El devastador despliegue de Jannik Sinner congela el calor de Londres. Es la fría ley del número uno, de nuevo finalista y redimido: cayó en Australia, se agiganta esta vez. Implacable. Imparable: triple 6-4, en 2h 20m. Pudo con él Novak Djokovic en enero, quizá un accidente, la grandiosidad perenne del serbio, pero no así en este capítulo rectilíneo, esclarecedor y sin emoción alguna que se resuelve como pretendía el italiano. Cloroformo puro. Ni giro ni enredo alguno. A su manera, bajo su dictado. El público inglés se queda con las ganas. Prometía el cartel, el momento, el y si…. ¿Suspense? Para qué. El pelirrojo, absoluto controlador, se abre paso de nuevo hacia la final, la primera de un major esta temporada, y frustra el enésimo intento del balcánico.Se queda otra vez Djokovic cerca, pero muy lejos. “Me ha dado una buena paliza”, admitirá en la sala de conferencias, después de que ambos se hayan saludado en la red con camaradería y de que él viniera a decirle al adversario con el gesto que así no hay manera, que de esa forma tendrá poco que hacer. Su réplica se queda muy corta, a pesar de la estrechez del marcador. El juego multiplica la distancia entre uno y otro. Lo evidente: Sinner, en toda su dimensión. “Tenía que subir el nivel y lo he hecho”, expone el de San Cándido, citado el domingo (15.00, Movistar+) con Alexander Zverev y elegante: “Novak tuvo un partido muy duro contra Felix el otro día…”. No parece que los hechos respondan al cansancio, sino a la lógica aplastante. Un sensacional pasante de revés lo precipita todo. Es pronto, aún el primer set y, en teoría, queda todo un mundo por delante. Sin embargo, se huele, se sospecha, se intuye. Es un cascarón a punto de romperse y la fuga difícilmente se detendrá. Londres rebobina y vuelve a la escena de hace un año, cuando Sinner descubrió las costuras de un gigante al que no perdona el tiempo, por mucho Djokovic que se llame. En eso no hay distinción para nadie. Avanza el reloj, se agotan los cartuchos y Nole no desiste, pero la cuesta sigue inclinándose y el mero hecho de seguir compitiendo a estas alturas (y a ese nivel) ya es una heroicidad. Cae ese break, llegará luego otro y al final, un tercero. Ordenadamente, se acabó la historia.Rema La Catedral con Djokovic, consciente la grada de que la tarde tendrá más o menos miga en función de lo que logre resistir el serbio. Enfrente, la versión tecnologizada de su otro yo le aprieta y busca los ángulos de cada tiro, dando por finalizada la hibernación. Hasta este punto del torneo, y ya es decir, básicamente un Sinner al que le ha bastado con una versión correcta para desbloquear cada casilla; pero ahora, punto dulce ya, bate las alas. Son dos velocidades distintas. Era cuestión de tiempo, de rondas. De confiar en la racionalidad del proceso. Los verdaderamente buenos saben seleccionar. Y ya lo advertía el italiano, confiado en que en un momento u otro regresarían otra vez esas musas: “Estoy preparado”. Así lo refleja en este duelo de constructores maravillosos, en el que cada pelotazo del serbio (39 años) contiene rebeldía, esos aires románticos que contra viento y marea (la edad) pregona: “todavía puedo”, dice. Es Nole, no son palabras vacías. Si él cree, ¿quiénes son los demás para llevarle la contraria? Derribó al italiano en enero, en las semifinales de Melbourne, cuando pocos confiaban. Esta vez el desarrollo es similar, pero la impresión muy diferente. Él a remolque y sufriéndolo, peleando todo el rato contra los elementos y esa forma de ejercer que arrastra y consume. Otra vez: un titán 15 años más joven, creciente, hostigador. Que no perdona. El fuego del lobo va apagándose.Sinner acelera y acelera, así que difícil para él, más que complicado. Ritmo y más ritmo. Un desagradable paseo por el infierno. Saque-saque-saque. El italiano, experto anestesista, aumenta las revoluciones y golpea constantemente profundo, de lado a lado, para ir erosionando esas piernas veteranas, e ir conduciendo el partido exactamente hacia donde quiere: nada de emociones. Así es él. Poco a poco, hacia una desnivelada planicie. Djokovic lo intenta y lo intenta; se estira, teje y busca la rendija. Grita por el esfuerzo, doblándose para alcanzar la pelota: “¡Aaarrghhh!”. Pero nada. Agua. Su veterano cuerpo aguanta el tipo, pero la goma va rompiéndose y la fe de los presentes, también. Da igual lo que haga, que la bola volverá disparada por dos, con el doble de potencia, todavía más escorada que la suya. Hasta el ánimo del más grande se resiente. Una mente maravillosa, pero la de un mortal al fin y al cabo. Se refresca con el hielo, le da vueltas. Araña por fin la opción de quiebre en el tercero. Pero, aunque le cueste aceptarlo, lo percibe. Lo ve: de esta no salgo. Va procesándolo. Son los misterios ocultos de un deporte en el que todo puede cambiar de la noche a la mañana. Eso sí, sin atajos. Lo fía todo Sinner a la fuerza del trabajo y a esa convicción de los elegidos, sabedores de que en un momento u otro escampará. Y atrás quedaron esos nubarrones franceses. Allá quedó el mal rato de París. Cuando debía, el número uno se levanta.Jannik SinnervsNovak DjokovicSets: Porcentaje 1er serviciodentro/totales17/2470%dentro/totales22/2975%Puntos ganados con primer serviciodentro/totales15/1788%dentro/totales18/2281%Puntos ganados con segundo serviciodentro/totales5/771%dentro/totales1/714%Puntos ganados al restodentro/totales10/2934%dentro/totales4/2416%Puntos de break convertidosdentro/totales1/333%dentro/totales0/00%Puntos ganados en la reddentro/totales1/050%dentro/totales8/088%Aces44Dobles faltas02Golpes ganadores147Errores no forzados45Porcentaje 1er serviciodentro/totales16/2661%dentro/totales22/3366%Puntos ganados con primer serviciodentro/totales14/1687%dentro/totales16/2272%Puntos ganados con segundo serviciodentro/totales6/1060%dentro/totales4/1136%Puntos ganados al restodentro/totales13/3339%dentro/totales6/2623%Puntos de break convertidosdentro/totales1/425%dentro/totales0/00%Puntos ganados en la reddentro/totales2/0100%dentro/totales2/050%Aces62Dobles faltas01Golpes ganadores138Errores no forzados911Porcentaje 1er serviciodentro/totales3/560%dentro/totales13/2259%Puntos ganados con primer serviciodentro/totales3/3100%dentro/totales9/1369%Puntos ganados con segundo serviciodentro/totales1/250%dentro/totales2/922%Puntos ganados al restodentro/totales11/2250%dentro/totales1/520%Puntos de break convertidosdentro/totales1/425%dentro/totales0/00%Puntos ganados en la reddentro/totales4/0100%dentro/totales0/00%Aces00Dobles faltas00Golpes ganadores23Errores no forzados16Porcentaje 1er serviciodentro/totales36/5565%dentro/totales57/8467%Puntos ganados con primer serviciodentro/totales32/3688%dentro/totales43/5775%Puntos ganados con segundo serviciodentro/totales12/1963%dentro/totales7/2725%Puntos ganados al restodentro/totales34/8440%dentro/totales11/5520%Puntos de break convertidosdentro/totales3/1127%dentro/totales0/00%Puntos ganados en la reddentro/totales7/087%dentro/totales10/062%Aces106Dobles faltas03Golpes ganadores2918Errores no forzados1422
Sinner, en toda su dimensión: castigo a Djokovic y otra vez, finalista en Wimbledon
El número uno recupera su versión hegemónica (triple 6-4, en 2h 20m) y desanima a Nole: “Me ha dado una paliza”. Se enfrentará el domingo a Zverev, superior a Fery











