La racha política que sopla no será, si llega a producirse, un cambio de ciclo al uso, sino el primer capítulo de un nuevo rumbo sin predicción posible, plagado de curvas, requiebros y asaltos propios de la nueva era impuesta por Trump. Por mucho que disimulen, el pacto con Vox ha derribado la moderación andaluza de un PP abrazado ya a esa derecha extrema que pretende restringir derechos sociales, como en EE.UU. Juan Manuel Moreno acepta como si nada la prioridad nacional y la lucha contra el migrante impuesta por Vox, por no hablar de las privatizaciones en el sistema de salud, que aplicará como todos los de su cuerda. El último eslabón de la moderación del PP ha dejado de existir. Julia Demaree Nikhinson / ApLa realidad es tozuda: España es un país de países. España necesita pactos flexibles y honestos de gobernabilidad entre los distintos partidos, exentos de corrupción y desprecio al rival, si pretende seguir existiendo entera. Al menos, los partidos nacionales tienen que remendar la corrupción, explicando su financiación desde 1983 y por qué no cambiaron la ley electoral de 1977 ni los métodos de acceso a la judicatura. Tienen que dar la cara, comprometerse y trasformar los hábitos practicados durante décadas.El cambio de era viene determinado fundamentalmente desde EE.UU. El uso y los beneficios de las nuevas tecnologías por empresas o magnates que se pueden contar con los dedos de una mano ha posibilitado a Trump desmontar el Estado de derecho en su propio beneficio y servir de punto de referencia y nueva moda impuesta por EE.UU. en un mundo dominado por el culto a la novedad. La aparición de la extrema derecha nacionalista y racista en varias latitudes y países es la réplica de cómo desestabilizar el poder mediante la demagogia, aprovechando la falta de credibilidad en las democracias corruptas.Trump ha desmontado el Estado de derecho en su propio beneficio: la nueva moda impuesta por EE.UU.También se puede explicar de forma simbólica por el fracaso del frontón. El frontón es el remate triangular inventado por la arquitectura clásica, dos cornisas inclinadas y una horizontal. Ha sido usado como la tríada simbólica y punto de equilibrio de nuestra cultura. Sabiduría, orden y belleza en el mundo grecorromano; libertad, igualdad y fraternidad desde la Revolución Francesa. En las democracias occidentales se ha ido olvidando la fraternidad, que es lo que hizo posible el equilibrio entre libertad e igualdad. La fraternidad no es lo mismo que la solidaridad, puesto que no se basa en una cuestión ideológica, sino en un valor que permite reconocer la igualdad entre los seres que conforman la especie, a la vez que respeta que cada uno pueda desarrollar el modo de vida que le plazca, respetando siempre el derecho de todos los demás a hacer lo propio. La fraternidad es sentido común, razón, sentimiento en favor del equilibrio entre libertad e igualdad.El gran logro de la socialdemocracia, tras la Segunda Guerra Mundial, fue el pacto con los liberales para implantar el Estado de bienestar. La cornisa de la igualdad pactó con la cornisa de la libertad para dar cabida a un Estado fraterno, potenciando la sanidad pública gratuita, la educación obligatoria, la jubilación y el seguro de enfermedad. La caída del muro de Berlín y la aparente victoria del capitalismo frente al comunismo iniciaron una terrible paradoja: el capitalismo hablaba de justicia, nuevas libertades reconocidas y diversidad, mientras provocaba una desigualdad y una explotación crecientes, olvidando la redistribución de la riqueza, privatizando servicios básicos en favor de unos pocos, a la vez que devoraba los derechos sociales imponiendo un neoliberalismo oculto entre un millón de distracciones consumistas.El poder político y los mandarines del capitalismo neoliberal han practicado la corrupción de los sectores económicos, quebrando la honradez y el equilibrio que exige la fraternidad en los sistemas democráticos. La clase funcionarial nombrada por el poder ejecutivo y judicial ha creado normativas, pactos y gravámenes sin escuchar al ciudadano corriente. En muchos casos, tales imposiciones eran imposibles de cumplir, con lo que el sistema social de derecho se ha ido deteriorando y corrompiendo por necesidad de supervivencia de unos, de otros y de todos los que tenían iniciativa y creaban nuevos negocios. Y los millennials son otra fuente imprevisible.
Ocaso de la civilización del frontón, por Pepe Ribas
La racha política que sopla no será, si llega a producirse, un cambio de ciclo al uso, sino el primer capítulo de un nuevo rumbo sin predicción posible, plagado de curvas, requiebros y asaltos propios de la nueva era impuesta por Trump. Por mucho que disimulen, el pacto con Vox...








