Los restos de Qafzeh 25, un humano moderno arcaico de hace alrededor de 100.000 años, fueron descubiertos en Israel. Él fue uno de los primeros sapiens que vivía fuera de África, incluso antes de la diáspora que permitió a nuestra especia comenzar a poblar el planeta hace entre 60.000 y 70.000 años.Investigadores españoles del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y de la Universidad de Tel Aviv han reexaminado el fósil y han descubierto que fue apuñalado deliberadamente en la cara con una herramienta de piedra afilada y posteriormente enterrado en una cueva.Un caso sin resolver de la Edad de PiedraSegún detallan los especialistas en un artículo publicado en la revista Scientific Reports, este caso sin resolver de la Edad de Piedra sería la evidencia más antigua conocida de este tipo de violencia interpersonal de traumatismo por objeto punzante en el registro arqueológico.Al menos 27 personas fueron enterradas en la cueva de Qafzeh hace entre 145.000 y 92.000 años. Análisis previos de los esqueletos, excavados entre las décadas de 1930 y 1970, revelaron que dos individuos tenían lesiones en la cabeza como resultado de un traumatismo contundente.El individuo fue apuñalado deliberadamente en la cara con una herramienta de piedra afilada Los arqueólogos han vuelto a examinar ahora minuciosamente el cráneo y la mandíbula inferior de Qafzeh 25, un hombre adulto que presentaba una marca de corte en la mandíbula inferior izquierda que afectaba a uno de sus premolares y a parte de la mandíbula superior.El nuevo análisis empleando técnicas de microscopía y tomografía computarizada reveló que el hueso mandibular mostraba signos de cicatrización, lo que sugiere que el hombre vivió un tiempo considerable después de la lesión, según indicaron los autores del estudio.Lee tambiénNo está claro qué tipo de instrumento causó la marca de corte, pero entre las herramientas de piedra encontradas en Qafzeh se incluyen tanto raspadores de sílex como piezas líticas afiladas que podrían haber sido utilizadas para fabricar puntas de lanza.“Estudios forenses de poblaciones humanas modernas han revelado que las lesiones craneofaciales resultantes de golpes se observan con mayor frecuencia en el lado izquierdo del cráneo, una distribución que suele atribuirse al predominio de agresores diestros en enfrentamientos cara a cara”, dicen los investigadores.Entrada de la cueva de Qafzeh, situada al sur de Nazaret, en el Monte del Precipicio WikipediaHasta ahora, los arqueólogos solo habían identificado algunos casos de traumatismos causados por armas blancas o proyectiles en esqueletos del Paleolítico Medio. Aunque estas lesiones podrían ser consecuencia de accidentes de caza, los expertos señalan que generalmente se han interpretado como evidencia de violencia interpersonal.El estudio también revela evidencias sobre la salud bucal del individuo y confirma que sus restos fueron enterrados deliberadamente. El hombre, que formaba parte de las primeras poblaciones de Homo sapiens conocidas fuera de África, tenía una caries oculta en un premolar inferior junto con defectos en el esmalte.Un entierro deliberadoLa reevaluación detallada del esqueleto permitió también reconstruir los procesos que afectaron a los restos tras la muerte. Los resultados descartan daños causados por carnívoros o una exposición prolongada del cuerpo y demuestran que la conservación anatómica del esqueleto es compatible con un entierro deliberado.La cueva de Qafzeh ya era conocida anteriormente por sus claras evidencias de que los primeros humanos enterraban a sus muertos. “Estos resultados aportan nuevos datos sobre el origen de comportamientos complejos como la violencia interpersonal, el cuidado de personas heridas o enfermas y las prácticas funerarias”, concluye la paleoantropóloga Ana Pantoja Pérez.Periodista