El jueves pasado, día en que la selección francesa de fútbol competía contra su par de Marruecos, a seis días de la votación final en el Senado del proyecto de ley de eutanasia, el escritor Michel Houellebecq –nacido Michel Thomas hace 70 años, en la isla de Reunión, territorio ultramarino galo–, publicó un artículo en el diario Le Figaro bajo el título: “El mar ennegrecido por la sangre”. Esta intervención resulta llamativa en semejante tribuna mediática y significa un gesto de ruptura de su silencio ante un Parlamento que, se sospecha, aprovecha la nube deportiva para avanzar a espaldas de la sociedad en tan polémico tema. Allí afirma: “No estoy seguro de querer pertenecer a una sociedad que legaliza la eutanasia. Al pedir a sus ciudadanos acceso a la eutanasia, Francia está pidiendo su propia eutanasia”. El título evoca al poema El segundo advenimiento, del poeta irlandés William Butler Yeats –escrito al finalizar la Primera Guerra Mundial–, más precisamente a los versos: “La anarquía se abate sobre el mundo,/ se suelta la marea de la sangre, y por doquier/ se anega el ritual de la inocencia”. Con la oposición de esta metáfora, Houellebecq ataca el discurso legislativo desmoronando su carácter técnico y frialdad normativa, apela a la conciencia –acaso a una moral subyacente– de una sociedad francesa cuya juventud se muestra desinteresada en un 77% sobre esta legislación. ¿Lo escucharán los senadores? Hasta ahora no parece eso. La campaña del escritor contra la “muerte asistida”, sobre la “elección y acompañamiento”, se remonta a más de seis años atrás.
Michel Houellebecq se expide contra la eutanasia y sacude a la sociedad francesa
El escritor francés rompe el silencio y lo hace con dos artículos de tono apocalíptico, publicados mientras el país mira fútbol. A partir de Yeats, Chesterton y la sombra de “Soylent Green”, el escritor denuncia la conversión del moribundo en un costo, cuestiona la retórica de la dignidad y la autonomía, y advierte que una civilización empieza a deshacerse cuando elimina la última excepción al cálculo de la utilidad: el cuidado de quien ya no puede devolver nada.













