Cada 10 de julio se recuerda el nacimiento de Nikola Tesla, uno de los inventores más importantes de la historia. Entre las frases que se le atribuyen hay una que conserva una fuerte vigencia:“La mayoría de las personas están tan absortas en la contemplación del mundo exterior que son totalmente ajenas a lo que está pasando dentro de sí mismas”.La reflexión llama la atención por estar asociada con un hombre que dedicó gran parte de su vida a estudiar fenómenos físicos e imaginar tecnologías que transformaron el mundo. También plantea la dificultad de detenerse a observar lo que sucede en el interior de cada persona.El inventor que transformó la electricidad modernaNikola Tesla nació el 10 de julio de 1856 en Smiljan, una localidad que actualmente forma parte de Croacia. Desde joven mostró una gran capacidad para imaginar mecanismos y visualizar sus inventos antes de construirlos.Tras emigrar a Estados Unidos, realizó aportes decisivos al desarrollo del sistema polifásico de corriente alterna y del motor de inducción, fundamentales para la generación y distribución de electricidad. Su trabajo quedó asociado con la llamada “guerra de las corrientes”, en la que la corriente alterna se impuso frente al sistema de corriente continua defendido por Thomas Edison.Tesla también investigó la transmisión inalámbrica, experimentó con rayos X y presentó en 1898 una embarcación controlada a distancia mediante señales de radio. Además, registró numerosas patentes y anticipó tecnologías que tardarían años en extenderse.Murió en 1943 en una habitación del Hotel New Yorker, en Nueva York, solo y con problemas económicos. Con el paso de los años, su figura alcanzó un reconocimiento público mucho mayor.Por qué esta frase sigue vigenteLa reflexión atribuida a Tesla parece especialmente actual en una época dominada por las pantallas, las redes sociales, las noticias y las notificaciones constantes.La atención suele quedar puesta en lo que ocurre afuera: lo que hacen los demás, lo que aparece en el teléfono o lo que exige la rutina. En ese contexto, puede resultar difícil detenerse a reconocer pensamientos, emociones o necesidades propias.Mirar hacia dentro no significa aislarse del mundo, sino prestar atención a cómo reaccionamos, qué nos preocupa y qué decisiones repetimos de manera automática.Por qué cuesta tanto conocerse a uno mismoEl autoconocimiento puede ser incómodo. Observarse implica reconocer fortalezas, pero también contradicciones, temores y hábitos que no siempre resulta fácil aceptar.Por eso, muchas veces es más sencillo mantenerse ocupado o distraído que dedicar tiempo a entender qué está pasando en el interior.Una forma de empezar es observar las propias reacciones. Preguntarse por qué una situación genera enojo, tristeza o ansiedad puede ayudar a identificar necesidades, límites o conflictos que suelen pasar inadvertidos.La frase atribuida a Tesla deja una pregunta que sigue vigente: ¿dedicamos tanto tiempo a comprendernos como el que usamos para observar todo lo que ocurre a nuestro alrededor?