Noticia Exclusivo suscriptores En su libro 'Calle Londres 38', el escritor cuenta sobre el juicio al dictador. Y en esta entrevista revela lo difícil que fue investigar esa época.Phillipe Sands Foto: CortesíaPERIODISTA10.07.2026 13:25 Actualizado: 11.07.2026 17:12

Entre semana se pone una peluca canosa con rulos, como barrister (abogado litigante). Los fines de semana, su uniforme es una camiseta roja con mangas blancas, cuando juega el Arsenal, su equipo favorito. En las fotos frunce el ceño, pero en persona es cálido y amable. Philippe Sands tiene tantos matices que definirlo por uno solo es complicado. Participó en el equipo que buscaba la pena máxima para Augusto Pinochet, también es escritor de ‘Ruta de escape’, ‘Calle Londres 38’ y ‘Calle este-oeste', que le otorgó el Premio Baillie Gifford (2016), el Premio del Libro Británico al Mejor Libro de No Ficción y el Premio Literario Jewish Quarterly-Wingate. Además, ha sido nombrado consejero de la Reina y miembro de la Real Sociedad de Literatura en 2020.“¿Te molesta si hablamos mientras juega el Arsenal? Mira que van 4-0", preguntó el británico mientras miraba de reojo la pantalla de su computador. Así empezó un recorrido por uno de los juicios más importantes de Latinoamérica. “Soy profesor universitario. También soy barrister (abogado especializado en la representación y defensa en tribunales y figura típica de los sistemas legales anglosajones), uno de esos abogados ingleses que usan peluca. Y llevo casos. Cuando Pinochet fue arrestado durante dos semanas en París, unos abogados se acercaron para que yo lo representara. En la profesión de barrister en Inglaterra tenemos un principio: debemos aceptar los casos igual que un taxista acepta pasajeros. Así que probablemente habría sido el abogado de Pinochet”.Lo que lo detuvo fue un: “Si aceptas este caso, me divorcio”, de su esposa. Tres días después de rechazar la propuesta, lo contactaron desde Human Rights Watch, opositores al dictador chileno, para participar en un pleito legal que se extendió por dos años y apoyó a las víctimas.Pinochet fue arrestado en octubre de 1998 en Londres, bajo las órdenes de la justicia española. Estaba recuperándose de una cirugía de espalda, cuando fue acusado de crímenes de lesa humanidad, incluyendo tortura, genocidio, terrorismo y demás violaciones a los derechos humanos que ocurrieron en su régimen militar. Su detención marcó un hito histórico al convertirse en el primer caso donde se aplicó el principio de jurisdicción universal, estableciendo que los crímenes internacionales pueden ser juzgados fuera del país donde se cometieron.Desde 2025, la figura de Pinochet regresó a la vida de Sands en forma de libro, específicamente en ‘Calle Londres 38. Dos casos de impunidad: Pinochet en Inglaterra y un nazi en la Patagonia’, lanzado en 2025 y en el que investiga la relación histórica entre el dictador chileno Augusto Pinochet y el oficial de las SS Walther Rauff, quien fue el responsable de la muerte de medio millón de personas en Auschwitz por asfixia con monóxido de carbono.Phillipe Sands Foto:Hay FestivalRauff fue uno de los nazis más buscados por los Aliados debido a crímenes de guerra, cuando la Segunda Guerra Mundial terminó. Escapó de Alemania, se refugió en un monasterio, huyó a Siria y luego a Ecuador, donde conoció a un joven Augusto Pinochet. Fue detenido en Chile en 1962, pero liberado luego de que la Corte Suprema negara su extradición. Pero la dupla fue realmente conocida luego del golpe de Estado de 1973, cuando el alemán asesoró a la DINA, policía secreta de Pinochet.En Calle Londres 38, Sands pone toda su obsesión en los nazis, Chile y la justicia, junto con una investigación exhaustiva que le tomó años realizar: “Como sabes, no existen archivos. La DINA destruyó todos los documentos. Así que tuve que hablar con personas involucradas. Durante casi diez años viajé a Chile seguidísimo. Primero encontré a una víctima, León Gómez, quien me contó que había sido torturado y violado. Después busqué a algunos agentes de Manuel Contreras, Samuel Fuenzalida, Jorge Lino Vergara y más. Hablé con ellos y me contaron sus historias. Y a partir de ahí pude identificar hechos terribles”, cuenta Sands.Y continúa, mientras vuelve a analizar la próxima jugada del Arsenal: “Descubrí que Walther Rauff, que había participado entre 1941 y 1942 en la destrucción de vidas humanas con camiones de gas, en 1974 estaba involucrado nuevamente en la destrucción de vidas humanas, esta vez utilizando camiones refrigerados. Las congelaba”.Cuando empezó a escribir Calle Londres 38, el británico fue directo a esas preguntas que genuinamente le causaban curiosidad: ¿Rauff conocía a Pinochet? ¿Trabajó para Pinochet? Había leído muchos artículos periodísticos de 1974, 1975 y 1976 y, desde ese conocimiento, empezó a dibujar un camino que unía a Rauff y a Pinochet en varios puntos.“Pero eran solo rumores. No había hechos. Y durante ocho años no encontré ninguna prueba. Así que el libro estaba tomando otra dirección en la que el lector podía intuir que todo era falso. Pero entonces conocí a esas personas, víctimas de Pinochet y miembros de la DINA, que me proporcionaron los hechos. Si no hubiera aparecido evidencia, mi conclusión habría sido simple: son rumores y debemos descartarlos. Y solo al final del proceso... llegué a conocer muy bien al abogado de Pinochet, Miguel Schweitzer”, cuenta quien también se ha involucrado en procesos legales relacionados con Santurbán.Aunque Sands vio las heridas del pueblo chileno de primera mano, como buen abogado se ha encargado de mostrar todas las aristas del asunto en Calle Londres 38, para que sea el lector quien saque sus propias conclusiones: “Conozco personas que han hecho cosas buenas y personas que han hecho cosas malas, y no juzgo a ninguna de ellas. Simplemente cuento la historia, cuento los hechos, y el lector forma su propia opinión. Creo que eso viene tanto de mi trabajo académico como de mi trabajo como abogado. Porque nuestra tarea consiste, esencialmente, en contar historias. Y en nuestro papel como abogados somos, en efecto, narradores”, cuenta.Más allá del caso chileno, Sands se ha mostrado interesado, en general, en Latinoamérica y las injusticias que habitan en esta incomprendida región del mundo. Y esa mágica confusión es lo que lo ha llevado a visitar más de una decena de veces Colombia.“He sido juez en casos relacionados con Santurbán, aquí en Colombia. Había una empresa canadiense que quería desarrollar un proyecto de minería de oro en el páramo de Santurbán. El Gobierno colombiano dijo que no, y la empresa llevó el caso ante el CIADI, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones. Colombia me nombró como uno de los tres árbitros. Y al final decidimos rechazar el proyecto. De hecho, por ese caso visité los páramos de Bogotá con Brigitte Baptiste. Los casos se llaman Eco Oro contra Colombia y Red Eagle contra Colombia. Seguramente han aparecido en su periódico”, cuenta Sands.Desde entonces, se enamoró del país y lo ha visitado en más de una decena de oportunidades: “Colombia es divertida. He venido muchas veces porque, cuando enseño en la universidad, tengo estudiantes colombianos. Durante 35 años he tenido estudiantes colombianos maravillosos. Algunos terminan trabajando en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el Ministerio de Ambiente. Vengo a dar una conferencia o una charla en alguna universidad. Además, políticamente es interesante y jurídicamente también. Tienen abogados muy interesantes, tienen el proceso de paz y todas sus complejidades, que me resultan fascinantes. Y, por supuesto, la literatura es maravillosa. Parece que todas las personas y todo lo que ocurre aquí forma parte de ese universo que García Márquez nos regaló”, finaliza.María Jimena Delgado DíazPeriodista Cultural@Mariajimena_delgadod Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.