Rosa Trigo

Consejera delegada de Ecoembes

10/07/2026 a las 10:27h.

Vivimos un tiempo de cambios profundos no solo económicos, sociales y ambientales, también tecnológicos. La irrupción de la inteligencia artificial está reconfigurando procesos, profesiones y expectativas. Y, en medio de esa aceleración, emerge una pregunta esencial: ¿queremos empresas más eficientes o empresas más humanas? En mi opinión, no es una disyuntiva. Precisamente ahora, cuando la tecnología multiplica capacidades, la dimensión humana se convierte en el verdadero factor diferencial.

Porque la IA puede ayudarnos a automatizar tareas, detectar patrones o anticipar riesgos. Pero hay algo que no puede sustituir: el criterio ético, la empatía, la confianza, la escucha y la responsabilidad compartida. Las organizaciones que entiendan esto, y actúen en consecuencia, no solo serán más competitivas. Serán más legítimas. Y eso, en un contexto de ciudadanía cada vez más consciente y exigente, lo cambia todo.