Alfonso Fernández Mañueco ha asumido la prioridad nacional en su toma de posesión de la presidencia de Castilla y León. Pero lo más inquietante ha venido después en su discurso. Cuando ha pedido “evitar demagogias interesadas sobre algo tan fácil de entender”. Sin duda la ideología de Mañueco no choca con la idea de que los españoles han de tener prioridad sobre los emigrantes a la hora de obtener un servicio del estado. Aunque eso sea una aberración respecto de cualquier principio democrático y humanístico, como el que ha reivindicado el Papa. Lo malo es que el presidente castellano-leonés no está solo. Ese es el drama de España en estos momentos.
Porque un par de días antes de ese discurso, el vilipendiado CIS publicaba los resultados de un sondeo, según el cual el 44,6 por ciento de los españoles están de acuerdo con esa idea de la “prioridad nacional” que Vox ha convertido en su principal lema y que el partido de Santiago Abascal va imponiendo como condición irrenunciable para formar gobierno con el PP en aquellas comunidades autónomas en las que éste necesita de sus votos para acceder al gobierno.










