Si ahora mismo me enseñaran una foto de media selección española mezclada con pretendientes de La isla de las tentaciones, no sabría decir quién juega al fútbol y quién está ahí “para vivir la experiencia”. Sin embargo, por algún misterioso designio, soy capaz de deletrear de memoria Erling Braut Haaland. No porque haya visto muchos partidos del delantero noruego, sino porque llevo semanas topándome con cosas que jamás hizo.
Hay un Haaland que juega al fútbol y otro al que internet ha entronizado como personaje. El segundo habla mandarín, protagoniza vídeos absurdos y parece llevar una vida bastante más entretenida que el primero. Pero, de entre todo su catálogo de hazañas apócrifas, hay una que se lleva la palma.
Dentro de unos años, alguien va a recordar algo que no pasó. Lo contará con todo lujo de detalles, como si hubiera estado allí. Que el jugador estaba sentado en un restaurante, que levantó la vista, que pegó un bote al verse reflejado en el espejo y que resultaba entrañable contemplar a semejante bestia parda asustarse como un caloyito.
I'm seriously going to die laughing at Haaland. pic.twitter.com/1Wfcbz2qza— Crazy Moments (@Crazymoments01) June 29, 2026
Este vídeo acumula decenas de millones de reproducciones. El original mostraba a un humorista chino al que alguien decidió cambiarle la cara por la del noruego mediante inteligencia artificial. Cuando los verificadores demostraron que era falso, a internet ya le daba igual.















