LA LECTURAA los 70 a�os, el gran polemista galo de las letras acaba de publicar en Francia un poemario y un disco con versos recitados sobre m�sicas de Fr�d�ric Lo. Hablamos sobre ese inevitable (e inminente) fin del mundo que tanto evoca y sobre su �ltimo caballo de batalla: "El debate sobre la eutanasia est� viciado por una mentira: la dignidad es otra cosa"Actualizado Mi�rcoles,

junio

15:51Mientras se estira para coger un cenicero, Michel Houellebecq casi se disculpa: �No lo he dejado del todo, pero fumo mucho menos..�. El gran escritor franc�s ha elegido para nuestro encuentro una mesa en la terraza de un caf� cerca de la estaci�n de Denfert-Rochereau, en el sur de Par�s. La conversaci�n fluir� de su compromiso contra la eutanasia, sobre la que el Parlamento franc�s est� llamado a legislar estas semanas, al �lbum Souvenez-vous de l'homme, con sus versos recitados sobre m�sica de Fr�d�ric Lo, pasando por el poemario Combat toujours perdant (Flammarion, a�n no traducido al espa�ol).Desde siempre, su imagen ha estado ligada al cigarrillo y a esa manera �nica de sostenerlo entre el dedo coraz�n y el anular, pero a los 70 a�os, cumplidos el pasado 26 de febrero, Houellebecq no ceja en su empe�o por mejorar, por hacer lo correcto, por preocuparse. Su batalla personal contra el tabaco es, quiz�, una guerra perdida de antemano y, sin embargo, merece la pena librarla. En cuanto al final de la humanidad, desenlace que parece inminente e inevitable a juzgar por sus poemas, ha llegado ya al punto de asumirlo, pero nunca a resignarse.Souvenez-vous de l'homme, acordaos del hombre �porque, en el fondo, no �ramos tan malos�, dice Houellebecq, que escribe: �Occidentales que quer�is vivir, vuestro tiempo se acaba./ Pero a�n pod�is seguirme�. Bajo el sol vespertino que cae sobre el bulevar casi desierto envuelve la charla la atm�sfera angustiosa de ciertas situaciones: la �ltima velada afectuosa con una persona amada a la que se despide, un familiar desaparecido que reaparece sonriendo en sue�os, el reencuentro con la casa de la infancia, donde los recuerdos siguen tan vivos que aquella vida no parece realmente haber terminado.El fin del mundo evocado por Houellebecq est� en todas partes y suscita nostalgia. Y quiz� sea precisamente por esa incapacidad de abandonarlo todo y entregarse al nihilismo por lo que merece la pena -aun as�- reducir los cigarrillos, rendir homenaje con poemas a una humanidad derrotada por las guerras, las tendencias suicidas y la inteligencia artificial y combatir contra la muerte deseada y concedida para acortar el sufrimiento. Un instinto vital crepuscular pero irreductible, pese a todo.�De d�nde nace este compromiso contra la eutanasia, al que ya dedic� p�ginas bell�simas en la novela 'Aniquilaci�n' en 2022?Ya hay un pasaje en El mapa y el territorio [con el que Houellebecq gan� el Premio Goncourt en 2010]. Siempre he estado contra la eutanasia, desde los a�os 90. Es bastante curioso, adem�s: mi primer editor estaba en el mismo edificio que la Asociaci�n por el Derecho a Morir con Dignidad.�Y qu� le molestaba?El uso de la palabra dignidad siempre me ha exasperado. La dignidad se invoca continuamente y casi siempre de forma impropia.�Qu� significa hoy la dignidad?Se habla de dignidad para decir que uno sigue estando en buen estado, presentable, en definitiva no demasiado repugnante para los dem�s. Pero ese no es en absoluto el sentido filos�fico, tradicional, de la dignidad. La dignidad no se pierde, sea cual sea el estado de salud de una persona. Los �nicos que dicen la verdad son los m�dicos, y s�lo a veces: hoy la dignidad est� ligada en gran medida al control de las propias facultades de expresi�n. Por eso, en mi opini�n, el debate sobre la eutanasia parte de una mentira.Existe el miedo a que algunas personas enfermas o ancianas ya no sean capaces de expresar lo que sienten y sufran enormemente.El argumento del sufrimiento f�sico es otra mentira, en mi opini�n, porque hoy puede controlarse. En eso hemos avanzado mucho. Durante mucho tiempo, los m�dicos no se ocupaban demasiado del sufrimiento f�sico: cuando comprend�an que no pod�an salvar al paciente tend�an a abandonarlo. Ya no es as�."El uso de la palabra dignidad siempre me ha exasperado. Se invoca continuamente y casi siempre de forma impropia"�Y el sufrimiento psicol�gico?Dicho de una manera un poco brutal, no me lo tomo demasiado en serio en comparaci�n con el verdadero sufrimiento f�sico. Hoy los cuidados paliativos con derivados de la morfina funcionan, y todav�a pueden mejorar. En cualquier caso, tambi�n en el tema de la eutanasia los pol�ticos est�n desconectados de los ciudadanos. [Houellebecq muestra un documento: es la �ltima encuesta sobre la eutanasia realizada por la Fundaci�n para la Innovaci�n Pol�tica Fondapol, un think tank liberal franc�s y europe�sta dirigido por el prestigioso investigador Dominique Reyni�]. Una ligera mayor�a de la poblaci�n, el 52%, se opone a la eutanasia, que suele presentarse como un progreso social inevitable y deseable. Pero lo m�s sorprendente es que entre los opositores a la eutanasia hay m�s votantes de extrema izquierda que de extrema derecha; cuanto m�s j�venes son los ciudadanos, m�s contrarios son a la eutanasia; y los habitantes de las ciudades, en particular los parisinos, est�n a�n m�s en contra que quienes viven en el medio rural. En definitiva, los l�deres pol�ticos dicen lo contrario de lo que piensan sus electores. Pero todo el planteamiento est� falseado. [Houellebecq muestra otro pasaje del estudio]. Todo depende de c�mo se formule la cuesti�n: la Asociaci�n por el Derecho a Morir con Dignidad habla de �enfermedades insoportables e incurables� cuando la medicina hoy permite gestionar el sufrimiento y soportar las enfermedades.Entonces, �por qu� cree que tantas personas luchan por el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido?Creo que todav�a persiste el argumento de la libertad.�La libertad de morir?S�. La libertad de morir me parece el �nico argumento verdadero. Hablar de dignidad me parece falso y pretender que se trata de compasi�n es otra falsedad, en mi opini�n. La compasi�n consiste en aliviar el sufrimiento, no en matar. La libertad, en cambio, s� es un argumento real, que comprendo pero que no me parece suficiente. La eutanasia se considera una nueva batalla civil progresista e inevitable, pero yo pienso que no es en absoluto progresista. La eutanasia y el suicidio asistido me parecen soluciones del pasado, dado que hoy somos capaces de combatir el dolor.�Este debate se ver� influido tambi�n por las investigaciones sobre la conciencia, sobre la frontera entre las fases terminales de la vida y la muerte, que parece menos n�tida de lo que supon�amos?Es posible. A�n ignoramos mucho de lo que ocurre en el cerebro de las personas que no pueden expresarse. Yo mismo experimento ya cosas que no consigo comunicar oralmente. Ni siquiera por escrito, en realidad. Siempre ha sido as�: lo que sucede dentro de m� es mucho m�s vasto de lo que puedo comunicar."El descenso demogr�fico es una se�al de la voluntad de desaparecer. Para una sociedad es el instrumento de huida m�s claro. Existe en nosotros un deseo de muerte, de autodestrucci�n"�Las hip�tesis de la eutanasia y el suicidio asistido contribuyen a la sensaci�n de que la humanidad est� amenazada, pr�xima a su fin, en su opini�n?S�, porque hay muchos indicios. El primero, el m�s evidente, es la demograf�a. El descenso demogr�fico es una se�al de la voluntad de desaparecer. Para una sociedad es el instrumento de huida m�s claro.�Relaciona esta especie de suicidio demogr�fico con la eutanasia?Existe un deseo de muerte. No totalmente consciente, y no s�lo en Occidente. Pensemos en China, Jap�n o Corea del Sur, los pa�ses asi�ticos m�s avanzados. Es muy dif�cil de explicar, pero todo hace pensar que existe un principio de autodestrucci�n en la modernidad. Como lector de ciencia ficci�n, puedo decir que el mundo actual empieza a parecerse a ciertas predicciones, no todas catastr�ficas. Si queremos ser optimistas, quienes vengan despu�s de nosotros podr�an sustituirnos de una manera ventajosa.Una de las canciones del disco se titula 'Le dialogue des machines', el di�logo de las m�quinas. �Durante mucho tiempo existieron seres que se parec�an a nosotros, que se reun�an en c�rculo para escapar de los lobos... Pronto se establecer� el di�logo de las m�quinas�.Creo que la llegada de la inteligencia artificial es imparable porque funciona cada vez mejor. Y las ventajas econ�micas, en un sistema capitalista como el nuestro, son evidentes. Las m�quinas son trabajadores d�ciles y eficaces que no hacen huelga ni abren conflictos sindicales. Al menos, por ahora.�Utiliza ChatGPT, Claude u otros asistentes?No demasiado. Los utilizo un poco por diversi�n, les pido que escriban cosas y observo el resultado con curiosidad... Creo que el avance de las m�quinas es imparable.El t�tulo del �lbum es 'Acordaos del hombre', con sus versos sobre las m�sicas de Fr�d�ric Lo, m�s dulces que angustiosos. Pese a los horrores, �el hombre merecer� ser recordado?S�. Lo m�o es un homenaje a la humanidad hacia la que, en el fondo, siento afecto. Al fin y al cabo, ha hecho grandes cosas... Quiz� ese afecto sea hoy mayor porque sabemos que la humanidad desaparecer� pronto.�Qu� le faltar� al mundo cuando los hombres ya no est�n?El amor, los sentimientos, a menos que los robots sean capaces de desarrollarlos tambi�n, algo que, por ahora, no podemos saber.�Existe un fondo bueno en la humanidad, superior a las atrocidades que ha cometido?No lo s�, no puedo pronunciarme sobre cu�l es el rasgo predominante. Dir�a, de una manera m�s banal, que siento afecto por esta humanidad que est� desapareciendo porque formo parte de ella.La idea de una humanidad ya en el ocaso, destinada a desaparecer tal y como la hemos conocido, reaparece constantemente en su obra. En 'La posibilidad de una isla', que escribi� en 2005, Daniel era sustituido por distintos 'danieles' clonados, los neohumanos. Era la �poca de la secta de los raelianos, que anunciaba haber clonado al primer ser humano. Aquello parec�a el desenlace.Debo decir que es sorprendente: la inform�tica y las tecnolog�as digitales han sido m�s r�pidas que la gen�tica. En aquella �poca yo cre�a lo contrario."Las tecnolog�as digitales han sido m�s r�pidas que la gen�tica. En un momento dado puede que no haya otra soluci�n que sustituir al hombre por robots"Luego est� toda la corriente transhumanista de Silicon Valley, que prev� una hibridaci�n hombre-m�quina como �nica posibilidad de que quede algo de la humanidad.Eso no me da tanto miedo, una conexi�n entre neuronas y microchips para a�adir capacidades al cerebro humano. Pero tambi�n es posible que se imponga una visi�n religiosa fundamentalista y que todo eso sea rechazado. No es el desenlace m�s probable, pero no podemos excluirlo. En cualquier caso, pienso que el descenso demogr�fico en los pa�ses m�s desarrollados tendr� consecuencias fatales. En un momento dado puede que no haya otra soluci�n que sustituir al hombre por robots.En los primeros versos del poemario se dirige especialmente a los "occidentales". �Por qu�?S�lo porque yo mismo soy occidental, pero la crisis de la humanidad afecta a todo el mundo. Si fuera coreano ser�a a�n m�s pesimista.En su obra hay mucho dolor, describe a menudo la soledad, la enfermedad. Pero todo resulta conmovedor porque la esperanza nunca desaparece: incluso las relaciones m�s desgastadas pueden resucitar, como ocurre con Paul y Prudence en 'Aniquilaci�n'.Esa novela nace precisamente para a�adir a mis temas habituales uno nuevo: la hip�tesis de un amor que empieza mal, que pr�cticamente termina enseguida, con habitaciones y vidas separadas, y que inesperadamente vuelve a surgir cuando �l enferma de c�ncer. Normalmente se cuenta lo contrario: la pasi�n inicial que despu�s se apaga. En este caso intent� explorar el recorrido opuesto. Una pareja que acaba reencontr�ndose.En sus nuevos poemas la guerra es una amenaza muy presente. En los versos de 'Autoroute', por ejemplo: �Desesperado en la autopista/ perd�a la cuenta de los muertos./ Se anunciaba una derrota/ a lo largo de la frontera del Norte�. Los autom�viles y las autopistas aparecen con frecuencia en sus libros.Es verdad [sonr�e]: la autopista y el hipermercado forman parte de mis paisajes habituales. Son aut�nticas creaciones contempor�neas."El gusto por el martirio de ciertos islamistas es inquietante en plena amenaza nuclear. Siempre pensamos que la URSS no se suicidar�a en la Guerra Fr�a, pero ahora ya no existe esa certeza"�C�mo reaccion� cuando, tras la publicaci�n del poemario y del disco, estall� una nueva guerra en Oriente Pr�ximo, quiz� a�n m�s grave que las anteriores?Reconozco que me sorprendi� porque cre�a que Donald Trump era realmente aislacionista. Sali� elegido con la promesa de ocuparse de los ciudadanos estadounidenses y de dejar de lado las intervenciones militares en el resto del mundo y, sin embargo, ha hecho todo lo contrario. Me da la impresi�n de que, al final, el imperialismo es una tendencia de fondo en Estados Unidos. No s� si ha existido alg�n momento en la historia en que no estuvieran en guerra con alguien, contando tambi�n con las intervenciones encubiertas como las de Chile o Nicaragua.Titula otra de sus nuevas canciones 'El d�a despu�s de la explosi�n'. En los a�os 80, el miedo a la bomba at�mica estaba omnipresente con pel�culas como 'El d�a despu�s' o 'Juegos de guerra', posteriores a la obra maestra de Stanley Kubrick '�Tel�fono rojo? Volamos hacia Mosc�'. Despu�s de la ca�da del Muro de Berl�n, la cat�strofe nuclear se convirti� en la �ltima de las preocupaciones ciudadanas. �Est� regresando ahora ese miedo?Es curioso: en aquella �poca yo no ten�a miedo de la bomba. Estaba convencido de que el equilibrio del terror funcionaba: Estados Unidos y la URSS no pod�an atacarse sin provocar una destrucci�n mutua; y adem�s, como cantaba Sting en Russians, tambi�n los rusos aman a sus hijos.�Y ahora?Lo que realmente me asusta hoy son las armas nucleares t�cticas, es decir, la posibilidad de que en uno de estos escenarios de guerra alguno de los protagonistas decida utilizar una bomba at�mica m�s peque�a, quiz� no tan devastadora como la de Hiroshima, pero s� una explosi�n nuclear capaz de romper el tab� y de desencadenar una reacci�n en cadena. Existe toda una gama de bombas nucleares al alcance de muchos pa�ses.�El apocalipsis nuclear ha vuelto a ser una amenaza para una humanidad con tendencias suicidas?S�, y en ese sentido el gusto de ciertos islamistas por el martirio resulta inquietante si pensamos, adem�s, que Pakist�n tambi�n tiene la bomba. Eso no parece preocuparnos demasiado. Siempre pensamos, en tiempos de la URSS, que los rusos no se suicidar�an. En cuanto a los islamistas, de eso ya no estoy tan seguro. Pero sobre el miedo a la guerra hubo un episodio que realmente me aterroriz�: cuando el presidente Emmanuel Macron habl� de enviar tropas terrestres a Ucrania. Ah� pens� que est�bamos realmente a un paso de la cat�strofe.Pero Macron aclar� que se trataba s�lo de garantizar un eventual alto el fuego en Ucrania, una vez terminados los combates. Nunca habl� de enviar soldados a combatir contra los rusos.S�, pero eso no fue lo que entendieron los ciudadanos. Nos preguntamos si se hab�a vuelto loco pensando en enviar a nuestros soldados a Ucrania.Despu�s de leer y escuchar sus versos sobre el fin del mundo, uno sale extra�amente aferrado a la vida.En el mejor de los casos, la catarsis puede funcionar. Quiz� Arist�teles ten�a raz�n y encontremos la felicidad al final de todo.