [el economista austr�aco ultraliberal ganador del Nobel en 1974]. Por m�s que muchos enarbolen el estandarte del libre mercado, nadie lo ha comprado de verdad. Creo que, si vamos al nivel del debate p�blico, hay un debate dentro de la derecha entre quienes ponen �nfasis en el crecimiento econ�mico en un sistema de libre mercado bastante liberalizado y los que le dan una importancia secundaria a eso y prefieren fijarse en el Estado del bienestar, en la gente.Trump est� en el tercer nivel, en el de la acci�n de gobierno.�Cu�les son los hitos de Trump como defensor del libre mercado? Cero. Trump ha tra�do d�ficits p�blicos y deuda p�blica masivos. Y, �desde el punto de vista de la promesa de la derecha populista de ignorar a Hayek para preocuparse por la gente? La inflaci�n se ha disparado. Los ciudadanos no pueden permitirse bienes b�sicos. En gesti�n econ�mica, la popularidad de Trump entre los republicanos est� en ca�da libre. As� que, al menos en su caso, ni es liberal hayekiano, ni est� del lado de la gente.Entretanto, la izquierda parece estar derrotada en todos los frentes.Completamente. Los partidos socialdem�cratas europeos, incluyendo el Laborista [en el poder en el Reino Unido] est�n hundidos electoralmente. Y la izquierda 'dura' tiene muchas respuestas te�ricas, pero ninguna pr�ctica.�Por qu�?Mire a los Verdes, aqu�; o en Estados Unidos al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. No hay manera de pagar lo que proponen. Los Verdes, que yo considero izquierda blanda, proponen un Impuesto del Patrimonio del 1% a quien tenga m�s de diez millones de libras (11,7 millones de euros) y del 2% a quien sobrepase los mil millones. Eso generar�a 16.000 millones de libras [18.700 millones de euros] en ingresos fiscales, pero en realidad solo es el 1,46% de los 1,1 billones de libras que la Hacienda brit�nica recauda cada a�o. As� que, en lo que se refiere al tercer nivel de la pol�tica, la izquierda est� en el nivel de acci�n de gobierno m�s bajo posible. Y, en el primer nivel, el de los principios, carece de un marco de an�lisis como los que ten�a en el pasado. Ni siquiera le queda Gramsci.Los trumpistas han adoptado a Gramsci.Desde luego. En Occidente, la derecha populista est� en posesi�n del bal�n.Con todo, parece que hay una parte de la izquierda -o, al menos, del centro izquierda- que es particularmente visible en Estados Unidos, pero que tambi�n est� presente en todo Occidente, a la que parecen disgustarle sus votantes. Es una izquierda sofisticada, muy educada, que parece que, cuando habla con una persona m�s o menos media, reacciona de una manera muy elitista, estilo �usted no conoce a tal o cual autor�.No estoy de acuerdo. �Usted recuerda al congresista dem�crata Barney Frank? Era un tipo fant�stico, y un excelente pol�tico, que adem�s logr� que el Estado federal de Estados Unidos prestara mucha atenci�n a su distrito. Frank sol�a decir que �la gente se queja de los pol�ticos, pero la verdad es que el votante medio no es un tipo f�cil�. Yo no creo que nadie que deteste al electorado sea capaz de sobrevivir en pol�tica. Y, respondiendo a su pregunta espec�fica, no creo que nadie en la izquierda liberal piense que los votantes son idiotas. Lo que s� que hay que tener en cuenta es que la gran mayor�a de la poblaci�n no sigue la pol�tica d�a a d�a, o incluso semana a semana. �sa es una especie de locura que tenemos todos los que estamos en pol�tica o seguimos la pol�tica y a la que, adem�s, nos cuesta much�simo renunciar.Su descripci�n de la izquierda y la derecha no populistas es bastante deprimente. �Queda alguna esperanza para el liberalismo?S�, desde luego. Mire, yo solo planteo preguntas desde la perspectiva de una persona que sabe de d�nde venimos -del liberalismo- pero que no tiene ni idea de hacia d�nde vamos. La clave para defenderlo es asumir que la sociedad liberal democr�tica es una buena cosa. Todos sabemos qu� es iliberal, en buena medida porque lo iliberal es inaceptable, ya sea Stalin, Mao, Hitler, Hamas, Ir�n o la ultraderecha de Israel. Nadie quiere eso, �verdad? Nadie quiere que sus hijos crezcan en esas sociedades.Pero �c�mo se ponen esos sentimientos en una campa�a electoral?�se es el segundo nivel del que hablaba antes, el del discurso y el debate p�blico. Ah�, los liberales tienen que trabajar mucho, porque est�n fracasando en la transmisi�n de su mensaje. Dejan que otros dirijan el debate, pongan las etiquetas, decidan el tono. Hay una cierta actitud de �vale, nosotros, los liberales, solo nos dedicamos a las grandes ideas, no escuchamos al ciudadano de a pie�.Es llamativo que los liberales est�n siendo acusados de ser psicol�gica y moralmente d�biles. En Espa�a les llaman �la derechita cobarde�; en EEUU, �cuckservatives� (un juego de palabras entre �cornudo� y �conservadores�); en el Reino Unido, �wet� (�blandos�); en Brasil, �isent�os� (una palabra intraducible que podr�a equiparse a �neutral�); en Argentina, �palomitas tibias�; y en Francia, �droite complex�e� (�derecha acomplejada�). Pero hist�ricamente, han sido de todo menos d�biles. El liberalismo fue defendido con bombas at�micas en la Segunda Guerra Mundial, en las trincheras en la Primera, y en infinitas barricadas en el siglo XIX.Una regla importante: nunca acorrales a los liberales. Hist�ricamente, cuando se han visto sin salida, han reaccionado con la aniquilaci�n total del enemigo.Pero �se no parece ser el caso ahora.En l�neas generales, yo dar�a los liberales un cinco sobre diez en la defensa de sus principios. Los liberales -de derecha e izquierda- no han defendido con el vigor que cabr�a esperar principios como la libertad de expresi�n. En pa�ses como el Reino Unido han dejado que la derecha dura le d� la vuelta completamente a ese principio. En otras �reas, como los Derechos Humanos, creo que sigue habiendo expertos legales liberales que los defienden.El declive de la libertad de expresi�n que usted ha mencionado est� vinculado a la expansi�n de la industria tecnol�gica. Lo que est� viniendo de Silicon Valley, como redes sociales o inteligencia artificial, �es compatible con la democracia?Creo que todav�a es demasiado pronto para responder a esa pregunta.�Y por qu� est�n dejando los liberales que los arrollen?Porque, con la posible excepci�n de Vladimir Putin, los partidos populistas antiliberales tienen muchos elementos del liberalismo, aunque en �ltimo t�rmino no sean liberales. Nigel Farage [el l�der del populista y eur�fobo Reform-UK, que encabeza las encuestas de intenci�n de voto en el Reino Unido] no es Adolf Hitler. Jordan Bardella no es Josif Stalin.Si Farage no es un liberal, �qu� es?Derecha dura.�Qu� es eso?No es extrema derecha o ultraderecha porque ya no es extremista, sino que est� integrado como una m�s de las grandes corrientes pol�ticas del momento. Y no es nueva derecha porque sus ideas son bastante viejas.Y esa derecha dura �por qu� no es liberal?Porque es autoritaria. Farage, igual que Le Pen y la AfD, est� dispuesto a saltarse las l�neas rojas de lo que los liberales consideramos aceptable en derechos humanos, libertad de expresi�n y derechos individuales, con la justificaci�n de que ese ser imaginario llamado �el pueblo� aprueba esas transgresiones.En Liberalismo, usted no menciona a ning�n espa�ol, pese a que la Escuela de Salamanca puede ser considerada como una de las bases del liberalismo. La contribuci�n espa�ola al liberalismo �ha sido hist�ricamente ignorada, en parte porque los propios espa�oles nunca se la han tomado en serio?Los pensadores espa�oles de los siglos XVI y XVII contribuyeron enormemente al pensamiento pol�tico. Los constitucionalistas espa�oles [de las Cortes de C�diz] de la d�cada de 1810 fueron quienes dieron al mundo la palabra �liberales�, y sus principios antiautocr�ticos perduraron hasta el siglo XX. Pero mi libro comienza con la pol�tica moderna, a principios del siglo XIX. Antes de ese momento, no hab�a liberales desde el punto de vista pol�tico.Trabaj� en The Economist entre 1973 y 2003. Fue corresponsal en Washington, Par�s, Berl�n y Bruselas, desde donde cubri� la consolidaci�n de la Uni�n Europea.En Sue�os y pesadillas liberales en el siglo XXI (P�gina Ind�mita) revisa los importantes retos a los que se enfrenta la democracia liberal.