La empresa brasileña/norteamericana JBS, que es la mayor productora de carne vacuna del mundo, ha decidido dejar de lado el objetivo de controlar la emisión de dióxido de carbono en sus inmensos planteles ganaderos de Brasil y EE.UU.Debido al tamaño y a la relevancia bursátil de JBS hay que dar como un hecho que la firma de los hermanos Batista (Wesley y Joesley) inaugura una tendencia que tiende a abarcar a la inmensa mayoría de la actividad ganadera.Hace sólo 5 años que el grupo originariamente brasileño instaló el objetivo de “cero emisiones de dióxido de carbono en su ganadería”, no sólo la propia sino también la de sus proveedores.JBS justificó la medida en la imposibilidad de controlar las emisiones indirectas generadas por el ganado comprado a miles de proveedores, muchos de ellos pequeños y aislados, con largas prácticas para escapar a todo control.La firma señaló también que de ahora en adelante se concentrará en el control de las emisiones de su propio ganado, con el inconveniente de que éstas representan sólo 3% del total de dióxido de carbono que emite el conjunto de su ganadería, incluyendo el gas methano, que es la causa directa del “cambio climático” o calentamiento de la atmósfera.Esta decisión inaugura un cambio de fondo, una verdadera transformación de su paradigma fundamental; y que pronto se va a extender al conjunto de las actividades económicas.Este cambio de rumbo inaugura nuevas pautas productivas, y se originó en EE.UU, a partir de la explosión del “Shale Gas” y el “Shale Oil”, centrado en grandes estados como Pensilvania, Texas y Ohio, todos ellos atravesados por la “Cuenca Permiana”, que es la mayor reserva de “Shale” de EE.UU (semejante a Vaca Muerta).La explosión de “Shale Gas“ en EE.UU a través del uso febril de la nueva técnica del “fracking” (explotación vertical/horizontal líquida) revolucionó el mundo energético mundial; y la combinación del extraordinario éxito del “fracking” con el enorme poderío de EE.UU en el mundo llevaron a desechar el paradigma tradicional del “cambio climático”, de raíces europeas; y lo reemplazaron con una visión gradual y no catastrófica, en que la cuestión no es la restricción o prohibición, sino la adecuación y el cambio sistemático de las condiciones de vida, y por lo tanto de alimentación.Por eso, el “fracking” liberó al mercado petrolero mundial, y dejó al antiguo ecologismo convertido en una ideología cada vez más marginal; y ahora ha llegado el turno de la ganadería, para ser seguido por todas las actividades productivas sin excepción.Aparece así el concepto del “desarrollo sustentable”, que es la búsqueda de la plena expansión de la producción, y por lo tanto de la riqueza, buscando hacerla ininterrumpida en el largo plazo.De ahí que, ahora los recursos naturales han dejado de ser “explotados” como ocurrió en la 2da Revolución Industrial (1880/1930); y ahora, en la época de la 4ta Revolución Industrial, la premisa que se acepta es la del respeto a las “leyes de la vida”, que establece que la naturaleza no debe ser explotada como una cosa, sino que hay que acompañarla en su desarrollo de acuerdo a sus propias leyes internas, biológicas por definición; y la 1era de esas leyes, y la más decisiva, es la de la “auto- conservación”, no sólo de ella sino también del medio ambiente, esto es de la tierra, de la que forma parte.La 2da Revolución Industrial creyó que dominar la naturaleza era “explotarla”, y la cuestión en cambio es aceptar su lógica interna de sobrevivencia y reproducción, nada de lo que es orgánico puede ser nocivo: la naturaleza es sabia.Los grandes cambios son extremadamente complejos por su contenido, y tienen un carácter orgánico y sistemático, pero son simples y específicos en lo que hace a su ejecución. “La estrategia - dice Clausewitz - es ante todo un esfuerzo sistemático de simplificación”.JBS propone atacar los daños de la emisión de metano por un aumento sistemático de la productividad de la soja. Esta es una idea que va más allá de esta modesta iniciativa, y quizás la respuesta sistemática al cambio climático sea un aumento generalizado de la productividad de todos los factores.
Queda atrás el ecologismo destructivo y surge el salto de productividad
Una de las principales empresas productoras de carne vacuna deja de medir la liberación de dióxido de carbono del ganado que utiliza."Esta decisión inaugura un cambio de fondo, una verdadera transformación de su paradigma fundamental", asegura el autor de esta nota.










