Pluma invitadaEn un país donde una de cada tres personas es joven, responder a sus aspiraciones definirá el futuro de Guatemala.
Cada año, 165 mil jóvenes guatemaltecos concluyen el nivel diversificado y comienzan a preguntarse cuál será el siguiente paso: continuar estudiando, encontrar su primer empleo, emprender o construir un proyecto de vida propio. Ese momento, que parece individual, en realidad refleja una transformación mucho más amplia que vive el país.
Este año, el Día Mundial de la Población nos invita a poner en el centro las aspiraciones de las personas jóvenes. Es un llamado urgente para Guatemala, donde una de cada tres personas es joven y la manera en que respondamos a sus expectativas marcará el rumbo del desarrollo durante las próximas décadas.
Con frecuencia, cuando hablamos de cambios demográficos, solemos pensar en cifras: cuántas personas nacen, cuántas migran o cuánto crece la población. Pero detrás de esos números hay historias. Hay jóvenes que buscan oportunidades para estudiar, trabajar, independizarse o formar una familia cuando así lo decidan.
La evidencia muestra que las aspiraciones de las personas jóvenes siguen plenamente vigentes. Lo que muchas veces limita su realización no es la falta de sueños, sino la falta de oportunidades.











