Una disputa similar a la de la protección del lobo ha estallado en el este de Europa, enfrentando a políticos, ecologistas y cazadores. Se trata del oso pardo. Aunque los bosques de Rumanía y Eslovaquia apenas representan el 5,5 % de la superficie forestal total del continente, más de la mitad de la población de osos pardos de Europa se encuentra en estos dos países. Ese es el principal argumento de los gobiernos de Rumanía y Eslovaquia, que piden rebajar la protección del oso pardo, como se ha hecho con el lobo. La iniciativa, encabezada por estos dos países y apoyada por Croacia, República Checa y Finlandia, fue presentada en la reunión del Consejo de Agricultura y Pesca que se celebró el 22 y 23 de junio en Luxemburgo. Rumanía acoge la mayor población de osos pardos del continente —sin contar a Rusia—, aunque no hay acuerdo en las cifras. En abril de 2025, el Ministerio de Medio Ambiente, Aguas y Bosques rumano presentó un informe oficial que establecía que, a partir de un muestreo realizado para aislar el ADN de los especímenes con rastros como el cabello y las heces, iniciado en 2023, había entre 10.419 y 12.770 osos en Rumanía. La cifra oficial actualmente, unos 11.500 osos en Rumanía y 2.500 en Eslovaquia, según estos gobiernos, triplica el nivel considerado óptimo de 4.000 animales y 800, en los respectivos países. "Esta cifra de 4.000 osos la repite el gobierno constantemente, pero no hemos visto ningún documento científico que explique cómo se ha calculado", explica a El Confidencial, el biólogo István Imecs, vicepresidente de la Asociación Project Bag, quien considera que, "para un objetivo de tal magnitud, tendría que haber más transparencia". TE PUEDE INTERESAR Jabalíes y otros vecinos exóticos: el resultado de urbanizar a costa de los bosques POR Ana Somavilla Kim Son Hoang (Der Standard. Austria) Lorenzo Ferrari (OBCT) Petr Jedlička (Denik Referendum. República Checa) Gruia Dragomir (Hotnews. Rumanía) Justė Ancevičiūtė (Delfi. Lituania) Infografía: Emma Esser Actualmente, el oso pardo está incluido como especie estrictamente protegida en el Apéndice II del Convenio sobre la Conservación de la Vida Silvestre y los Hábitats Naturales de Europa. Si, como piden estos países, el oso pardo pasa de 'estrictamente protegido' a 'protegido', "tendrá implicaciones tanto ecológicas como de gobernanza", afirma Cristian-Remus Papp, director nacional de Fauna y Paisaje del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Rumanía. Desde una perspectiva de conservación, la decisión "podría debilitar el marco de precaución que ha permitido que se recuperen y estabilicen las poblaciones de grandes carnívoros en Europa durante las últimas décadas", explica Remus Papp, lo que podría afectar a las zonas más vulnerables. Un oso pardo olfaeta un contenedor en Baile Tusnad, en Transilvania, en Rumanía, en 2017. (EFE/EPA Nandor Veres) Mientras, "cambiar el estatus legal no aborda las causas profundas del conflicto entre humanos y osos", continúa Remus Papp. El conflicto se debe principalmente a factores locales, "como el acceso a fuentes de alimento de origen humano, la gestión ineficaz de residuos o la falta de medidas preventivas y equipos de intervención eficaces, y no únicamente al estatus de protección", asegura. En este sentido, "el debate no debería plantearse como 'protección frente a seguridad', sino más bien en torno a la eficacia y la proporcionalidad de las medidas que se implementan", agrega. ¿Es el oso el nuevo lobo? El documento pide actuar con los osos pardos como se hizo con los lobos. ¿Son comparables? "Existen algunas similitudes entre ambas especies, pero también importantes diferencias ecológicas y de gestión", matiza Remus Papp. Ambas son consideradas grandes carnívoras, pero el oso es omnívoro, por lo que, en realidad, "pasta como una vaca y come más fruta que carne", explica László Gál en una investigación sobre la gestión de basura en la localidad de Baile Tusnad, en Transilvania. Según su investigación, solo un 1% de la dieta del oso en esa zona proviene de la caza de depredadores; 40,31% de hierba (pastos); 17% manzanas y ciruelas, 14% trigo y un 4,94% plástico. TE PUEDE INTERESAR Opinión Así, aunque los dos pueden atacar al ganado, "los lobos provocan una mayor depredación, mientras que los osos también pueden dañar propiedades y cultivos", puntualiza Rapp. También hay que tener en cuenta sus distintos comportamientos. Por ejemplo, "los lobos son carnívoros puros con dinámicas de manada estructuradas y un comportamiento territorial más predecible", explica. Los osos son omnívoros solitarios —excepto las madres con crías y las crías abandonadas— "y mucho más oportunistas", por lo que el conflicto es más en los accesos a "desechos no protegidos, cultivos u otros elementos humanos". 'Atención zona frecuentadas por osos', reza una señal junto a una carretera en Transilvania. (L- G-A) "Para ambas especies, la coexistencia depende en gran medida de medidas preventivas", agrega. De otro modo, "eliminar piezas sin abordar los elementos que los atraen, y las causas, suele provocar su rápida sustitución por otros osos". Las medidas más efectivas para la coexistencia entre humanos y osos, según WWF-Rumanía, implican: reducir los elementos que atraen a los osos, como la comida —la medida de mayor impacto—; una buena gestión de residuos; la intervención temprana con individuos problemáticos, —con collares GPS o cámaras trampa con IA—; las medidas de disuasión, como cercas eléctricas y perros guardianes; la planificación espacial; así como la sensibilización comunitaria y los protocolos claros para las intervenciones. Un municipio rumano con gran densidad de osos, Băile Tușnad, ha puesto en marcha alguna de ellas con éxito, como comprobó El Confidencial durante una visita. 2016-2024: de prohibir la caza a la cuota Considerado el protector del bosque desde la antigüedad –los rumanos reciben el año nuevo con la danza del oso al son de tambores–, el oso está presente en festividades, leyendas e incluso la marca de cerveza más vendida del país (Ursus). ¿Cómo perdieron los osos pardos la simpatía de los rumanos?", titulaba la BBC un reportaje sobre los cambios legislativos al respecto. Varias tragedias fatales, la presión de los cazadores, y el contenido alarmista de redes sociales ha vuelto a poner al animal en el punto de mira. Con vídeos virales de osos en carreteras y junto a contenedores de basuras, "se están usando las redes sociales para demonizarlos", critica László Gál. Un cazador abate a un oso que logró entrar en varias casas en la ciudad de Csikszereda, en Rumanía, en 2018. (EFE /Nandor Veres) Desde la entrada de Rumanía en la UE en 2007, el país se ha adherido a los convenios que consideran el oso pardo una especie estrictamente protegida. El marco jurídico cambió considerablemente desde 2016, cuando se puso fin al sistema anterior de cuotas anuales de caza, y "la eliminación letal se concibió como "una medida excepcional en situaciones de conflicto específicas", recuerda Imecs. El siguiente paso importante se dio con la Ordenanza de Urgencia 81/2021, que introdujo el mecanismo de "intervención inmediata". "Esto permitió a los equipos de intervención locales retiraran a los osos que representaban una amenaza inminente para las personas o la propiedad, mientras que los municipios podían cooperar con los administradores de cotos de caza para implementar estas intervenciones", especifica Imecs. Tras la muerte del excursionista de 19 años En 2024, en medio de la conmoción por un trágico incidente en el que un excursionista de 19 años murió tras ser atacado por un oso en los Cárpatos, el Parlamento rumano dio un paso atrás y adoptó una legislación para controlar su población de osos. Así, estableció una cuota anual de prevención de 426 osos pardos y una cuota de intervención de 55 osos. "Estas cuotas de prevención se distribuyen entre los condados y los cotos de caza y se implementan a través de los administradores de dichos cotos", recuerda István Imecs. TE PUEDE INTERESAR Opinión En los últimos cinco años, hubo 14 muertos por ataques de oso en Rumanía y más de 150 heridos y cuatro muertos y 64 heridos en Eslovaquia, según el documento presentado en Luxemburgo. "La trágica pérdida de 14 vidas no debe subestimarse", reconoce Imecs, "y reducir el riesgo para las personas debe ser una prioridad", agrega. Sin embargo, dice que la pregunta clave es qué medidas se están poniendo en marcha para prevenir que estas situaciones ocurran, porque, la atención pública y debate político se ha centrado en aumentar las cuotas de sacrificio de osos con poco hincapié en las medidas preventivas. Una cría de oso junto a una carretera de Transilvania, en Rumanía. (L. G-A) En 2026, el Parlamento aprobó una nueva legislación que aumentó la cuota nacional de prevención a 859 osos y otros 110 osos de intervención para 2026 y 2027. Formalmente, estas no se describen como cuotas de caza de trofeos, sino que se presentan como medidas de prevención e intervención destinadas a reducir los riesgos, "sin embargo, en la práctica, la distinción no siempre es tan clara", evalúa Imecs. El 24 de junio de 2026, el Tribunal Constitucional rechazó la impugnación constitucional del presidente y declaró que la ley no va en contra de la constitución. La ley aún está pendiente de los trámites finales antes de entrar en vigor. "Aquí es donde la transparencia se vuelve esencial", afirma Imces. Dice que, si las eliminaciones letales "son realmente medidas de gestión, deben existir criterios científicos claros para la selección de animales, informes exhaustivos, verificación genética y rendición de cuentas pública". "Sin ese nivel de transparencia, resulta difícil distinguir la gestión de la fauna silvestre de un sistema que, en la práctica, reabre las oportunidades para la caza de trofeos, bajo un marco legal diferente", agrega. Y, "creo que, en la práctica, será muy difícil trazar una línea divisoria clara entre la gestión de poblaciones y la caza de trofeos", concluye.