Actualizado Viernes,

julio

20:11Ser� el a�o 2046 cuando un adolescente le pregunte a su asistente de Inteligencia Artificial qu� hizo Jannik Sinner en 2026 y la IA tartamudee. Algo no le cuadrar� a la m�quina. Ni con toda la informaci�n del mundo podr� explicar que un tenista tan perfecto como Sinner, en un momento tan �lgido de su carrera, tardara hasta julio en jugar su primera final de Grand Slam de la temporada. En Australia, semifinales, sufri� una derrota que solo se entiende como parte de un ejercicio de introspecci�n; en Roland Garros, segunda ronda, aquel apag�n tan repentino que a�n es inexplicable. El a�o del italiano estaba siendo indescifrable: lejos ya de la sombra de su sanci�n por dopaje y con CarlosAlcaraz fuera de las pistas, su dominio era exagerado y, sin embargo, encadenaba decepciones en los momentos menos indicados. Hasta ahora.Este domingo (17.00 horas, Movistar) Sinner disputar� la final de Wimbledon en busca de su primer 'grande' del curso -y el quinto de su carrera- ante Alexander Zverev, el rival al que menos miedo tiene en el circuito. Nueve veces se han visto las caras �ltimamente y nueve veces ha ganado Sinner, casi siempre con marcadores exagerados. Ni el m�s temerario de los apostadores se atrever� a poner un euro sobre Zverev. Ahora s�, Sinner ante el trono que le pertenece.Muchas otras veces el actual n�mero uno del mundo estuvo inspirado, pero pocas tan impecable como en las semifinales ante Novak Djokovic. 6-4, 6-4 y 6-4 en solo dos horas y 20 minutos de juego ante el tenista m�s laureado de la historia; el resultado lo resume todo. Si de Djokovic se sol�a decir tiempo atr�s que era una versi�n mejorada de Andr� Agassi, Sinner es considerado por muchos una actualizaci�n del propio Djokovic, y esa evoluci�n entre ambos qued� en evidencia en la pista central del All England Club. Dos hombres el�sticos, de resto prodigioso y rev�s extraordinario, dos competidores �nicos, pero Sinner siempre a otra velocidad: al saque, m�s potencia; en los intercambios, siempre por delante; en los movimientos, volaba. Brian IngangaAP Photo/Brian IngangaSi durante el torneo hubo dudas sobre el estado del n�mero uno, m�s err�tico que de costumbre, en el momento decisivo liber� sus golpes para hostigar la derecha de su rival y desesperarle. Djokovic ven�a de la paliza ante F�lix Auger-Aliassime en cuartos de final y se le not� cierto cansancio, pero cuesta imaginar que el serbio m�s descansado hubiera hecho m�s. La victoria de Zverev"La �ltima vez que nos hab�amos enfrentado, en Australia, Novak me hab�a ganado. Hice unas cuantas rectificaciones respecto a ese partido, intent� estar lo m�s agresivo posible y estoy muy contento por mi actuaci�n. Sab�a que ten�a que elevar mi nivel y lo he hecho", analiz� Sinner al finalizar con unos n�meros inmejorables. 16 aces y ninguna doble falta pese a arriesgar con sus segundos. 40 winners por s�lo 15 errores no forzados. Tan s�lo una oportunidad de break concedida a Djokovic, en el tercer set, cuando todo ya estaba decidido. Queda por ver c�mo reacciona el serbio, a sus 39 a�os, nuevamente alejado de la gloria por la nueva generaci�n, pero antes llegar� la desequilibrada final entre Sinner y Zverev.Despu�s de semejante ejercicio de maestr�a, el italiano ser� campe�n si no le sobreviene alg�n mal. El alem�n llega liberado mentalmente despu�s de levantar el t�tulo en Roland Garros, pero su mochila de derrotas es muy pesada. En todo caso, ya hizo su parte en un torneo, Wimbledon, en el que nunca hab�a llegado ni a cuartos de final. En semifinales ante el brit�nico Arthur Fery, un jugador llegado del torneo previo, la sensaci�n de la competici�n, impuso la l�gica de su saque y su mayor potencia para acabar venciendo por 7-6(0), 6-2 y 6-4 en dos horas y 14 minutos. EFEEl cuento de hadas dur� lo que Zverev quiso permitirle durar. Fery se mostr� como lo que es, un tenista aguerrido, capaz de obligar a cualquiera a jugar un golpe m�s, siempre uno m�s, pero su rival sab�a lo que ten�a que hacer. El tie-break del primer set fue un baile en el que Zverev no cedi� ni un punto, marc� la sentencia de un partido que entusiasmo local en las gradas y termin� en silencio de catedral.Preguntado despu�s por su rival del domingo, Zverev brome�: "Espero que me toque jugar contra un junior, ser�a estupendo". No le tocar�. "Tengo que confiar en m� y creer que puedo ganar. Eso es lo que voy a hacer", asegur� el n�mero tres del mundo, que se medir� al Sinner de sus pesadillas, el tenista perfecto, un hombre en misi�n hist�rica para convertir este 2026 en lo que debe ser; su a�o.