Vivimos un tiempo de cambios profundos no solo económicos, sociales y ambientales, también tecnológicos. La irrupción de la inteligencia artificial está reconfigurando procesos, profesiones y expectativas. Y, en medio de esa aceleración, emerge una pregunta esencial: ¿queremos empresas más eficientes o empresas más humanas? En mi opinión, no es una disyuntiva. Precisamente ahora, cuando la tecnología multiplica capacidades, la dimensión humana se convierte en el verdadero factor diferencial.