Mucha prisa hay este año por adelantar las vacaciones de verano. Usualmente, el mes de julio fue de gran actividad. Precisamente porque todo se detenía en agosto, en las semanas anteriores se trataba de dejar cerrados la mayor parte de los asuntos importantes. No recuerdo un año en el que, a la altura de los sanfermines, los medios den sus temporadas por concluidas y entren los suplentes, los políticos se quiten de la circulación y todo sea anticipar lo que sucederá a partir del 1 de septiembre. Puede que sea la ola de calor, que hace peligroso pisar la calle, o, más probablemente, el hastío acumulado en el curso político más hediondo -y a la vez, más inútil- de nuestra historia democrática. Con el Parlamento catatónico, el Gobierno y el partido del Gobierno permanentemente reunidos con penalistas y procesalistas y la oposición comiendo palomitas en espera de que se desplome el tinglado gubernativo, la política española vive enteramente pendiente de la crónica de tribunales. Se espera en unos días la sentencia del hermano. Cada día más cercana está la imputación del PSOE como tal, sin que el secretario general del partido que está a punto de adquirir la condición de organización presuntamente delincuente considere que ello deba afectarle. Zapatero y su abogado siguen buscando el modo de bloquear la investigación, abandonada toda esperanza de refutar los hechos y su carácter delictivo. TE PUEDE INTERESAR José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García, Begoña Gómez, Juan Manuel Serrano, David Sánchez, Mercedes González, Paco Salazar, Ana María Fuentes (gerente de Ferraz). Es difícil componer una relación de personas más íntimamente ligadas a Pedro Sánchez. Algunos ya condenados, todos los demás en espera. Y la lista crece por momentos. Un día sin un sanchista imputado es un día sin noticia, pase lo que pase en Irán o en Ucrania. Si estalla un artefacto nuclear, alguien en Moncloa pensará que eso les viene bien porque distrae la atención y permite "movilizar a los nuestros". Lo menos que puede decirse de este político es que su entorno apesta. Se comprende que no tenga tiempo ni para responder a las coces de Trump: necesita todas las horas del día para preparar su propia defensa. Cuando Sánchez ha dado la orden de que a partir de ahora no se entrega una sola cabeza pase lo que pase, piensa mayormente en la suya. TE PUEDE INTERESAR ¿Es capaz de presentarse a las elecciones aunque lo imputen? Por supuesto, lo es. Antes, intentará promover una revuelta institucional en el Congreso para que este rechace el eventual suplicatorio. Pero eso queda para el lejano otoño, como elegir la modalidad en la que prefiere que le tumben el presupuesto antes de convocar unas elecciones generales 100% frentistas. Mientras, se generaliza el uso de la presunción de inocencia como burladero de corruptos. Todos caemos en esa trampa. La presunción de inocencia es una garantía procesal que vincula únicamente a los tribunales de justicia: significa que, en un proceso penal, la carga de la prueba recae sobre la parte acusadora y no sobre el acusado. Pero de ninguna manera compromete la libertad de expresión de la sociedad, siempre que no se incurra en el delito de calumnia. Usted y yo y todos los ciudadanos somos soberanamente libres para expresar nuestra opinión sobre la inocencia o culpabilidad de una persona. Sólo quienes participan en el proceso están obligados a abstenerse de prejuiciar esa cuestión. El sanchismo es el intento de asalto al Estado desde un partido, con el Gobierno como base de operaciones y bajo el mando de una sola persona. Esa es la primera cloaca. En mi opinión, la peor de todas, porque de ella nacen todas las demás. TE PUEDE INTERESAR Opinión Impresiona repasar los espacios de la vida pública a los que ha llegado la marea de basura. De memoria -y seguro que olvido algunos-, me salen los siguientes: La Fiscalía General del Estado, con su jefe condenado y la sucesora buscando el modo de liquidar a la Fiscalía Anticorrupción, La directora de la Guardia Civil, burócrata de partido como único mérito profesional, convertida en directora contra la Guardia Civil e imputada por boicotear las investigaciones molestas. La estructura entera de la Presidencia del Gobierno, embarcada en una cruzada por encubrir el delito y obstruir a la justicia. El Gabinete del presidente dirigiendo en la oscuridad la guerra sucia contra jueces, policías y periodistas desafectos. La Abogacía del Estado, actuando como bufete del Gobierno y abogada de oficio de presuntos delincuentes. Los ministerios de Transportes, Interior, Justicia, Hacienda y Administración Territorial, implicados en distintas tramas de la corrupción. El de Exteriores, gran inquisidor y demoledor del servicio diplomático. Los ministros de nombre Óscar, camorristas del oficialismo mientras compiten por la sucesión. La presidencia del Congreso de los Diputados, en funciones de sucursal parlamentaria de la Moncloa. La SEPI, que maneja la participación del Estado en las mayores empresas públicas y privadas de España, embarcada en toda clase de operaciones de barrios bajos. Durante este período ha habido tres directores de la SEPI y los tres imputados por corrupción. El CIS, antaño prestigioso centro de investigación sociológica, transformado en un chiste nacional por un fanático. TE PUEDE INTERESAR Opinión La televisión pública, con la programación completa ocupada por apologistas del régimen. Listas blancas y listas negras de periodistas circulando por redacciones y despachos oficiales. La publicidad institucional manipulada como medio de recompensa y castigo de la prensa afecta y desafecta. La sede del partido del Gobierno, poblada por personajes del inframundo y centro de operaciones de Leires, picapleitos tipo Better Call Saul, políticos sobrecogedores y especies semejantes. Dos jefes del Estado Mayor sanchista empitonados judicialmente por una lista interminable de delitos. La esposa y el hermano del presidente del Gobierno, sentados en el banquillo por actos corruptos presuntamente cometidos al amparo de su relación familiar. Un expresidente del Gobierno desvelado como presunto traficante de influencias, comisionista, joyero ambulante y defraudador fiscal; y, además, señalado como agente de la mayor tiranía del planeta y patrocinador de dictaduras y gobiernos populistas en Latinoamérica. A raíz del caso Leire se ha extendido la expresión "la cloaca del PSOE". Siempre hubo una cloaca en el PSOE o en cualquier gran organización, como la hay en los Gobiernos y en los Estados. En ellas se hacen cosas desagradables que no deseamos que nos cuenten, pero que a veces son necesarias o incluso salvan vidas y evitan guerras. Esto es algo distinto. No se trata de la cloaca de un Gobierno, sino de un Gobierno que habita en la cloaca. La cloaca es el elemento sustantivo, su espacio natural. Lo otro, llámese partido, Gobierno o Estado, es lo adjetivo, es lo instrumental. TE PUEDE INTERESAR Resumen político: para este presidente la situación es crítica, pero no grave. Para mí es gravísima, pero no crítica mientras exista y se preserve el sufragio universal. Por eso aventar alegremente el fantasma del pucherazo es como cornear uno de los escasos flotadores no pinchados que le quedan a este Estado de derecho. Mucha prisa hay este año por adelantar las vacaciones de verano. Usualmente, el mes de julio fue de gran actividad. Precisamente porque todo se detenía en agosto, en las semanas anteriores se trataba de dejar cerrados la mayor parte de los asuntos importantes. No recuerdo un año en el que, a la altura de los sanfermines, los medios den sus temporadas por concluidas y entren los suplentes, los políticos se quiten de la circulación y todo sea anticipar lo que sucederá a partir del 1 de septiembre.
Ya no es la cloaca del Gobierno, sino el Gobierno en la cloaca
Cuando Sánchez ha dado la orden de que a partir de ahora no se entrega una sola cabeza pase lo que pase, piensa mayormente en la suya









