Djokovic es eterno: vence a Auger-Aliassime despu�s de cinco horas de lucha y se medir� a Sinner en semifinales de WimbledonEl serbio, de 39 a�os, supera al canadiense en un pulso de cinco sets que se decidi� en el super tie-break y llega tocado f�sicamente, aunque con dos d�as de descanso, a su cita con SinnerDjokovic, durante su partido de cuartos de final.EFEActualizado Martes,
julio
23:55Novak Djokovic no gan� este martes en cuartos de final de Wimbledon, resisti�. Ante un F�lix Auger-Aliassime que firm� el partido de su carrera, el serbio, con 39 a�os ya pesando en cada desplazamiento lateral, volvi� a demostrar que su prodigioso instinto de supervivencia. El marcador, un jerogl�fico de cinco horas y 15 minutos, lo dice todo: 7-6(10), 3-6, 6-3, 6-7(4) y 7-6(4). Todo resuelto en el super tie-break del quinto periodoAuger-Aliassime sac� con una contundencia demoledora, sin fisuras, dictando el ritmo con un servicio que en varios tramos pareci� inalcanzable. El canadiense tuvo el partido, lo toc�, lo acarici�. Pero Djokovic, ese animal viejo que ha aprendido a no morir en la pista, esper�. Esper� su error, esper� la grieta, esper� el momento en que la tensi�n pesara m�s que el talento. Y entonces apret�, como siempre, al rev�s de su rival, ese �nico resquicio por donde F�lix a�n pod�a quebrarse.El serbio no gan� por superioridad. Gan� por resistencia, por esa capacidad casi sobrenatural de sacar la magia justo cuando el partido se le escapaba de las manos. En el quinto parcial, con el reloj corriendo y Wimbledon a punto de cerrar sus puertas -se acab� xx minutos antes de las 23.00 horas-, Djokovic volvi� a ser ese jugador que no sabe rendirse, el que convierte cada super tie-break en un examen de nervios que casi siempre aprueba.Pero la victoria tiene precio. Cinco sets, cinco horas horas, un desgaste f�sico que a su edad no se recupera con un masaje. Djokovic llega a semifinales ante Jannik Sinner con el cuerpo tocado y el dep�sito bajo m�nimos. Tiene dos d�as de descanso, no son pocos, pero tampoco parecen suficientes para borrar el cansancio acumulado ante un Auger-Aliassime que, pese a la derrota, se march� del pista central con la cabeza muy alta.










